Hemen zaude: Hasiera Hemeroteka «Si llega un contrato del Royal Ballet, no puedes decir que no»

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«Si llega un contrato del Royal Ballet, no puedes decir que no»

Itziar Mendizabal Primera Bailarina del Ballet de Leipzig. La bailarina hondarribiarra ficha por la compañía londinense para la próxima temporada

Egilea
Iratxe de Arantzibia
Komunikabidea
Diario Vasco
Mota
Elkarrizketa
Data
2010/03/06
-¿Cómo surge la oportunidad de entrar en el Royal Ballet?
-A Paul Chalmer, director del Ballet de Leipzig, no le renuevan el contrato y, al ver que entraba un coreógrafo muy moderno y que su trabajo ahora no me interesaba, presenté mi dimisión. Coincidió que estaba una repetidora de las obras del coreógrafo Glenn Tetley en Leipzig, montando 'La consagración de la primavera' y fue ella la que me pidió un DVD para entregarlo al Royal Ballet, donde también monta ballet. A la semana me llamó Monica Mason, directora del Royal, fui a Londres y al segundo día, me ofreció un contrato como Primera Solista.
-En el cambio, pierde el rango de Primera Bailarina por el de Primera Solista, ¿merece la pena?
-Cuando me ofrecieron el contrato, no lo dudé ni un instante. Cuando llega un contrato del Royal Ballet, simplemente, no puedes decir que no. El Royal es una de las mejores compañías del mundo. Voy a tener delante como ejemplo a bailarinas de tanto nivel, que voy a poder aprender mucho. Ser Primera Solista del Royal y Primera Bailarina del Ballet de Leipzig no equivalen; incluso creo que es más ser Primera Solista del Royal.
-También va a bailar un repertorio diferente.
-Las coreografías del Royal van a ser super interesantes. Me encantan los ballets de sir Frederick Ashton y de sir Kenneth MacMillan. Ya he bailado ballets de Víctor Ullate durante mi etapa en su compañía y de Uwe Scholz, ahora, en Leipzig. Estoy abierta a nuevas cosas.
-¿Qué retos se plantea en esta nueva etapa?
-Aprender mucho, disfrutar del trabajo y de Londres. A estas alturas, sé qué es lo que puedo hacer y que no. Nunca pensé que llegaría a bailar en el Royal Ballet y tengo que dar gracias a Dios por todo lo que me ha llegado.
-¿Cómo imagina su debut en el insigne Covent Garden?
-Histérica. Covent Garden impone. Por allí, han actuado los mejores artistas de todos los tiempos, bien cantantes, bien bailarines. Se trata de un público que conoce la danza, un público crítico, un público que te puede querer mucho o nada.
A nivel de publicidad, estás muy expuesto. Todo el mundo se entera de si lo has hecho bien o mal. Aún no he pensado qué me gustaría bailar. Todo lo que es nuevo me suele apetecer. Me gusta tirarme a la piscina.
-A punto de concluir su estancia en el Ballet de Leipzig, ¿qué balance hace de sus cuatro años en la compañía alemana?
-Como artista, Leipzig ha sido mi trampolín, en gran parte, gracias al director Paul Chalmer. Cada vez me ha puesto metas más altas. En junio, hago el último espectáculo allí. Me voy de Leipzig con un recuerdo estupendo. Me encanta la ciudad, la vida allí, la compañía, los ballets del coreógrafo Uwe Scholz. Leipzig es una ciudad muy cómoda; en Londres, sí voy a echar de menos ir en bici a todas partes.
-El año pasado estuvo nominada a los Premios Benois de la Danse -Oscar de la danza-, ¿cómo lo vivió?
-Me quedé muy sorprendida al estar nominada al Oscar de la danza. Me parecía que me quedaba grande. Es un honor, además de que la nominación fue por el papel de 'El pájaro de fuego', una obra que me encanta. El hecho de estar nominada ya fue un regalo en sí mismo.
-Aquí, en casa, fue reconocida con el Premio Revelación de Gipuzkoa 2009.
-Igual hasta me vale más, porque son los premios de casa, de la gente que te quiere. Todo lo que venga de casa, bienvenido sea. Recuerdo el acto como algo muy emotivo. Un día para compartir con la familia, los amigos, con mi gente, con los que puedo estar tan poco.
-¿En qué momento profesional se siente?
-Me siento en un momento de madurez artística: más segura, más artista y disfruto más. Tienes experiencia, a la vez de que sientes más libertad. Creo que soy una bailarina versátil, capaz de hacer clásico, neoclásico y contemporáneo. Disfruto mucho en el escenario y eso el público lo ve. Luego habrá un día bueno y otro malo. Me quedan algunos roles pendientes como la Kitri de 'Don Quijote', el 'Onegin' de John Cranko o la 'Carmen' de Mats Ek. Si los bailo bien y si no los bailo, tampoco se termina el mundo.
-Hondarribiarra militante, ¿se siente profeta en su tierra?
-Profeta en mi tierra, no. Cuando llego a casa, soy una más de la cuadrilla y me tratan como a las demás. La diferencia es que mi trabajo es más cara al público, pero, cuando vamos de pintxos, soy una más entre mis amigas.
«Si llega un contrato del Royal Ballet, no puedes decir que no»

Itziar Mendizabal, esta semana en Donostia. :: MICHELENA

DATOS

Itziar Mendizabal nació en Hondarribia, hace 28 años.
Formación: Escuela de Elvira Ubierna, desde los cuatro años. Escuela de Víctor Ullate (1995-1998).
Compañías: Ballet de Víctor Ullate-Comunidad de Madrid (1998-2002), Ballet de Zurich (2002-2006), en calidad de Demisolista, Ballet de Leipzig (2006-2010), Primera Solista y Bailarina Principal. A partir de la temporada 2010/2011, Primera Solista del Royal Ballet de Londres.
Premios: Nominación al Premio Benois de la Danse 2009 y Premio Revelación de la Asociación de Profesionales de Danza de Gipuzkoa 2009.

Una compañía de cinco estrellas

El Royal Ballet nació con el nombre de Sadler's Wells Ballet en 1931, gracias a Ninette de Valois (1898-2001), quien animó a la directora de teatro Lilian Baylis (1874-1937), para convertir a su pequeña formación, Vic-Wells Ballet, en residente de dicho recinto de la zona norte de Londres. Tras la II Guerra Mundial, en 1946, el todavía Sadler's Wells Ballet reinauguró Covent Garden, con 'La Bella Durmiente'. Una década después, en la celebración de sus bodas de plata, la formación pasó a ostentar la denominación de Royal Ballet. Quien compartió escenario con la Prima Ballerina Assoluta Margot Fonteyn (1919-1991) fue el zarautztarra Pirmin Treku (1930-2006), que fue Primer Bailarín de la célebre formación británica, en los años 50. Más recientemente, la vizcaína Leire Ortueta (Leioa, 1971), también alcanzó la categoría de Solista en el Royal Ballet, una compañía de cinco estrellas.

 

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