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Triska, cantera de bailarines

El festival de Triska demostró que la danza cuenta con muchos seguidores en la comarca del Bajo Deba y goza de un estado de salud excelente

Egilea
Aitor Zabala
Komunikabidea
Diario Vasco
Tokia
Elgoibar
Mota
Albistea
Data
2007/06/21

El resultado fue un festival vibrante, lleno de ritmo, luz y colorido, en el que el entusiasmo y las ganas de agradar de todos los que actuaron se vieron realzados por un apartado musical elegido con mucho mimo, y una puesta en escena sorprendente, con profusión de proyecciones de imágenes, juegos de luces y efectos especiales. El público que abarrotaba las gradas del polideportivo Olaizaga así lo supo reconocer, y cada actuación fue premiada con una salva de aplausos, que alcanzó su máxima expresión en el punto final de la fiesta, con todos los participantes en el festival, bailando en el centro del escenario.

El director de Triska, Josu Múgica, no podía ocultar su satisfacción por el espectáculo que sus bailarines brindaron en el polideportivo Olaizaga. «Hemos trabajado mucho. Le hemos dedicado gran cantidad de tiempo a la preparación de las piezas, y al diseño del festival, buscando las músicas más adecuadas, diseñando las coreografías y preparando la escenografía. Ha sido un trabajo que comenzó hace más de un año, porque mi meta era ofrecerles a las bailarinas, en especial a las mayores, que ya tienen un cierto nivel, un marco para demostrar sus habilidades, y creo que lo hemos conseguido».

La cita del pasado fin de semana fue el resultado de una andadura que el elgoibarrés Josu Múgica inicio hace nueve años en Deba, con un grupo de veinte niños. Poco a poco, su empeño y capacidad de trabajo hizo que el número de jóvenes aficionados a la danza fuera creciendo y, hoy en día, Triska Dantza Taldea cuenta con 300 estudiantes de danza entre Eibar, Elgoibar, Mendaro y Deba.

Desgraciadamente, el festival sirvió también para constatar que la danza sigue siendo coto cerrado para los niños. Sólo cinco chicos pisaron la cancha central del polideportivo Olaizaga. «Es una pena, pero los chicos no se atreven a apuntarse a danza. Eso limita mucho nuestras coreografías, ya que dificulta la realización de bailes por parejas. Creen que si haces danza eres un afeminado. Siempre ha sido así y seguirá siendo así. De todos modos, todavía hay quien huye de los convencionalismos, y este año vamos a tener con nosotros a un chaval de once año que se va apuntar en danza a pesar de que en casa le animaban a jugar al fútbol. Casos así invitan a tener esperanza. Insistía en que lo que quería era bailar y, al final, sus padres han accedido», señaló Múgica.

Grupo profesional

Los festivales de Mendaro, Deba, Eibar y Elgoibar han servido para ver que hay mucho potencial en el Bajo Deba. «Hay chicas que están en condiciones de dar el salto. Podrían iniciar una carrera, pero les exigiría ensayar dos horas al día para mejorar su condición física y su expresividad», indicó Múgica. Desgraciadamente, hoy en día hay que salir fuera del País Vasco para dar ese paso, dando comienzo a un peregrinaje por academias y grupos de baile, alejados del hogar y la familia, que el propio Múgica vivió en primera persona. Estas vivencias están detrás de su deseo de fundar una compañía profesional o semiprofesional. «Los bailarines no se verían obligados a abandonar su pueblo. Pero es necesaria una inversión importante y contar con el apoyo de las instituciones públicas. Nosotros vamos a seguir trabajando y, quién sabe, si algún día podemos convertir en realidad ese sueño».

Triska, cantera de bailarines
El festival incluyó coreografías cargadas de exotismo. [AITOR]

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