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Una memoria pasada por agua

Egilea
Nerea Azurmendi
Komunikabidea
Diario Vasco
Tokia
San Sebastián
Mota
Albistea
Data
2011/11/20
Lotura
Diario Vasco
Crear implica asumir riesgos. Eso lo saben bien en Arteleku -en la actualidad, Centro de Creación Arteleku-Tabakalera -, y lo practican desde que en 1987 un edificio industrial que había servido de almacén de pienso y de material eléctrico se convirtió en un centro dedicado al arte contemporáneo, en su versión más creativa y vanguardista.

Durante más de veinte años, Arteleku había conseguido torear mal que bien el riesgo derivado de su ubicación: el camino de Kristobaldegi, en el barrio donostiarra de Txomin Enea, con el Urumea como vecino peligrosamente próximo. Tras muchos avisos que nunca fueron a mayores, las inundaciones del pasado 6 de noviembre pudieron con Arteleku. La primera planta del edificio quedó completamente anegada, al igual que su contenido.

A dos semanas del desastre, la directora foral de Cultura, Garazi López de Etxezarreta, y el director del Koldo Mitxelena, Frantxis López de Landatxe, a pie de obra desde el primer momento, confían en poder realizar en breve un balance bien documentado de los daños causados por el agua, dan prioridad al rescate de los materiales susceptibles de ser restaurados o recuperados y quieren volver cuanto antes a la normalidad, aunque no ocultan que, tal vez, Arteleku no vuelva a ser exactamente lo que ha sido hasta la fecha. «Lo que ha ocurrido ha acentuado la necesidad de reflexionar sobre Arteleku, algo que ya estábamos haciendo, así como a incorporar nuevas variables en ese proceso de reflexión», indica Garazi López de Etxezarreta. De momento, sin embargo, lo más urgente es seguir trabajando en un edificio en el que, a pesar del esfuerzo de limpieza que se está realizando, se sigue patinando en el barro y persiste un hedor a humedad que, en lugar de remitir, se acrecienta conforme pasa el tiempo.

A primera vista, la planta que Arteleku tiene a nivel de calle -y, lamentablemente, a nivel de río- sigue siendo una mezcla de cementerio de material informático y audiovisual embarrado y de secadero de materiales diversos (CDs, documentos, diapositivas, libros, forografías, casetes, cintas de video, revistas, carpetas...) que, perfectamente dispuestos sobre las mesas, proporcionan en ocasiones resultados sorprendentes desde el punto de vista estético.

La memoria de Arteleku

La primera planta de Arteleku, que el agua convirtió durante horas en una piscina de metro y medio de profundidad, no estaba precisamente vacía. Sus muchos metros cuadrados acogían, por ejemplo, el centro de documentación -una de las joyas de la casa-; los laboratorios audiovisuales; el taller de grabado; la oficina que compartían los servicios administrativos de Arteleku-Tabakalera y Dantzaz Konpainia; el amplio y bien equipado salón principal; los espacios de trabajo de algunos artistas, afortunadamente pocos; la cocina, con sus máquinas de café y su microondas...

Los aparatos, cualquiera que sea su naturaleza, pueden darse por perdidos, pero siempre se pueden reponer. Solo es cuestión de dinero, aunque en estos tiempos ese 'solo' no sea tan obvio. También pueden reponerse por el mismo procedimiento muchos de los materiales del centro de documentación echados a perder, que rondan el 40% del total de fondos. Las pérdidas más dolorosas, por irreparables, son las que afectan a documentos imposibles de reemplazar, materiales que contenían la historia de Arteleku, una memoria que ha quedado pasada por agua.

