La trayectoria de Txomin Unzalu en la conservación del legado patrimonial vasco es larga y muy frutífera ya que comenzó cuando apenas tenía 17 años. “En aquella época, yo estudiaba en los Escolapios de Bilbao y un día vino a enseñarnos danzas Manu Gerrikabeitia, que estaba ligado al Dindirri”, cuenta este hombre que respondió a la llamada del maestro para dar sus primeros pasos en el grupo que nació en la cervecera de Iparralde. 

El gusanillo le surgió en los bailes con Dindirri pero años después conoció a Txelu Etxebarria, que le invitó a dar clases en el Gaztedi, denominado “el grupo de Juventud de Carmelo” de Santutxu. “Entonces en aquella época bailaba en Dindirri y enseñaba en Gaztedi”, recuerda Unzalu que al final decidió quedarse en la entidad del barrio de Santutxu. Allí se sintió dentro de una familia que no se ceñía solo a las danzas. “Era un grupo muy majo y hacíamos planes para ir a romerías, a cantar o a la montaña”, comenta Txomin Unzalu reconociendo que “aunque vivía en otro barrio de Bilbao, mi vida la hacía en Santutxu”. 

Su primer grupo fue Dindirri Dantza Taldea.

Su primer grupo fue Dindirri Dantza Taldea. BETI JAI ALAI

Unos años más tarde, su trayectoria profesional le marcó el camino hacia el tercer grupo al que ha estado ligado: el Elai Alai Dantza Taldea de Gernika-Lumo. “Me presenté a un puesto de trabajo de aparejador en el Ayuntamiento de Gernika y uno de los requisitos era residir aquí”, asegura Unzalu que cambió la capital vizcaina por la villa. “En esos tiempos, Forua pertenecía Gernika y desde entonces hice mi vida aquí y me casé aquí también”, indica Unzalu que se acercó al grupo de danzas local para continuar con su compromiso. No en vano, la agrupación de la villa foral fue la primera que permitió que las mujeres pudiesen bailar en las calles y plazas. 

Una de las ideas más claras que tiene Txomin Unzalu es que “el folklore pasa de una generación a otra sin parar ya que es una manera de enriquecer la cultura”. Esta premisa ya la mantenía Unzalu en la primera edición de los Dantza Tradicionalaren Esker Onak cuando ejercía de portavoz del Gaztedi: “Hay que procurar que la cadena no se rompa”. Sin embargo, la continuidad no significa que no se apliquen cambios. “Hay que adaptarse porque hay otras condiciones y es necesario evolucionar”, destaca Unzalu que también se fija en el mérito que tienen los actuales responsables de los grupos de danzas: “Ha mejorado mucho la presentación de los espectáculos, del repertorio, hay otra preparación de los dantzaris” lo que supone una mayor calidad en cada una de las danzas que salen a las plazas. 

Investigador

Otra de sus vertientes dentro de la cultura vasca fue su faceta como investigador del patrimonio. Y formando parte de Elai Alai Danzta Taldea se implicó en conocer cómo era el pasado de la villa y su unión a la cultura. De ahí nacieron dos libros: Gernika-Lumoko urtaorak eta Elai Alai Dantzari Taldea y Gernika-Lumoko Elai Alai XX. mendean. Un legado escrito que mantiene viva esa cultura en la que tanto ha vivido y disfrutado Txomin Unzalu.