El Aurresku (Dantzari Nº 4, editoriala)
Orain 50 urteko testua, 1966koa, Dantzari aldizkariaren 4. zenbakian, Editorialean argitaratu zena. Kezkatuta zegoen editorea Mañarian Kirikiñori egin zitzaion omenaldian, aurreskua dantzari batek, bakarka, sokarik gabe dantzatu zuela eta bide horren desegokitasuna azpimarratzen du: "ez zen erritoa bete, herriko jendea ikusle hutsa izan zen. Ez zuen bertan parte hartu". Gertatzen hasi berri zen aldaketa batez ohartarazten zituen dantzariak aldizkariko idazleak, baina ez zuen bere helburua lortu. Sokako aurreskua ia desagertarazi baitu banakako aurreskuak, taldea eta parte hartzea, indibidualismoa eta ikuskizunarekin ordezkatuz.
El Aurresku
Este número de DANTZARI vamos a dedicarlo a nuestro baile más señorial: el Aurresku.
Estamos en un período de intensa revisión y polémica consiguiente. Esto se aprecia por doquier, y como no podía menos de suceder, todo el folklore vasco y concretamente el aurresku son temas de discusión.
En las páginas que siguen podrán apreciar que la discusión en torno al aurresku alcanza a su interpretación y a su origen. Nosotros queremos decir algo sobre ello.
Vemos con pena que el aurresku, en cuanto a su interpretación, va perdiendo señorío. Tenemos dos ejemplos ilustrativos.
Hemos sido testigos estos días de dos interpretaciones del aurresku en dos pequeños pueblos de Vizcaya: Múgica y Mañaria.
En Mugica, por fiestas patronales, se celebró un aurresku a la salida de misa mayor. Se hizo la cuerda con gente del pueblo, salieron los servidores a buscar a las mujeres, el aurreskulari y atzeskulari bailaron ante sus elegidas y, en fin, se cumplió todo rito del aurresku.
En Mañaria, en el homenaje a Kirikiño, después de misa mayor, un joven vestido de blanco bailó el aurresku. Lo hizo bien, pero a pesar de la buena voluntad de los organizadores, no resultó ni vistoso ni emotivo como el de Múgica. No se cumplió el rito, la gente del pueblo fue meramente espectadora. No tomó parte en él.
Estos dos ejemplos nos ilustran sobre la necesidad de volver a dar al aurresku su viejo señorio. Hay que formar la cuerda con gente del pueblo y bailarlo entero, como debe ser. En las personas, en las ideas y en las costumbres, lo que menos importa es el origen. Buscarlo puede ser una curiosidad de los investigadores. Lo realmente transcendente es su impacto, la huella que dejan en el alma y en la historia de los pueblos.
Así, el origen de la boina y de la pelota, del "Gernika'ko Arbola", podrán ser más o menos vascos, más o menos acertados. Pero todos ellos han entrado en nuestra historia y en nuestra vida con un significado especial, dado por el pueblo. Es este refrendo popular el que les da su verdadero valor.
El aurresku, cualquiera que sea su origen, tiene un valor y un significado, y el que ambos no se pierdan está en nosotros, dantzaris del País Vasco.
Dantzari, Revue de l'association des danseurs du pays basque
4. zenbakia
1966ko 4. hiruhilabetekoa
