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También saben bailar bajo la lluvia

Las comparsas de Iñudes y Artzaiak de Kresala y Gros desafiaron al temporal. La plaza de la Constitución se volcó en las danzas realizadas sobre los charcos

Egilea
J. Legaria
Komunikabidea
Diario vasco
Tokia
San Sebastian
Mota
Albistea
Data
2009/02/09
Y, está visto, las comparsas de Iñudes y Artatzaiak no podían ser menos. A las 12, con una intensa lluvia, la comitiva de Kresala partía desde su sede con pequeños mikeletes sonriendo bajo el agua, el cochecito de una iñude de pocos años en el que había decidido pasear a un gemelo blanco y otro negro y las alpargatas de los dantzaris saltando en baile y en charcos. Las pequeñas cofias de las iñudes, los elegantes sombreros de las autoridades y hasta los bebés de plástico, estaban dispuestos a desafiar agua, viento o frío. Sin desmayo.
Ni los más expertos en meteorología pueden adivinar cuando dejará de llover, o si, al menos durante un rato, las nubes se apiadarán de artzaiak con alpargatas blancas, saltando con el ritmo puesto. Eso sí, hay familias previsoras que saben hacer protecciones bajo los trajes con plásticos, con bolsas de basura... Y quienes, ya en la plaza de la Constitución, decidieron que los más pequeños estaban lo suficientemente mojados después de una hora, a pesar de su entusiasmo y de que era hora de retirarlos, aunque fuera un rato.
Pero, como se esperaba, Iñudes y Artzaiak de la Parte Vieja y de Gros aguantaron el chaparrón con muñecas al aire, gritos de alegría, con los sones de Sarriegui y con un público entusiasta que sabía que un buen paraguas permite disfrutar de fechas como ésta aunque el agua no tenga piedad con la comparsa. Todo había comenzado a las 12 en la calle Euskalherria, un poco antes en Gros. Hay fieles de esta fiesta que se prolongará en Amara Berri y en el Antiguo a lo largo de este mes y que, por tradición, se celebra al día siguiente de la invasión calderera del primer sábado del mes de febrero.
Y los hay también de ese concierto previo que se celebra en la plaza de la Constitución y que, dirigido por el músico José Ignacio Ansorena, aunó ayer txistu, tamboril, percusión y cuerda, para que sonaran Hungariako Kaldereroak, Artzain eta Inudeak y las comparsas de caballería de Gallos y Viejas. O la Biribilketa de Kresala y el siempre popular Andre madalen, capaz de hacer vibrar a quienes disfrutaban de la música. Pasada casi media hora desde las 12, los aguerridos comparseros entraban en la Parte Vieja, pero el espectáculo de los bailes de la plaza de la Constitución se hizo esperar hasta que el reloj del antiguo ayuntamiento marcaba la 1. ¿Llovía? Sí, pero algunos de los más pequeños se refugiaban junto a sus padres en los arkupes y otros aguantaban sonrisa al viento, mientras iñudes y artzaiak lanzaban muñecos y alegría, dispuestos a que nada estropeara la fiesta.
Donosti centra sus celebraciones en invierno. Por eso, quienes la habitan y guardan y miman sus tradiciones están dispuestos a que no se suspendan.
También saben bailar bajo la lluvia
Los de las Iñudes son mostrados al público que esperaba en el Boulevard. /JOSE MARI LÓPEZ

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