La mala noticia es que muchos de esos documentos han acabado en el contenedor. La buena, que otros muchos se podrán recuperar y que, por fortuna, desde 2003 la digitalización estaba fuertemente implantada en Arteleku, por lo que el equivalente digital de mucho material analógico estragado por el agua está a buen recaudo. Muchos dossieres de artistas que han pasado por Arteleku, documentos vitales para conocer qué se ha hecho en el centro, pervivirán gracias a su versión digital. Otro tanto puede decirse de los archivos sonoros que desde 2003 se han generado en torno al laboratorio Audiolab, dirigido por Xabier Erkizia.

Aunque sólo un inventario definitivo despejará las dudas acerca de la magnitud de los daños -muy importantes, en cualquier caso-algunas impresiones iniciales se van atemperando. En los primeros momentos, por ejemplo, se dio prácticamente por perdido el valiosísimo material acumulado a lo largo de los años en el taller de grabado que desde los orígenes de Arteleku es responsabilidad del artista estadounidense Don Herbert. Parte de ese material, que se guardaba en planeros de madera, se ha perdido, pero cientos de ejemplares de obra gráfica, muy a menudo de artistas relevantes, se pudieron extraer de los planeros y se confía en su recuperación.

Puesto a buscar lo que de positivo haya podido traer el agua junto con la devastación que todavía se advierte en Arteleku y su entorno, Frantxis López de Landatxe cree que la limpieza general forzosa dictada por el Urumea puede servir para abordar un «cierto expurgo», quedarse con lo esencial y avanzar en la digitalización de los fondos.

Los que no se podrán resolver de manera digital son los posibles daños que haya podido causar el agua a la estructura del edificio. Hay alguna grieta que no tiene muy buen aspecto, pero los técnicos en la materia todavía no se han pronunciado. Cuestiones relacionadas con las infraestructuras básicas -esencialmente el estado de la instalación eléctrica y del sistema de calefacción- son asimismo las que pueden plantear problemas para que la veintena de artistas que estaban trabajando en los estudios de la segunda planta, que no han sufrido daños, puedan volver a la normalidad. La intención es que lo hagan a lo largo de esta semana.

«Show must go on»

Arteleku, además de un lugar en el que se cruzan con libertad casi absoluta las disciplinas artísticas, es un espacio compartido en el que conviven muchos inquilinos. Uno de ellos es Dantzaz Konpainia que, junto con Ertza, dirigida por Asier Zabaleta, es una de las dos compañías residentes de Dantzagunea, servicio foral dedicado a la danza que da cobertura a bailarines y grupos de estilos muy variados.

Filgi Claverie, director general de Dantzaz Konpainia, es de los que ha visitado con frecuencia Arteleku en los últimos días. Con la administración en la primera planta, en plena zona cero, «el agua se ha llevado toda la memoria de la compañía». Ordenadores y documentos que se archivaban en papel han naufragado, así como la cartelería y los programas de mano destinados al inminente inicio de la campaña que Dantzaz desarrolla en los centros escolares.

La desaparición de facturas y otros documentos complicará trámites tan importantes como «la justificación y el cobro de las subvenciones», pero «la actividad artística no se ha resentido para nada». Por suerte, los materiales relacionados con esa faceta de la compañía estaban en el segundo piso. Claverie, destacando una solidaridad que todos los afectados han experimentado y ensalzan, recuerda que la compañía (nueve jóvenes bailarines seleccionados entre las decenas que aspiran cada año a tener un lugar en Dantzaz) ha seguido con sus ensayos en el estudio de danza del Victoria Eugenia. Como él mismo dice, «show must go on», el espectáculo no puede parar. Muestra de ello es que anoche presentaron el programa 'Mintzo' en el auditorio Adolfo Marcillach de San Sebastián de los Reyes (Madrid).

También se va a mantener, «hasta fin de año» y con la mayor normalidad posible teniendo en cuenta las circunstancias, la programación prevista por Arteleku-Tabakalera. Seguir con los planes será posible gracias a la ayuda prestada por recintos como San Telmo, Koldo Mitxelena y a los espacios que facilitan las casas de cultura donostiarras o la UPV-EHU. El año que viene, ya se verá...

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