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Rocamador Dantza Taldea, 35 años de danzas populares

los actos del aniversario tendrán lugar el fin de semana por las calles de Sangüesa. El grupo ha contribuido, con el paso del tiempo, a la recuperación de bailes tradicionales como el Vals Antiguo

Egilea
Marian Zozaya
Komunikabidea
Diario de Noticias
Tokia
Sangüesa
Mota
Albistea
Data
2007/08/23

Para finales de octubre queda la tercera y última parte de la celebración. La primera tuvo lugar en marzo, con un festival en el auditorio de Sangüesa. "Lo decidimos así, para dar caña durante todo el año, ya que habitualmente bailamos en fiestas y en Navidad. De esta manera, habremos salido a la calle en las cuatro estaciones". Así lo explicaba Juan Pedro Aramendía, fundador y dantzari desde su creación.

El origen de Rocamador Dantzari Taldea, nombre elegido por votación desde sus comienzos, lo encontramos en 1972. Surgió de la inquietud de un grupo de jóvenes, entre otros el citado Aramendía, José Javier Abadía y Luis Mari Vital y del grupo de chicas de los scouts de entonces. En Sangüesa ya había una semilla. Desde los primeros años del siglo XX existen datos de los dantzaris de Sangüesa. Por lo tanto, aquellos jóvenes de los setenta eran los herederos de grupos que salieron de la Sección Femenina, del Círculo Carlista y de la Acción Católica.

Su estreno fue en la Javierada de aquel 1972, habiendo ensayado sólo durante tres meses. Precisamente por eso, Aramendía recordaba esta actuación como "un completo desastre". Bailaron catorce dantzaris; los chicos vestidos de poxpolin y, las chicas, de rojo y blanco. Un año más tarde, dotaron al grupo del traje definitivo con el que se les conoce en la actualidad. Para ello, llevaron a cabo un amplio trabajo de investigación.

Era 1975, "un momento muy bonito", expresaba Aramendía. Después de la muerte de Franco, despuntó en general un movimiento muy fuerte en el campo de las danzas. Fueron años de mucho movimiento en los que, además de bailar, los dantzaris cosían, sobrehilaban y planchaban sus trajes. "Las mujeres nos enseñaron y las modistas nos ayudaron mucho. También los comercios nos dieron largos créditos para poder pagar las telas". Por aquel entonces, el grupo lo formaban unos cuarenta miembros con muchas ganas de aprender. "Siempre hemos tenido vocación merindana y por eso aprendimos los bailes de la merindad, de Ochagavía, de Valcarlos, polcas, danzas zortzikos y, por supuesto, la Jota Vieja de Sangüesa", señalaba el dantzari. Entre creaciones y adaptaciones, han dado forma a catorce danzas. Han contribuido a las recuperación del Vals Antiguo, han aportado el Cantarico y su presencia ha sido fundamental para enseñar a la gente de Sangüesa el baile de la Era y el Vals.

Desde siempre, el grupo Rocamador se ha acompañado sólo de txistus, aunque según los bailes han introducido otros instrumentos como acordeones, flautas, gaitas y tambores. Afortunadamente, en todo este tiempo no les ha faltado quien ponga música a sus pasos.

En los años ochenta, los de su asentamiento, recorrieron España y viajaron por Europa: Polonia, Bretaña y Rumanía. "Las fiestas de Euskal Herria ya no eran ningún secreto para nosotros". Estaban presentes en todas o casi todas. Su vida era las danzas. "Nuestro lugar de encuentro, nuestra discoteca. Nueve parejas surgieron del grupo, parejas de baile y parejas de hecho".

Los noventa, sin embargo, representaron el estancamiento. El grupo grande se quedó con catorce dantzaris y, durante años, están prácticamente los mismos. Pero Rocamador seguirá cumpliendo años, gracias a los setenta niños que ensayan semanalmente, asegura Aramendía. "Son el futuro. Bailan muy bien. La gente llana de Sangüesa nos ha querido siempre y hoy en día nos sentimos muy reconocidos", asegura.

Imagen

Rocamador Dantza Taldea, en una de sus actuaciones.Foto: archivo

detalles

El traje. El de los chicos se compone de zapato negro, medias rojas, calzón blanco, pantalón corto negro, camisas blanca de hilo, capa, capucha y sombrero. Las chicas calzan también zapato negro y visten medias negras o blancas, salla, calzón pololos, dos faldas -una de ellas vuelta-, juboncillo, adornos personales y manteleta; roja las solteras y negra las casadas.
Componentes. El grupo no está en sus mejores momentos. Catorce miembros lo forman en la actualidad. Sus edades oscilan entre los 59 el mayor y los 12 de la menor. Salen a bailar el día del patrón, San Sebastián, en enero. En las fiestas grandes de septiembre, en Navidad, Reyes y una parte de ellos el día del Corpus.
Setenta. Es el número de niños que se perfilan como nuevos dan-tzaris con sus ensayos semanales en el antiguo mercado.

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