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Ocho danzadores, ocho

Los danzantes de Anguiano, que este año estrenan faldas, rememoran una tradición que se remonta a 1603

Komunikabidea
El Correo
Tokia
Logroño
Mota
Albistea
Data
2008/07/23
Uno de los danzadores, Jesús Hernáez, que no pudo tirarse el lunes por la cuesta, ya que no se encontraba bien, ha sido sustituido en esta ocasión por David Neila, que había danzado en otras ocasiones, según señaló a Efe el alcalde de la localidad, Ángel Romero.
Éste explicó que la bajada es «el acto más emblemático de las fiestas de la Magdalena», cuyo día grande celebraron ayer los habitantes de este municipio riojano de 570 habitantes.
Anguiano revive estos días su tradicional 'danza de los zancos', en la que ocho danzadores se lanzan por una cuesta empedrada y empinada girando vertiginosamente sobre sí mismos sobre unos zancos de casi medio metro de altura y con la novedad, en esta ocasión, de que han estrenado faldas.
Tres vecinas se han encargado de la confección de estas nuevas prendas de algodón adamascado que, al girar, forman una campana de aire que les da estabilidad.

Al son de dulzainas

Miles de personas contemplaron ayer esta frenética danza al son de dulzainas, tamboriles y castañuelas, mientras los danzadores vuelven a repetir su particular bajada. Los ocho van ataviados con camisa blanca o azulada, sobre la que portan un chaleco de bandas horizontales -azul, roja, rosa, verde, amarilla y marrón-, con pantalón negro rematado en la rodilla por una cinta de color.
El conjunto de la vestimenta lo completa una faja azul, medias blancas y alpargatas de esparto; además de unas castañuelas de madera de boj. Los danzadores se suben a unos zancos que miden 45 centímetros, hechos con madera de haya y que acaban en punta, que se sujetan al tobillo mediante una horquilla y se atan con cuerdas a la altura de la rodilla.
Esta tradición se remonta a 1603, año del que se conserva un documento municipal, aunque se desconoce el motivo por el que se incorporó a las danzas de veneración de la Virgen el elemento de los zancos, que eran usados en la zona de alto Oja para recorrer zonas pantanosas y vigilar rebaños.

Ocho danzadores, ocho
Un hombre sujeta los zancos, ayer, a uno de los danzadores. / EFE