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Rafael Amargo lleva a Zugarramurdi, la cueva de los akelarres, su versión de El amor brujo

El bailaor interpreta con una estética moderna el clásico de Falla dentro de la Quincena Musical, en un entorno natural cargado de «energía y brujería»

Egilea
Cristina Torres
Komunikabidea
El Correo
Tokia
Zugarramurdi
Mota
Albistea
Data
2003/08/12

La versión del coreógrafo, encargada por el certamen donostiarra, se basa en Gitanerías , estrenada por Pastora Imperio en 1915. «He intentado escuchar la música, bailar las notas y pensar que a Falla, cuando hizo esta música, casi lo matan, porque en su época la partitura era superloca », dijo Amargo, quien añadió que «a mí también me llaman loco y moderno, y por eso hemos hecho un casamiento maravilloso con Falla».



En su opinión, la producción incorpora, como novedad, «la creatividad y dramaturgia interna de cada intérprete», además de una estética actual, en consonancia con las corrientes del momento. El escenario natural de las cuevas de Zugarramurdi supone un plus de carga «dramática» y el reto de sacar el baile fuera de los recintos habituales.



El sonido del riachuelo



«Aquí hay otra energía y brujería», admitió el bailaor, quien señaló que el espacio de las cuevas impone límites a la hora de moverse por el escenario, pero abre posibilidades de iluminación y sonido. «¿Saben lo que es bailar con el sonido de un riachuelo?», se preguntó.



En esta adaptación de El amor brujo , los personajes no sólo bailan, sino que también recitan y cantan. La bailarina Olga Pericet da vida a Candela , el personaje principal de la obra que, según Amargo, realiza una interpretación «tan racial y personal que hace muchísimo tiempo que no se veía». La protagonista estará acompañada del propio Amargo, que interpreta el papel del Gitano y de los jóvenes del cuerpo de baile dan vida a los espectros, además de la presencia de los gemelos Martín y Facundo Lombard, dos bailarines argentinos de hip hop que actúan como los diablos que llevan a Candela a acercarse al Gitano .



Amargo reconoció ayer que cuando la Quincena Musical le realizó el encargo de esta adaptación fue reticente a la propuesta, «porque yo no pensaba hacer un clásico». «Yo me considero más bailaor que bailarín. Soy más creativo, más director de escena, y lo de hacer un clásico nunca me ha gustado, porque todo está hecho desde la época de los romanos y griegos, que eran los más modernos».



No obstante, Amargo declaró que «para ser moderno, hay que partir desde la raíz de un clásico y demostrar que lo que tú has hecho es diferente de lo anterior» y añadió que esta producción acabó «enamorándome» y, «ahora, es una de las cosas más bonitas que hecho». Previo a la interpretación de Amargo, se presenta la actuación de Argia Dantza Taldea.

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