Hemen zaude: Hasiera Hemeroteka «Ha llegado el momento de sacar lustre a lo que tenemos y de dar más impulso a los creadores locales»

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«Ha llegado el momento de sacar lustre a lo que tenemos y de dar más impulso a los creadores locales»

Tras ver cómo ha menguado este año el presupuesto de su Departamento, cree que lo que hay que hacer es «sacar todo el rendimiento posible al dinero que se ha invertido»

Egilea
Nerea Azurmendi
Komunikabidea
Diario Vasco
Tokia
San Sebastián
Mota
Elkarrizketa
Data
2010/01/23
Desde las instituciones se apela constantemente al valor de la Cultura, pero no sólo tiene los presupuestos más exiguos sino que, además, son los que con más alegría se recortan. ¿No suena eso a doble discurso?

Yo diría que más que un doble discurso lo que hay es una percepción bastante interiorizada en casi todos los ámbitos de que, como dice la frase, «primero es la mastica y luego la mística». Creo que todavía tenemos mucho que hacer para que la sociedad entienda que la cultura tiene dos caras: una es el enriquecimiento personal, y por tanto colectivo, y otra es su faceta industrial, económica. Esa visión todavía no ha calado, por lo que la cultura se considera un elemento no diría que superfluo, pero sí bastante prescindible. Y, como se considera que puede esperar, es la primera en sufrir los recortes.

Y los recortes que aplican las instituciones repercuten en todos los sectores relacionados con la cultura. En general, ¿cómo se han tomado las restricciones los agentes culturales?

Yo diría que con resignación. El hecho de que las programaciones decaigan afecta a muchas personas. El sector cultural sufre, sufre mucho. De todas maneras, estas circunstancias también nos sirven a todos, a cada uno en su ámbito, para reflexionar acerca de si el camino que llevábamos era el correcto. Yo creo que ha habido momentos de exceso de programación, y este puede ser un buen momento para ver qué es lo que puede resultar realmente interesante para la sociedad.

Es, por lo tanto, de las que piensa que toda crisis lleva aparejada su correspondiente oportunidad. En este caso, ¿cuál sería?

De estas situaciones o renaces con más fuerza o te hundes y desapareces... Yo diría que en los últimos quince o veinte años en Gipuzkoa se han hecho y se están haciendo grandes inversiones en infraestructuras culturales, y también se le ha dado un impulso muy importante a la programación, pero tengo la sensación de que tal vez no le hayamos sacado todo el rendimiento posible al dinero que se ha invertido, en el sentido de que a lo mejor no ha servido para consolidar programas, grupos o creadores locales. Ahora, el tener que reordenar presupuestos y prioridades puede dar pie a contar más con los creadores, a crear nuevas formas de contacto y de gestión. En tiempos de bonanza, contratar es muy fácil, y eso tal vez nos haya llevado a infravalorar lo propio, pensando que lo que viene de fuera es mejor. Tener dificultades para hacer muchas contrataciones externas hace que miremos más a los creadores y productores propios y les demos más oportunidades.

Ha mencionado las infraestructuras culturales. ¿Se quedará alguna por el camino a causa de las restricciones económicas?

Hay proyectos que estaban sobre la mesa cuando me hice cargo del Departamento y que se van retrasando, en algunos casos no sólo por razones económicas. En lo que respecta a los municipios, mencionaría los centros de cultura y artes escénicas de Zarautz y Bergara. En el apartado de los museos, se ha reconsiderado y redimensionado el proyecto vinculado a la mitología y a José Miguel Barandiaran de Ataun. Otro de los equipamientos que queda claramente a la espera es Ipupomamua, el parque dedicado a la literatura infantil y juvenil.

¿Están a la espera o pueden caer definitivamente de las previsiones?

No van a desaparecer, pero se van a tener que adaptar a los tiempos. Por lo menos nosotros seguimos pensando que son importantes y les llegará el momento oportuno. En esta legislatura será dificil, pero cuando lleguen tiempos mejores creo que seguirán adelante.

¿La mala situación económica ha afectado o va a afectar al ritmo de proyectos que ya se habían puesto en marcha antes de que cambiaran las tornas?

Afecta, pero todos siguen su ritmo, aunque en algunos casos no con programaciones tan ambiciosas como se había pensado. Gordailua, Tabakalera, el archivo de Lazkano o el Museo Balenciaga siguen avanzando prácticamente conforme a las previsiones; Mintzola ya se inauguró; Ondartxo [un nuevo equipamiento cultural ubicado en el antiguo astillero Askorreta, de Pasai San Pedro se inaugurará pronto... También hay nuevos proyectos que seguirán adelante, como los equipamientos culturales, ambos muy reseñables, de Azpeitia y Hondarribia, que eran, junto con Bergara, de las pocas poblaciones de cierta envergadura que carecían de equipamientos culturales importantes.

En materia de equipamientos culturales, y siendo razonables, ¿nos queda algo por hacer en Gipuzkoa?

En ese ámbito yo no veo grandes vacíos. Lo que tenemos que hacer a partir de ahora es exprimirlas al máximo, y en ese sentido creo que Tabakalera debe ser el gran dinamizador de una parte sustancial de la cultura en Gipuzkoa.

Supongamos que en la siguiente legislatura sigue siendo diputada de Cultura, y supongamos que deja de ser necesario apretarse el cinturón hasta los extremos actuales. ¿Cómo afrontaría esa nueva etapa?

Eso es mucho suponer, pero si siguiera teniendo responsabilidades –y si no las tuviera pondría el tema encima de la mesa de quien me sucediera–, me gustaría prestar mucha más atención al mundo de la danza y de las artes escénicas. En el terreno de la danza tenemos una materia prima extraordinaria, pero no contamos con la programación que creo que deberíamos tener. La danza es una de las disciplinas que menos apoyo recibe, y creo que tiene que tener mucha más visibilidad. Y, al igual que el teatro, más relación con el mundo educativo. Además de eso, creo que tengo trayectoria suficiente como para poder acertar cuando digo que lo que hay que hacer en adelante es sacar lustre a lo que tenemos y dar más impulso a los creadores locales. Tenemos aquí creatividad como para estar en primera línea. Y, en gran medida, está vinculada al mundo del euskera. Es es, junto con el impulso a las nuevas tecnologías, otro ámbito al que tenemos que dar un empujón, algo que, con crisis o sin ella, no es fácil dada la avalancha de productos externos.

Con crisis o sin ella, llama la atención la escasa implicación del sector privado en la cultura. ¿A qué lo atribuye?

Fundamentalmente, a que tal como he comentado antes la cultura no se considera un elemento dinamizador en el ámbito económico. Por otra parte, las personas y entidades que en otros países se implican en el mecenazgo son grandes fortunas y grandes corporaciones, y el tejido económico guipuzcoano tiene otras características. Es cierto que hay muchísimas pequeñas y medianas empresas que se involucran en la actividad deportiva, y sin embargo en el ámbito cultural todavía no se da ese encuentro. De todos modos, poco a poco se van haciendo cosas.

Hay una cuestión en la que los interes públicos y privados no terminan de coincidir: la proteccion del yacimiento de Praileaitz. ¿Qué opina de la nueva propuesta, todavía no desvelada públicamente, del Gobierno Vasco? ¿Por qué cree que se está demorando tanto todo el proceso?

Tenemos sobre la mesa la propuesta del Gobierno Vasco y ya hemos hecho nuestras alegaciones. De todas maneras, nuestra responsabilidad no es el decreto, sino su aplicación. En cuanto al tiempo que se está tardando en modificar el decreto, era evidente que no iba a ser fácil. Y no lo está siendo.

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