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Un ballet para el Bajo Deba

Egilea
Felix Morquecho
Komunikabidea
Diario Vasco
Mota
Albistea
Data
2001/01/10

Con el paso de los años, la importancia de las diferentes disciplinas artísticas va tomando su sitio. La danza dejó ya hace tiempo de ser un ejercicio para las niñas y cada más es reconocida como una disciplina muy beneficiosa en la formación tanto de chicos como de chicas. Si bien desde antaño es conocida la tarea del ballet eibarrés que la querida profesora 'Juanita' puso en marcha, un nuevo proyecto surge para tratar de establecer una red de escuelas que tenga, tal vez en Eibar, su cabecera para los cursos más avanzados.

Al frente de este proyecto se sitúa el bailarín elgoibarrés Josu Mujika, que tras haber trabajado en Bélgica e Italia, trata de que la comarca pueda ser fuente de talentos en un futuro. «Tenemos intención de abrir varios centros en colaboración con los Ayuntamiento en diversos pueblos de la cuenca del Deba. Hemos empezado en Deba, donde estamos cumpliendo el segundo curso y la respuesta es muy buena y hemos abierto en Mendaro, donde comenzamos este trimestre con una respuesta muy positiva» apunta Mujika.

Centro importante en Eibar

La red de centros que quieren implantar precisa de la colaboración de los diferentes ayuntamientos. «Queremos que el ayuntamiento nos deje un local y comenzamos a dar las clases. Pedimos una cuota en relación a la edad y al número de horas que se dan. Así, cada ayuntamiento puede tener su escuela de danza. Ahora somos dos profesores pero pronto cogeremos otros dos, ya que esto va creciendo. Ahora tenemos un proyecto para Zumaia y queremos presentar uno también para Eibar» apunta el elgoibarrés.

Sin embargo, lo ideal para el desarrollo de este proyecto sería que hubiese finalmente un centro de referencia situado en una población de importancia en la comarca. «La idea es abrir una serie de centros y mantener una colaboración entre ellos, con intercambio de la gente para poder llegar al final a crear un centro más importante que, tal vez, podría estar situado en Eibar. Aquí, se podría recoger a la gente que haya adquirido cierto nivel en los pueblos, para que haga los niveles superiores ahí» explica Mujika, reconociendo que Eibar sería la población idónea para el establecimiento de este centro.

Cualidades en la formación

Josu Mujika no duda en destacar los beneficios que el ballet puede aportar en la formación de los jóvenes. «La danza aporta un desarrollo orgánico muy equilibrado. Aparte de un desarrollo armónico del cuerpo, te da muchísimo sentido de coordinación. Da un sentido del espacio-tiempo muy desarrollado que ayuda en muchísimas cosas. Esto ayuda también a una mejor corrección postural en cuanto a estudios, defectos que tenemos... Y prepara el cuerpo de la mejor manera posible. Esto se nota, ya que un chaval o una chavala de 18 años que ha hecho ballet se le nota hasta en la manera de estar».

Sin embargo, aunque la mayoría de los que acuden por primera vez a la escuela de danza son niñas, eso no quiere decir que sea sólo para chicas, ni que sea imprescindible empezar desde pequeño. Josu Mujika explica que «en Deba, por ejemplo tenemos chavales desde los 4 años hasta los 22. Aquí, los mayores son también los que más tiempo llevan. Otra cosa sería que en un pueblo más grande se apuntara mucha gente mayor que no tuviera ni idea. En ese caso, se podría hacer un grupo de iniciación para mayores».

No es esta sin embargo la única variación que contempla Mujika, ya que la consolidación del proyecto en los próximos años podría llevar a plantear nuevas metas. «Hay que ir poco a poco. Una vez que esté establecido un centro para la enseñanza clásica, veremos la posibilidad de que las alumnas pudieran conocer la técnica contemporánea. Eso sería lo ideal» opina.

Reparo entre los chicos

A pesar de que la vida es cada vez más moderna, aún quedan algunos tabúes y en el ballet, las niñas son mayoría aplastante. Sin embargo, el profesor de ballet reconoce que la mentalidad va camciando poco a poco. «En Deba tenemos 50 chavales y en Mendaro unos 20. Sobre todo son chicas, porque aquí, todavía se piensa que el ballet es de chicas. Yo cuando he estado en otros países he visto que hay un montón de chicos que lo practican. Aquí, de todas formas, los padres más jóvenes ven cada vez más como algo normal que los niños hagan ballet. En Mendaro ya tenemos varios chicos. Es cuestión de acostumbrarse. Por ejemplo, en Deba, el otro día nos dijeron unas chicas que sus compañeros de clase querían venir. Les metimos allí e hicimos algunas cosas y se quedaron encantados. En el fondo les gusta pero les cuesta dar el primer paso» comenta Mujika, que anima a los jóvenes a conocer el mundo de la danza.

Pese a todo, en su opinión, nos encontramos muy alejados de otros países. «Aquí estamos todavía en pañales. La gente a los 18 o 20 años se tiene que ir para adquirir base técnica. Yo, a cualquiera, si puede encontrar trabajo en el extranjero le recomendaría que saliese unos años para ver distintas compañías y estilos».

Experiencia en Italia y Bélgica

Josu Mujika es a sus 42 años el responsable de las escuelas que comienzan a surgir en la comarca y que en el plazo de unos años podrían agrupar a un buen número de jóvenes bailarines. Campo tiene por delante, ya que no existe hoy en día una infraestructura que permita la enseñanza del ballet clásico en el Bajo Deba. Mujika comenzó, sin embargo, su carrera con las danzas vascas, como fundador del grupo Haritz de Elgoibar. A partir de ahí, «al ir a la Universidad a Barcelona, comencé a acudir al Instituto del Teatro. Después de dos años allí me fui a Bélgica. Estuve en la compañía de Maurice Bejart durante dos años. Después, trabajé otros tres años en otras compañías de Bélgica y después me fui a Italia. En Italia estuve ocho años y aún mantengo contactos. De hecho, en los veranos suelo ir a colaborar con gente de allí mientras el cuerpo aguante» señala Mujika. Y es que aunque algunos bailarines lleguen a edades avanzadas en activo, no es lo habitual. El propio Josu Mujika reconoce que «ahora no me puedo pegar las palizas que me pegaba hace diez años». Por ello, su carrera se encamina ahora hacia la enseñanza. Un ambicioso proyecto que permitiría que los jóvenes del futuro no tuviesen tan complicado el acceso al mundo de la danza. «Si, por ejemplo, en Bilbao que es una ciudad grande hubiese una compañía firme y estable, sería más fácil que un chaval se plantease seguir en la danza» señala un bailarín que reconoce que hoy en día para dedicarse a este mundo es necesario hacer la maleta.

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