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Una nave a la deriva

El ambicioso Plan Vasco de la Cultura del Gobierno Ibarretxe hace aguas a los dos años, lastrado por los retrasos y la falta de recursos

Egilea
César Coca, Enrique Portocarrero
Komunikabidea
El Correo
Tokia
Bilbao
Mota
Erreportajea
Data
2006/09/24

Al margen de las medidas concretas, los sectores afectados destacan la desinformación sobre la aplicación del PVC, la absoluta falta de comunicación entre los diferentes ámbitos pese a la interrelación de muchos de ellos, la permanente sospecha de invasión de competencias entre administraciones y la dificultad de adoptar medidas ambiguas en su planteamiento. Las críticas que con motivo de su presentación hicieron algunos especialistas, centradas en su carácter sectario, la escasa participación real de los sectores afectados -enmascarada con la creación de grupos de trabajo cuya efectividad fue seriamente puesta en duda- y su exceso de verborrea y tópicos han cambiado de signo. Ahora sigue habiendo apoyos al Plan y su puesta en marcha, pero muchas de las fuentes consultadas, que han pedido mantenerse en el anonimato, dudan entre criticar al Ejecutivo por su incapacidad para aplicar un documento que presentó con tanta ambición y respirar aliviados por el hecho de que en varios campos no se haya hecho apenas nada. Esto último se debe sobre todo al dirigismo latente en el documento.

Lo que sigue es un diagnóstico de la situación, hecho con la ayuda de especialistas que trabajan en los distintos subsectores. Este periódico se ha dirigido al Departamento de Cultura del Gobierno vasco para que dé su propia versión de las actuaciones realizadas y conteste a algunas de las críticas que hacen desde dentro de ese mundo. Responsables del mismo han remitido a una conferencia de prensa prevista para mañana, donde la consejera y varios altos cargos resumirán las medidas adoptadas y anunciarán otras. En su discurso del viernes, en el pleno de Política General, al hacer balance de los éxitos del último año, el lehendakari dedicó sólo tres líneas al Plan.

ACTUACIONES GLOBALES

Ni Observatorio ni fundaciones

En todos los documentos relacionados con el Plan, el Observatorio Vasco de la Cultura aparece como organismo básico, con funciones de diagnóstico, delimitación de prioridades, definición de presupuestos y seguimiento de actuaciones. En su formulación final, el PVC recoge que el Observatorio debe estar constituido en 2004/5 y en fase de consolidación estructural en 2006/7. Sin embargo, el Gobierno vasco acaba de anunciar que lo pondrá en marcha, sin demasiada concreción. Las partidas presupuestarias para este organismo, en cambio, sí son bien tangibles: 300.000 euros fueron dispuestos en 2004, 500.000 en 2005 y otros tantos en este ejercicio.

Tampoco el PVC ha avanzado mucho en otro de sus más importantes objetivos estratégicos: incentivar e impulsar el patrocinio y la iniciativa privada para que sirvan como dinamizadores de proyectos culturales y de apoyo a los creadores. Para empezar, no se ha cumplido el objetivo de revisar y actualizar en 2005/6 la Ley de Fundaciones, cuyo acompasamiento a la norma estatal homónima es juzgado como urgente por muchos responsables de estas instituciones. Eso sí, las diputaciones forales modificaron hace ya dos años los regímenes fiscales aplicables a las entidades sin fines lucrativos, como lógica respuesta a los cambios surgidos en el ámbito estatal. Asimismo, nada se ha hecho con respecto a la promesa de instauración de un régimen de desgravaciones fiscales a la inversión en cultura, más allá de las normas generales y pese a que el PVC establecía el horizonte de 2005/6 para su desarrollo.

Lo mismo se puede decir del impulso del capital riesgo dirigido a empresas culturales y en colaboración con otros departamentos de Gobierno vasco y diputaciones, cuyo plazo también se fijaba en 2005/6. Finalmente, en este capítulo también deben consignarse los nulos resultados obtenidos en el objetivo dirigido a incentivar e impulsar tanto políticas industriales horizontales adaptadas al ámbito cultural, como nuevas formas de financiación de la producción y la cooperación en el mercado cultural. En definitiva, el PVC ni ha propiciado una mayor participación privada en el ámbito de la cultura, ni tampoco el surgimiento de una auténtica estructura de industria cultural.

