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Se doblan, pero no se rompen
El grupo Iron Skulls obtuvo el primer puesto del campeonato. Casi un centenar de bailarines se dieron cita en la cuarta edición del Irun Break
Durante
algo más de tres horas, los centenares de personas que abarrotaron ayer
el Centro Cultural Amaia disfrutaron de todo un espectáculo de baile y
acrobacias. En ediciones anteriores, los auditorios del Conservatorio y
de Ficoba se quedaron pequeños para acoger la masiva afluencia de
espectadores. En esta ocasión hubo sitio para todos, pero tampoco sobró
espacio. Una vez más, el Irun Break fue todo un éxito de público.
Actuaciones del jurado
Además de los casi cien bailarines que participaban en
el campeonato, el público también pudo disfrutar de las actuaciones de
un jurado de excepción. El mismo estaba compuesto por Alien Ness, uno
de los BBoy «más conocidos del mundo», que llegaba desde Estados
Unidos; BBoy Buggz, de Londres, y finalmente BBoy Fase y BBoy MaxOne,
de Zaragoza y Barcelona respectivamente.
Los cuatro miembros del jurado, que no lo tuvieron nada
fácil a la hora de tomar su decisión, demostraron en la práctica sus
conocimientos sobre el break: al inicio del campeonato y justo antes de
la fase final, deleitaron al público con todo un espectáculo de giros y
piruetas imposibles. Y por si esto no fuera suficiente, la tarde estuvo
amenizada por las actuaciones de Invert (subcampeón de España de
Batalla de Gallos en el Campeonato Red Bull), el grupo de reggae y
hip-hop Sangre de Mono y Dj Aritz Sound System.
Pero los auténticos protagonistas del evento fueron los
casi cien bailarines de break dance que, divididos en diez equipos,
hicieron gala de una coordinación, elasticidad y ritmo asombrosos.
Acrobacias como colocar una pierna detrás de la cabeza en mitad de un
paso de baile o saltar haciendo el pino sobre una mano arrancaron
ovaciones y aplausos del público, que no en todos los casos coincidió
con el criterio del jurado. Sin embargo, tal y como señaló uno de sus
miembros, «el break dance es ante todo un baile, no se trata de hacer
el mayor número de piruetas y saltos mortales».
Entre burlas y deportividad
En cada una de las actuaciones, dos de los grupos salían
a escena. Por turnos, y al ritmo de la música, un bailarín de cada
equipo se lanzaba bajo los focos jaleado por sus compañeros y ante los
gestos sarcásticos del equipo rival. Sin embargo, una vez cesaba la
música las burlas daban paso a los abrazos y muestras de compañerismo.
Y es que en el break dance, los ademanes de mofa al contrario son una
parte más del juego.
No obstante, a la hora de la verdad todos los
participantes hicieron gala de una deportividad admirable, y
aplaudieron al grupo vencedor del campeonato, Iron Skulls. El segundo puesto fue para Breaking Deaf, compuesto por bailarines de Gasteiz, Pamplona y Logroño. Break da Bomb,
de Pamplona y Vitoria, obtuvo el tercer puesto; y el cuarto premio se
quedó en Gipuzkoa: fue para los bailarines de Irun y Eibar que forman Breaking souls.
Además de los premios por equipos, también se eligió a
los dos mejores Bboys del campeonato. Freak, de Valladolid, obtuvo el
primer puesto en la clasificación individual, mientras que Tino, de
Gasteiz, fue el subcampeón.
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