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Santaneros ordiziarras

La localidad goierritarra acogió una vez más, su cinco veces centenaria cofradía de santaneros, en la que las parejas casadas dentro del año son las protagonistas del Esku Dantza

Egilea
Erkuden Muguruza
Komunikabidea
Diario Vasco
Tokia
Ordizia
Mota
Erreportajea
Data
2003/07/28

Las dos únicas ocasiones en las que se han interrumpido las sesiones que tienen lugar cada año, han sido en 1873 y 1936, debido a la segunda guerra carlista y la guerra civil respectivamente. Desde entonces e ininterrumpidamente, cada día segundo de Santa Ana, tiene lugar esta tradicional celebración.



Acto que en un principio no parece que tuviera como actividad central, el Esku Dantza, ya que en los tres libros de la cofradía que aún se conservan en el archivo municipal, no aparece ni el más leve inciso que hable de la Esku Dantza. Esta omisión puede atribuirse a que, la misión y el carácter de la creación de la Cofradía, era honrar y celebrar las glorias de la patrona, Santa Ana, por lo que los libros sólo reflejan lo que está relacionado con este fin. El aurresku era seguramente una de las manifestaciones externas de la euforia y la alegría con que rodeaban entonces tal acontecimiento. Y con el paso de los años, se ha convertido en el acto central de los cofrades y cofradesas santaneros.



Este año, 28 parejas que han contraído matrimonio, participaron en tan significativo acto, ingresando de este modo en la Cofradía de Santa Ana. Si bien lo que se aprecia desde fuera, es el acto que tiene lugar el día 27 de julio, los matrimonios, empiezan a reunirse con antelación -a finales de junio- para preparar su ingreso en la Asociación de Santaneros y para comenzar con los ensayos de la Esku Dantza.



Llegado el día siguiente de la patrona, las parejas de casados durante el año, se reúnen en el Ayuntamiento, firman en un viejo libro de Actas que tiene el nombre de Santaneros y data del año 1792. El alcalde, los mayordomos, entrante y saliente (dos santaneros del año pasado y dos este año) y los esposos del año, así como el secretario, estampan su rúbrica, en el mismo. Posteriormente salen, en comitiva, precedidos por el alcalde hacia la Parroquia. Después de la misa, el alcalde llega a la plaza, dando la mano a los jóvenes esposos Santaneros y comienza el tradicional Aurresku de los Santaneros. Las parejas, forman una cadeneta, pero en lugar de ir agarrados de la mano, se sujetan entre ellos un pañuelo blanco. Tras realizar la sesión de baile, formada por el Esku Dantza, arin-arin y fandango, los nuevos miembros de la cofradía de Santaneros, comienza el desfile que recorre las calles del casco histórico. Parten por la calle Mayor hacia la calle Santa María, donde realizan una parada en el conocido restaurante Martínez. Vuelven a retomar el paso para entrar de nuevo la kale Nagusia a la altura del palacio Barrena, y llegar finalmente de nuevo a la plaza Mayor. Acto seguido, ofrecen un aurresku al Alcalde.



La gran celebración de los casados no finaliza aquí, ya que las parejas disfrutan de un banquete de hermandad, como nuevos miembros de la cofradía de la patrona. Por la noche el programa reserva un hueco a los matrimonios, ya que en la plaza Mayor tiene lugar, año tras año la tradicional verbena de los casados.



Las parejas van vestidas de calle, los hombres con pantalón oscuro y la mayoría de las mujeres con vestido. Es curioso que en una celebración con casi cinco siglos de historia, no se haya instituido un uniforme, como ocurre en otras muchas localidades en las que tienen lugar ceremonias centenarias, en las que también el baile y la participación ciudadana son los principales protagonistas. Lo único en común entre las parejas de recién casados, es el mantón de manila que lucen las mujeres. Estas piezas son propiedad del Ayuntamiento, que en este día tan señalado son utilizadas por las nuevas santaneras.



COFRADÍA SANTANERA



En el Ayuntamiento: Antes de celebrarse la solemne misa de santaneros, tuvo lugar una reunión en el salón de plenos del Ayuntamiento. Allí el secretario, Kepa Mujika, procedió a la lectura del acta centenaria, y al nombramiento de los Mayordomos salientes y entrantes. Seguidamente, el Alcalde en primer lugar, los mayordomos y las parejas firmaron en el libro.



En la plaza Mayor: Tras la misa, todas las parejas subieron al Ayuntamiento. Las mujeres se quedaron en el balcón y los hombres entraron a la plaza. Poco después ingresaron en la plaza las féminas. Las dos primeras lo hicieron una a una y el resto todas juntas. Siempre escoltadas por cuatro de los maridos.



«Dónde vas con mantón de Manila»

E.M./



El atuendo de las mujeres, complementado con auténticos mantones de Manila, puede resultar extraño y desconcertante en una fiesta vasca como el baile de Santeros. Entre las pintorescas explicaciones históricas sobre el origen de la utilización de este complemento por las mujeres casadas, en el Esku Dantza, está la que atribuye a Fray Andrés de Urdaneta, conocido marino partícipe en la colonización de Filipinas y en la creación de Manila. Consta por escrito que el religioso, en obsequio a su pueblo natal y teniendo en cuenta esta costumbre, envió los mantones de Manila y desde entonces data este atavío extraño en los trajes populares de Euskal Herria. Aunque realmente no sea muy probable que este insigne hombre de mar y cosmógrafo, tuviese el gesto para sus vecinos.



Por lo que la razón del uso de este mantón se limita a un cambio realizado por algún anónimo ordiziarra, en el transcurso de estos cinco siglos. El clásico pañolón de ocho puntas que ostentaran las amonas en los días de compromiso y gala, fue sustituido algún año por el mantón de Manila de los bailes populares, alguien prefirió lucir las rosas y claveles de fantasía de los bordados encendidos, mejor que llevar el sencillo cachemir y los primitivos mantos.

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