Aún quedan tres meses para que termine el año 2006, pero será muy difícil que se puedan cumplir los plazos previstos para la creación del Instituto de Artes e Industrias Culturales. El PVC preveía estudiar la creación del organismo en 2005 y crearlo en el presente ejercicio. En la misma situación está el punto referido a la consecución de acuerdos con medios de comunicación (salvo EITB, que tiene su propio apartado) para implicarles en la promoción y difusión de la cultura y el arte. El plazo se agota y los acuerdos no llegan.

El Gobierno vasco ha avanzado más en el objetivo de poner en marcha «un órgano tractor para la internacionalización de la cultura vasca», que se estableció para 2005/6. El Instituto Etxepare, cuyo proyecto de ley fue aprobado por el Consejo de Gobierno a comienzos de este mes, será el organismo encargado de esa función, al menos en lo relativo a la difusión del euskera. Con todo, llega con retraso, porque parece poco probable que sea aprobado antes de primavera.

EDICIÓN

Avances parciales, sobre todo en euskera

El sector de la edición es mayoritariamente privado, de manera que es preciso aunar muchos intereses. Eso explica, probablemente, algunos de los retrasos en las medidas adoptadas. Con todo, es uno de los apartados en los que el PVC se está cumpliendo en mayor medida en aspectos básicos: financiación, estudios sectoriales y promoción. No obstante, hay retrasos notables y en ciertos capítulos los pasos son muy tímidos: sucede con la creación de un 'cluster' de industrias de la lengua y con el fomento de un plan de I+D+I en ese mismo ámbito.

Las ayudas a la traducción de obras de autores vascos -en euskera y castellano- a otras lenguas han mejorado, según especialistas del sector. Pero apenas ha habido avances en lo que respecta a las bibliotecas: no se han creado o funcionan en precario la biblioteca digital, el catálogo colectivo y la bibliografía vasca. No se registra resultado alguno tampoco en lo que se refiere a la firma de acuerdos con las Universidades para promoción del libro, ni en cuanto a la creación de una revista literaria. Y los editores se quejan de que, mientras se habla de cómo favorecer al sector, otro Departamento, Educación, toma medidas muy lesivas para el mismo, como el préstamo de libros de texto.

En el campo de la difusión del euskera en la prensa algo parece moverse. El pasado verano se presentó un plan para estudiar la reordenación de las subvenciones, pero aún está en una fase preliminar. También se han puesto apenas las primeras bases en cuanto a la difusión del euskera a través de los medios entre los inmigrantes.

Sin embargo, la escasa fluidez de la información en un sector con intereses diversos se presenta como un obstáculo serio a la hora de avanzar. Esto es relevante en la edición en euskera, porque las ayudas recibidas están vinculadas al suministro de títulos para las bibliotecas, afectadas también por el PVC de una forma que los editores desconocen. Sorprende además que Cultura haya optado por no aprovechar la detallada información disponible sobre el sector editorial. Por el contrario, van gastados 160.000 euros en informes acerca del mismo.

MÚSICA Y ARTES ESCÉNICAS

Entre el vacío y la nada

Música, danza y teatro viven situaciones muy diferentes y las medidas previstas para estos ámbitos en el PVC son también de rango distinto. La música, por ejemplo, está sólidamente establecida en torno a algunos festivales y la temporada de abono de las dos orquestas. Por eso, el Plan recoge medidas destinadas a garantizar la difusión de la obra de autores vascos, promover las giras de las orquestas y otros grupos y ayudar a Eresbil en su función de preservar y catalogar el patrimonio musical. Los resultados parecen más bien discretos, como revela el ejemplo de que las dos orquestas sinfónicas han reducido el número de giras justo desde la entrada en vigor del PVC.

Pero en danza y teatro la situación es mucho peor. Asfixiado por la falta de centros de enseñanza públicos (sólo hay uno en Vitoria), el sector de la danza ve con desesperanza cómo pasó el año 2005 sin que se supiera nada acerca de la posibilidad de constituir centros coreográficos en cada territorio; es escéptico ante la intención de estudiar la creación de una compañía joven (prevista para 2006/7) por la falta de bailarines, obligados a emigrar para labrarse un futuro; y cree que la promesa de formar un circuito estable es demasiado etérea. En definitiva, la danza lleva años abandonada por los poderes públicos y los escasos profesionales que quedan no ven la salida del túnel. Desde luego, no la ven en el PVC.

