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Recital de jazz y danza "yo"

Egilea
Teobaldos
Komunikabidea
Noticias de Navarra
Mota
Kritika
Data
2011/01/25
Lotura
Noticias de Navarra

SOBRE una manta sonora homogénea de música de jazz, discretamente amplificada, cercana al espectador y a los bailarines, muy bien interpretada y compuesta sobre la clásica tradición jazzística, evolucionan los bailarines de la compañía Tempomobile, en su último espectáculo estrenado en Burlada. Es un espectáculo presentado a modo de recital, con diversos números un tanto independientes entre sí, aunque unidos por la continua búsqueda individual y el estilo. Al igual que los temas que va desgranando el trío, cuya presencia en directo es un verdadero lujo. Después de una introducción a modo de obertura de presentación del trío -muy bien equilibrados los tres instrumentos: piano, contrabajo y batería- el cuerpo de baile se presenta con evoluciones en simetría; algo que se repetirá, con frecuencia, durante toda la velada y que supone una evolución -a mi juicio acertada- en las coreografías de Becky Siegel. La presencia escénica de los bailarines es potente y un tanto desigual, quedando un poco alejada de la estética dancística el bailarín Julio César Terrazas, que, sin embargo, hará un gran esfuerzo por asimilar y resolver los complicados enlevés y el compromiso de cuadrar las acciones. A menudo, la coreografía exige que los movimientos surjan del interior del cuerpo, más que de lo impuesto desde el exterior; y aquí cierta madurez se aprecia. En el extremo opuesto está Andrés Beraza, que, aun teniendo menos agilidad, da a las evoluciones energía y rotundidad, partiendo de una presencia escénica muy potente. Lo mismo ocurre con el elemento femenino -Diana y Josune-, que comparte a partes iguales agilidad y madurez. Después de la ensamblada presentación del cuarteto, los solos consecutivos sobre el cuadrilátero parcelado por la luz ofrecen la aportación de esa experiencia en la mayor o menor riqueza de los movimientos que surgen, algunos improvisados, y que van de la estética zen al rap. Lo mismo ocurre con los pasos a dos. J.C. Terrazas se arriesga en las elevaciones de su partenaire, pero el fraseo, sobre todo en las bajadas, es más bien brusco. El tempo de Andrés y su pareja es más tenido y sosegado, completando arco y vuelo.

La relación danza-música se establece de dos maneras, según convenga a lo que la coreografía quiera expresar. O bien se sigue la frenética dicción digital del piano -en jazz casi siempre muy virtuosista- y entonces la danza también es estresante y nerviosa. O bien, el cuerpo de baile subdivide la música, y sobre su desarrollo, se queda con el ritmo y la atmósfera que desprende. Me parecieron más logrados los fragmentos en los que los bailarines hacían esto último. El tratar de seguir con el cuerpo todo el adorno jazzístico se hace repetitivo, una vez mostrada la primera gestualidad convulsa.

Tras el descanso, un bello e inspirado adagio pide a los bailarines más poesía. Y la hubo. Primero en el tanteo, en simetría, de los bailarines. Luego, en el cuerpo a cuerpo, en los pasos a dos, con las salvedades ya expuestas. Otro delicado tema musical, con solo de contrabajo y batería en yemas, introduce una danza más contemplativa, que parte del individuo y que va ganando al incorporarse al grupo en una cálida, lenta y suelta simetría. Lentitud un tanto arriesgada, y que llevó a los bailarines al extremo en algunos plantes exigidos. Un regulador en la música, nos acerca a un final, algo revuelto y liberador, donde no falta la metáfora de tirar la ropa por los aires. Los bruscos movimientos de cabeza y esos brazos dejados al aire vuelven a escena como marca de la casa.

Hay que hacer una mención especial a la música compuesta por Mikel Gaztelurrutia y a su excelente versión al piano, al igual que a las interpretaciones de Héctor Rojo al contrabajo (el clásico, el armario), y de Miguel A. Benito a la batería, muy comedido y al servicio del conjunto. También, al importante cometido luminotécnico de Carlos Salaberri, fundamental en un espectáculo de danza contemporánea. Al publico le gustó el espectáculo y correspondió con un cerrado aplauso y bravos.

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