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Tom Gold: "Es excitante bailar en el Guggenheim"

Ballet en el museo

Egilea
Maite Redondo
Komunikabidea
Deia - Noticias de Bizkaia
Mota
Albistea
Data
2010/07/28

Tom Gold Bailarin y coreógrafo

Hay personas que brillan con luz propia. Ese es el caso de Tom Gold, el reconocido bailarín y coreógrafo que ha sido durante muchos años solista del New York City Ballet, una de las mejores compañías de ballet del mundo. Tom Gold- que se ha subido a los escenarios más prestigiosos del planeta- cambió ayer los teatros por el escenario del auditorio del edificio de Frank Gehry, que según una encuesta realizada por los principales arquitectos para Vanity Fair, está considerado como el edificio más importante de los últimos 30 años. "¿Si estoy nervioso? Resulta muy emocionante bailar en el Guggenheim Bilbao, al lado de obras de arte tan hermosas como estas. Es uno de los edificios más apasionantes del mundo y la colección es magnífica. He bailado también en el Guggenheim de Nueva York y en el Peggy Guggenheim de Venecia. Espero además bailar en la inauguración del Guggenheim de Abu Dhabi. El ballet tiene que salir del teatro y llegar a otros públicos. Incluso hay que bailar en la calle para todo el público", explicaba ayer el bailarín y coreógrafo durante un descanso del ensayo general.

Junto a Tom Gold se encontraba Duke Dang, responsable del programa Works & Process at the Guggenheim, en el que se inscribe el espectáculo Estrellas del ballet, que ayer se ofreció en el Museo Guggenheim. Según explicó Duke Dang, esta iniciativa se puso en marcha en 1984 en Nueva York por la mecenas de la danza Mary Sharp Cronson con el propósito de ofrecer al público un contacto directo con algunos de los máximos representantes de las artes escénicas a nivel internacional. Tras más de tres mil representaciones, Works & Process at the Guggenheim sigue colaborando con las instituciones culturales de mayor relevancia.

en el top del ballet Ayer la cita fue en el Guggenheim Bilbao. Junto a Tom Gold, el resto de estrellas que participaron en el espectáculo fueron Jared Angel, Sara Mearns, Ulrik Birkkjaer, Likolani Brown, Sasha Dmochowski, Sterling Hyltin y Abi Stafford.

"¿Qué hace falta para llegar a ser una estrella de ballet? Muchos años de esfuerzo, vocación... Hay muy poca gente que lo consigue por eso me emociona tanto estar donde estoy", confiesa Tom Gold, que empezó a bailar ballet cuando sólo tenía siete años. "En realidad, empecé bailando claqué", puntualiza. "Soy muy bueno en claqué", dice sonriendo.

¿Y por qué la danza? "Mi madre quería que estuviera fuera haciendo muchas actividades y nos apuntaba a mi hermana y a mí a muchas clases. A mi hermana la mandó a ballet". El bailarín y coreográfo ha contado en algunas ocasiones que entonces no había demasiados chicos bailando y cuando dijo que él se quería dedicar a ballet, le propusieron que probara con el tap.

Pero no se resignó y entre clase y clase comenzó a probar con la danza clásica. Cuando tenía ocho años, bailó por primera vez El cascanueces. Y desde entonces no ha parado de bailar. Porque confiesa que aunque no esté subido a un escenario, siempre está bailando mentalmente, mientras camina, mientras escucha música, mientras lee... "Es a lo que siempre me he querido dedicar", confiesa.

Durante más de 20 años ha formado parte del New York City Ballet, una compañía de ballet fundada en 1948 por el fallecido coreógrafo ruso George Balanchine, considerado el más importante del sigo XX. El City Ballet, tal como es conocido popularmente, bajo la dirección de Balanchine, se convirtió en una de las más prestigiosas compañías del mundo y aún cuenta con el más amplio repertorio entre todas las compañías de ballet estadounidenses, poniendo en escena sesenta o más piezas en sus temporadas de invierno y primavera en el Lincoln Center y veinte más en su temporada de verano en Saratoga Springs.

"¿Lo mejor y lo peor de esta profesión? Primero, tengo que decir que esto no es un trabajo, es un placer bailar, aunque hay que dedicarle muchas horas. Pero cuando te gusta, no supone ningún esfuerzo. ¿Y lo peor? La edad. Te tienes que retirar pronto, no puedes seguir subiéndote al escenario cuando ya tienes una cierta edad"

innovación Algo que todavía no le ha ocurrido a Tom Gold y que tardará mucho en ocurrirle. Porque el bailarín sigue ocupando uno de los puestos de honor en el difícil mundo del ballet. Hace un par de años abandonó el New York City Ballet y formó su propio grupo. "Soy free lance, tengo mi propia compañía, viajo mucho y me gusta crear nuevas coreografías", señala.

Precisamente, ayer, dentro del espectáculo que se ofreció en el Guggenheim, se presentaron también dos coreografías creadas por el propio Tom Gold: Minkus, continuando con el paso a dos Agon, un inusual montaje en el que la bailarina establece su dominio desde el comienzo de la pieza, llevando a su compañero. "En el ballet siempre ha sido el hombre el que lleva a la mujer. En esta pieza, es al revés. El rol de la mujer no es tan femenino, ni delicado, sino fuerte".

Y es que a Tom Gold le gusta innovar, buscar un equilibrio entre la tradición y la innovación. Precisamente eso es lo que intentaron ofrecer ayer, un programa en el que se combinaron los hermosos tutús con los movimientos enérgicos del ballet contemporáneo.

¿Un sueño para Tom Gold? "Bailar cuando abra el nuevo museo Guggenheim en Abu Dhabi", confiesa. El museo es un nuevo diseño del arquitecto del museo bilbaino, Frank Gehry, que se ubicará en la deshabitada isla de Saadiyat y se internará en el Golfo Pérsico por medio de una lengua de tierra ganada al mar y cuya inaguración está prevista para el año 2013. El ballet se ha introducido ya por la puerta grande en los museos.

Un momento del ensayo general del programa ‘Estrellas del ballet’ que se celebró ayer en el Guggenheim Bilbao.

Un momento del ensayo general del programa ‘Estrellas del ballet’ que se celebró ayer en el Guggenheim Bilbao. (FOTOS: OSKAR MARTÍNEZ)

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