El caso del teatro es distinto pero no mejor. La red de teatros Sarea funciona razonablemente bien, pero se constituyó antes del Plan, y la participación del Gobierno vasco es limitada. El apoyo a la producción se ha mantenido y otro tanto sucede con la financiación de las compañías que hacen giras, medidas todas ellas que ya existían.

Sin embargo, otras actuaciones han sido perniciosas para el sector. Al limitarse la competencia por la entrada de los teatros públicos en la actividad más comercial, las empresas privadas se han retirado. El amateurismo, que se pretendía organizar siguiendo las directrices del PVC, no existe, y los teatros públicos, en vez de ser coordinados, han entrado en una competencia que ni siquiera se da en el sector privado, donde las diferentes salas se ponen de acuerdo para participar en las giras de las compañías. El diagnóstico de quienes están dentro del sector no puede ser más pesimista: los efectos perversos, sobre todo la desaparición de la iniciativa privada, superan con mucho los escasos beneficios, que además se han producido por la continuación de políticas anteriores.

MUSEOS

Apenas unos pasos

El Plan parece haber dado algunos pasos en cuanto a los museos, incluidos dentro del eje estratégico relativo a la dinamización del patrimonio cultural. Pasos realmente lentos en todo caso, a juzgar por el retraso en la promoción del Plan de Museos del País Vasco previsto para 2004/5, y por la demora en la aprobación de la Ley de Museos, también comprometida para el mismo plazo. Por lo que respecta al Plan de Museos, se trata de un dossier que ha dado muchas vueltas en Cultura, tras aquel otro que se presentó en el año 1994, con una cuantía cifrada entonces por el consejero Joseba Arregui en 23.500 millones de pesetas en diez años. Aquel documento fue aparcado por Mari Carmen Garmendia, si bien en 1996 la misma consejera propuso retocarlo.

En cuanto a la Ley de Museos, fue aprobada por el Gobierno en un plazo acorde con el establecido en el PVC, pero su tramitación parlamentaria quedó interrumpida sin que se iniciara el debate por la disolución de la Cámara a causa de la convocatoria de elecciones autonómicas. El proyecto de ley presentado de nuevo al Parlamento pretende fomentar la cooperación de la actividad pública y privada y la planificación, además de prever un régimen sancionador y la creación de un registro de museos y colecciones. Dadas las dificultades de un Gobierno sin grandes respaldos y también debido a la escasa y lenta actividad parlamentaria, este texto lleva ya un retraso de casi un año, por mucho que en las próximas semanas se siga discutiendo su articulado en la Cámara de Vitoria.

Poco se ha hecho, igualmente, respecto de los incentivos fiscales y la revisión del sistema impositivo para la preservación del patrimonio artístico o para el impulso de restauraciones, daciones o depósitos temporales. Todo lo más, en 2005 se promulgó una norma foral para beneficiar fiscalmente a los préstamos y depósitos de obras de arte. Escasos resultados, en definitiva, como en el caso de ese objetivo enunciado por el Plan sobre la potenciación de la financiación pública para la adquisición de elementos declarados como patrimonio artístico.

PATRIMONIO

Con 16 años de retraso

«¿Cómo vamos a esperar que se cumpla lo previsto en el PVC si la Ley de Patrimonio de 1990 no se ha llevado a la práctica en casi ninguno de sus apartados?» La pregunta se la hace un técnico, que cree que el apartado dedicado al patrimonio es innecesario. Bastaría, asegura, con que se cumpliera la ley existente. Pero no ha sido así, y a la ley se superpone un Plan lleno de generalidades, obviedades y expresiones ambiguas.

Los logros tienden a cero: aún no está listo el Plan Sectorial de Patrimonio Cultural, que empezó a redactarse hace seis años; el PVC habla de potenciar la restauración, pero es un brindis al sol, porque no da dinero para ello al carecer de competencias; apunta que debe regularizarse el depósito de materiales arqueológicos, asunto de su competencia pero que sólo comenzó a asumir hace algunos años, presionado por otras instituciones... Es decir, que en este campo el Gobierno vasco ha hecho a lo largo de 16 años una absoluta dejación de competencias. Un ejemplo de los muchos que los especialistas recuerdan: los caseríos se catalogaron hace 15 años, igual que las ferrerías y las iglesias. Pero no se protegieron, por lo que no pocos han desaparecido o están en ruinas.

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