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Tradiciones y homenajes en el día grande de las celebraciones

Egilea
Nerea Mazkiaran
Komunikabidea
Noticias de Navarra
Tokia
Alsasua-Altsatsu
Mota
Albistea
Data
2010/09/15

Ayer, festividad de la Exaltación de la Santa Cruz, era el día grande de las fiestas de Alsasua. Por ello, los alsasuarras se vistieron sus mejores galas para disfrutar de una jornada en la que la idiosincrasia de la villa, una localidad industrial que presume de mantener sus tradiciones, estuvo presente más que nunca.

Así, a las 11.00 horas, la Corporación acudió en comitiva a la ermita del Santo Cristo de Otadia acompañada de txistularis, gaiteros y los dantzaris de Etorkizuna. En la recta final de esta legislatura, el concejal más joven, Iñaki Miguel, portaba la bandera local y el alcalde, Unai Hualde, la makila de mando.

Tras una misa ofrecida por el párroco de la localidad, Rafael Ayarra y el misionero alsasuarra Ignacio Bergera, no faltaron las jotas y porrrusaldas en la puerta de la ermita antes de emprender el camino de vuelta a la plaza, dónde los corporativos y las numerosas personas que les acompañaban fueron recibidos por los sonidos de las campanas de la iglesia que ayer realizaron su último repique.

ZORTZIKOS y homenajes Pero si hay un elemento que caracteriza a Alsasua y que sigue en plena vigencia es el zortziko, esta gizon dantza imprescindible en las celebraciones de Alsasua. El de ayer fue especial. Y es que estaba dedicado a Fernando Mugarza, un alsasuarra recientemente fallecido que pasará a los anales de la historia local cómo el zortzikolari de más edad. Ayer muchos recordaban que las pasadas fiestas, y a sus 83 años de edad, Fernando no faltó a esta cita, bailando muy airoso.

En respuesta al llamamiento realizado unos días antes por los zortzikolaris, numerosos alsasuarras de todas las edades acudieron a la plaza para renovar esta tradición, asegurando el relevo generacional. Entre baile y baile, un pequeño y sentido homenaje en forma de ramo de flores para su viuda, Elisa Sáez de Maturana junto a una fotografía que dejaba testimonio el último zortziko de su marido el año anterior. "Fernando diría que no se merece esto" señaló emocionada Elisa Sáez de Maturana.

"En los largos siglos de historia del zortziko no se conoce el hecho de que una persona octogenaria lo hubiese podido bailar nunca" observó Enrike Zelaia, uno de los impulsores de este pequeño y "merecido" homenaje, cómo subrayaba el akordeoilari, al tiempo que señalaba que "debe servir como estímulo y ejemplo para todos". El relevo de Fernando Mugarza ha pasado a Josetxo Urizar, quien con 64 años, ayer se atrevió a encabezar esta danza.

BANDA DE TXISTULARIS Y de poner sonido al zortziko se encargó la Banda Municipal de Txistularis. En la actualidad está integrada por Cruz Mari Martínez, Margari Iglesias, Jesús Irisarri y Josetxo Lumbreras, que se reconocen herederos de una tradición en la que destacaron maestros cómo Delfrade, Urizar o Rubi. "Hay establecidas 15 fechas al año" recordaba Martínez, el más veterano de la banda. Comienzan el 1 de enero, continuando en Santa Águeda, carnavales, cruz de mayo, San Juan, San Pedro, Erkuden, Bargagain, fiestas, ferias, Olentzero… unas festividades que muestran el abultado calendario festivo alsasuarra.

En sus salidas interpretan un repertorio variado: pasacalles, biribiletas, jotas, fandangos, arin-arin... aunque la pieza reina es el zortziko de Alsasua, una versión propia del ingurutxo, un seis por ocho. Una danza que según algunos expertos, estuvo muy arraigada en un eje que partiendo de Pamplona llegaba hasta los confines de Santander.

Tras la misa, un grupo de alsasuarras se animó a bailar una jota.

Tras la misa, un grupo de alsasuarras se animó a bailar una jota. (Nerea Mazkiaran)



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