Hemen zaude: Hasiera Hemeroteka Un pueblo volcado en la tradición

Dokumentuaren akzioak

Un pueblo volcado en la tradición

Egilea
M.P.M.
Komunikabidea
Diario de Noticias
Mota
Albistea
Data
2005/02/09

Como afirma Ángel Gorostidi, uno de los mayordomos del Carnaval de Lantz junto a Imanol Loyarte y María Mariezcurrena: "Lo hemos mamado desde pequeños". No hay duda de ello, si tenemos en cuenta que se trata de una villa de unos 120 habitantes y en el final de la fiesta, que se celebró ayer, participaron más de 60 personas.



A las 20.30 horas se abrieron las puertas de la Posada y un desfile de color, gritos y alegría inundó las calles de Lantz. Durante el recorrido los txatxos , ataviados con camisas chillonas y estrafalarios sombreros que les tapaban el rostro, golpearon a vecinos y visitantes con sus escobas. Zaldiko , al que daba vida Luis Mariñelarena, aprovechaba la mínima ocasión para derribar al bonachón Ziripot , personaje que interpreta desde hace catorce años Juan Marticorena, e incluso llegó a pisarle cuando éste se encontraba en el suelo sin poder moverse. Pero también el rocín se llevó su merecido y en dos ocasiones los herreros lograron retenerlo para ponerle las herraduras.



Para evitar que Marticorena sufriese por los lances del vengativo caballo, revistieron su cuerpo durante más de media hora con unos 30 kilos de helecho seco: "Tenemos especial cuidado en proteger bien la zona del cuello", indicó el mayordomo Gorostidi.



Tras un intento de fuga del bandido Miel Otxin , que se vio truncado por la rápida actuación de los txatxos , la comitiva llegó al frontón del pueblo donde dos tiros acabaron con el malhechor, cuyo cuerpo fue pasto de la hoguera. Mientras éste se consumía, comenzó a sonar el zortziko de Lantz. Su música se mezcló con el ruido de los cencerros que portaban los txatxos, quienes bailaron alrededor del fuego.



"Es un sentimiento que no se puede explicar, podría compararse a lo que siente uno de Pamplona en San Fermín, pero es mayor incluso", indicó el txatxo José Mari Mariñelarena. Todo el pueblo se volcó con este gran carnaval y es que como reconoció Luis Mariñelarena: "Me crié ya con este vicio".



Cientos de personas acudieron a Lantz para presenciar su peculiar carnaval. El numeroso público se situó en cualquier rincón buscando el lugar idóneo para sacar una magnífica instantánea sin ser atizado por los pícaros txatxos . Incluso los árboles de las inmediaciones del frontón sirvieron como tribuna para ver la quema del bandido. Entre los presentes se encontraban Florencio García y María Victoria, que querían conocerin situ aquella tradición de la que tantas veces habían oído hablar: "Somos de Pamplona y hemos venido aprovechando que hacía buen tiempo", dijo García. También eran primerizos David Tainta y Andrés Rípodas, ambos de 10 años, quienes se mostraron impacientes por conocer la fiesta. En cambio, para Esteban, Jon y José Mari los carnavales rurales son "una cita obligada" cada año. Estos vitorianos, que habían visitado durante la mañana Arizkun, destacaron la singularidad del carnaval celebrado en Lantz. "Como cada uno de los carnavales rurales tiene una particularidad que no tiene el resto. Por ejemplo en éste sólo actúan los personajes de esta historia, no se mezcla con el carnaval urbano", explicó Esteban y añadió: "Quizás sea el más rural, el que mejor se conserva. Es interesante verlo y vivirlo".

Dokumentuaren akzioak