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Un festival de lo más variado

El XXIII Festival de Folklore de Elgoibar volvió a mostrar las diferentes formas de entender las raíces culturales de los pueblos en la cita del polideportivo Olaizaga

Egilea
Aitor Zabala
Komunikabidea
Diario Vasco
Tokia
Elgoibar
Mota
Albistea
Data
2009/07/26
Los primeros en saltar al escenario fueron los miembros de Haritz que, en la primera parte de su actuación, trasladaron a los espectadores hasta tierras alavesas, haciéndoles disfrutar de la briosas piezas rescatadas del patrimonio folklórico de localidades como Cuartango, Añana y Elciego, antes de finalizar con los Paloteados, de Villanueva,
A continuación llegó el turno de los sonidos y ritmos de África, que llegaron hasta Elgoibar de la mano de la compañía de Gauteng. El retumbar de los tambores inundó el pabellón elgoibarrés dando paso a una actuación trepidante. Los hombres centraron buena parte de su actuación en danzas en las que hacían alarde de su fortaleza con el objeto de captar la atención de unas mujeres que hacían valer sus armas de seducción con canciones de gran belleza y bailes cargados de sensualidad.
Los espectadores también disfrutaron de piezas de raíz guerrera en las que un grupo compuesto de hombres y mujeres trataba de impresionar a su jefe con nuevos alardes de fuerza y vigor. Las poderosas y continuas patadas al aire, rematadas con secos golpes con la planta del pie contra el suelo, sus saltos y acrobacias provocaron el entusiasmo del público, que premió su despedida con una sonora salva de aplausos.
La compañía Nairi, de Armenia, ocupó a continuación el lugar del grupo sudafricano. La visceralidad de los bailes de la compañía africana dio paso al estilo más frío y reposado de la compañía caucásica, que no estuvo sola en el polideportivo elgoibarrés pues fueron bastantes los armenios residentes en el País Vasco que se acercaron hasta Elgoibar para disfrutar del espectáculo.
El colofón al XXIII Festival Internacional de Folklore llegó con la segunda actuación de Haritz Euskal Dantzari Taldea. El grupo elgoibarrés ofreció, en esta ocasión, una semblanza de diferentes danzas de Lapurdi que entraron a formar parte de su repertorio de la mano de Betti Betelu. Apoyados con un potente apartado musical, los dantzaris ofrecieron una actuación cargada de color y ritmo que se abrió con una marcha en la que se incluían gigantes, damas con el rostro cubierto por velos y personajes con tocados de enormes dimensiones cubiertos de pelo sobre sus cabezas, antes de interpretar un paloteado, un jauzi y un fandango, concluyendo su actuación con la alegre pieza Dantza Luze.
Homenaje
El cierre del festival estuvo marcado por el homenaje que se le rindió a la Escuela de Música de Elgoibar al cumplirse este año el 25 aniversario de su fundación. Una emocionada y sorprendida Marijose Zubiaurre fue la encargada de recoger el simbólico bastón de mando con el que Haritz Euskal Dantzari Taldea reconoce la labor en apoyo al folklore vasco y al grupo elgoibarrés.
La presencia de Marijose Zubiaurre fue recibida con una calurosa salva de aplausos que sirvió para poner brillante colofón al gran festival que se vivió en el polideportivo Olaizaga la noche del pasado viernes y que se despidió hasta la siguiente edición del próximo año.
Un festival de lo más variado


Gauteng ofreció una actuación cargada de vigor y sensualidad. /AITOR Miembros de Nairi. Marijose Zubiaurre recibiendo el recuerdo de Haritz.
 
Miembros de Nairi. Marijose Zubiaurre recibiendo el recuerdo de Haritz.

Zubiaurre recibiendo el recuerdo de Haritz.

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