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Una fiesta en busca de la sombra

El sol castigó en un día de la Virgen de Arrate con una importante afluencia

Egilea
Felix Morquecho
Komunikabidea
Diario Vasco
Tokia
Eibar
Mota
Albistea
Data
2009/09/09
La primera cita del día fue la Misa Mayor que, una vez más, dejó pequeño el Santuario. Mientras tanto, eran muchos los que llegaban a pie. «Por el camino de los Pasos. La zona donde están haciendo el polígono Erisono está con tierra, pero se sube bien» señalaba una vecina. «Sí, pero con una cuesta que tira para atrás» añadía su marido. Frente a las rampas que tuvieron que afrontar quienes subieron andando, las colas eran el peaje a pagar por los que elegían el autobús. A mediodía, la hilera para subir a Arrate cruzaba toda la calle Toribio Etxebarria.
Ya en el alto, los sudorosos caminantes se mezclaban con los aseados del coche o el autobús. Todos ellos se unieron al frente común. Agua, sidra, vino, cerveza o refrescos se convirtieron en acompañamiento para pinchos de chorizo o lomo. Entretanto, algunos se dejaban pasar por los puestos para comprar las rosquillas que les librarán de dolores de garganta.
Montañeros y cuadrillas
Al final de la misa llegaba el momento de la procesión, acto señalado del día para muchos vecinos. La patrona de los eibarreses y de los txistularis partió acompañada de sus músicos de la Banda Usartza. Por delante, la Cruz abría camino entre montañeros recién coronados, cuadrillas de chavales con mochilas y grupos con el piscolabis. Detrás, la comitiva de dantzaris de Kezka daba paso a la imagen de la Virgen. Detrás, sacerdotes y autoridades eran los primeros de la comitiva que se dirigió hasta la Cruz. Allí la Virgen se situó de cara a la ciudad de Eibar desde donde un año más le llegarán centenares de peticiones.
Finalizada la parte más religiosa de la fiesta, muchos optaron por acudir a la campa. Las txosnas se convirtieron en refugio de los sedientos y no faltaron lo que aguantaban desde la noche anterior. Los dantzaris de Kezka fueron sufridos cumplidores y ofrecieron su exhibición en la campa bajo un sol de justicia. Mientras, muchos eran los que disfrutaban de la bebida y la charla.
Durante el día, la afluencia de gente no cesó y por la tarde Arrate mantuvo su tirón. La 'Amatxo' de los eibarreses recibió a todos con buen tiempo y por este año dió permiso para disfrutar de la fiesta sí, pero a la sombra.
Una fiesta en busca de la sombra
 

Una fiesta en busca de la sombra
/FOTOS: FÉLIX MORQUECHO

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