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Pura Poesía

Crítica de danza

Egilea
Teobaldos
Komunikabidea
Noticias de Navarra
Mota
Kritika
Data
2011/12/01
Lotura
Noticias de Navarra
Bailarines y coreógrafos: Claire Ducreux y Toni Mira. Programa:  'En attendeant l'inattendu'. Programación: Ciclo Danza en Escena del Ministerio de Cultura. Lugar y  fecha: Civivox Iturrama., 9 de noviembre de 2011. Media entrada.

la propuesta de la compañía Nats Nus Dansa es una sencilla historia de amor entre dos mundos contrapuestos, que, al final se acercan. Amable, asequible para el público, con sentido del humor y estupendamente bailada. Fue premio del público en el festival Sa Fira de Manacor, y, no me extraña, porque también el de aquí se lo pasó muy bien y aplaudió con ganas a los dos intérpretes.

El personaje masculino representa el mundo encorsetado, artificial y sofisticado de la vida. El femenino, el de la naturaleza, la libertad y las cosas sencillas. Ambos mundos, bien definidos no sólo por el espacio sino por los movimientos de los bailarines, chocan, pero, a la vez se atraen.

La coreografía se vale de aparatos para representar esos mundos: la mesa cuadrada, ordenada y recta; y el banco del parque. Ambos personajes realizan, en la definición de sus respectivos caracteres, una danza muy apegada a esos aparatos. Claire Ducreux es más etérea, su fraseo corporal es ondulado y lento. Su cuerpo se adapta al banco con una facilidad y soltura, que, incluso la madera parece ingrávida. En cambio, la danza de Toni Mira es más rectangular y esquinada. Su relación con la mesa es de un orden obsesivo en la alineación de los espacios, con una actitud casi un poco violenta. Hay otros elementos, como las hojas movidas por el aire y, más tarde, los paraguas, que sirven de lenguaje comunicativo, de unión entre los dos protagonistas, que firman pasos a dos llenos de lirismo y no faltos de humor. Todo con una poética visual de fondo en la que Claire tiende a la elevación y Toni hacia el suelo.

Para enseñar esa poética al individuo encerrado en su mundo mecanicista, la bailarina, en un determinado momento, saca a un espectador al escenario y le ofrece su fantasía, su sencillez e ingenuidad. Esto de sacar a un espectador al escenario es arriesgado. A mí, personalmente, estas situaciones siempre me azoran un poco. Hace unos años, sobre todo en teatro, estuvo muy de moda implicar al público en las obras, y, recuerdo que los espectadores de las primeras filas lo pasaban francamente mal. En esta ocasión, la cosa salió bien. La bailarina eligió bien al chico que le acompañó al proscenio, saliendo muy airoso del embolado. Quizá también, porque la protagonista transmitía cierta tranquilidad y sosiego.

La luz, el colorido, las cortas explicaciones del bailarín, crean una atmósfera afectiva con el público, muy comunicativa. Y el final es feliz. Puede el mundo poético. Sobre la base de una relación consolidada, claro. Hay detalles que resumen, también con gran sencillez, cómo nos hemos complicado la vida. Los abrefácil que nunca son fáciles de abrir, el estrés y la prisa que no soluciona las cosas. La contraposición, en definitiva, entre a sencillez de las cosas que se dan en la naturaleza (pelar un plátano, por ejemplo), y los sistemas complicados que hemos inventado.

Al final el mensaje es claro: el mundo será de quien simplifique las cosas.

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