Hemen zaude: Hasiera Hemeroteka Oasis de emoción y sutileza

Dokumentuaren akzioak

Oasis de emoción y sutileza

Egilea
Sandro Gomato
Komunikabidea
Deia - Noticias de Bizkaia
Tokia
Bilbao
Mota
Kronika
Data
2011/08/29
Lotura
Deia - Noticias de Bizkaia

Como si se tratase de un oasis de paz en el corazón de una ciudad envuelta por el caos festivo, el volumen alto y el desenfreno urgente, la sexta edición del festival Los vascos y la danza provocó en Abandoibarra una explosión de sensibilidad, de belleza estética y de tradición, en un intento por ofrecer una forma festiva calmada y diferente de las propuestas que habían acogido hasta entonces los grandes escenarios de Aste Nagusia. En plena competencia con el modelo gamberro y anárquico que apadrinaba Melendi a esa hora en el cercano recinto de Botica Vieja, el espectáculo dirigido por Andoni Aresti impuso el contrapunto sereno y plástico ante una explanada del Guggenheim que presentó un aspecto mucho más desangelado que durante la actuación de la cantante Malú el pasado viernes.

El festival, que se incluía por segunda vez dentro de la programación de Aste Nagusia -el año pasado participó en él Igor Yebra como estrella principal-, contó con talentos locales e internacionales que ofrecieron un recital en el que cupieron tanto el folclore más tradicional como distintos ejemplos de danza clásica y moderna. Desde el escenario, en la presentación de la gala, su conductor comenzó haciendo un llamamiento a los asistentes para que participasen y no estuviesen "encorsetados", justo antes de que los primeros participantes, el grupo de bailarines de la Dantza Eskola liderados por Arkaitz Pascuas y Nagore de las Cuevas, de un blanco impoluto, realizase una bella demostración de danza tradicional vasca con Agurra.

Después de los primeros aplausos, la pareja procedente del Ballet de Basilea formada por Iker Murilo y el ruso Vitali Safronkine puso la nota enérgica gracias a Take five, una colorida coreografía que empezó a mover a los espectadores. Tomaron el relevo Itziar Mendizabal y el francés Jean-Sebastién Coleau, quienes en su primera intervención maravillaron a la explanada de Abandoibarra con su interpretación de danza contemporánea en The creation.

Calor con 'Dirty Dancing' Una de las mayores ovaciones de la noche se las llevó la coreografía de la mítica Time of my life, donde Beatriz Pérez y Roberto Hernández reprodujeron la inolvidable secuencia del baile final entre Patrick Swayze y Jennifer Grey en Dirty Dancing. A continuación, y bajo la voz grave y curtida de Jaques Brel, Iker Murillo salió de nuevo al escenario de Abandoibarra para representar en solitario una coreografía creada por él mismo y titulada The Bourgeois. Poco a poco, el público presente fue entrando en calor gracias a un espectáculo que estaba haciendo disfrutar a los amantes de la danza y que lograba descubrir a los profanos que puede llegar a ser un arte accesible para todos.

Poco después, y anunciado como uno de los momentos más esperados, salieron a las tablas nuevamente los miembros de la Dantza Eskola para dar una vuelta de tuerca al folclore local y ejecutar una peculiar fusión entre las danzas tradicionales vasca y andaluza. Le siguió una nueva actuación de Mendizabal y Coleau, al ritmo de varias canciones de la francesa Edith Piaf y, como colofón, una actuación conjunta a ritmo de txistu con todos los participantes presentes que despertó definitivamente los ánimos de los espectadores, quienes, con sus aplausos, obligaron a los bailarines a repetir el baile final, justo antes de los saludos de despedida.

En definitiva, la propuesta del festival sirvió para acercar a todo el mundo, en plena Aste Nagusia, un arte muchas veces remoto tanto por su residualidad como por el precio de sus entradas, en un ejemplo de que la danza puede ser fiesta.

El grupo de baile de la Dantza Eskola, dirigida por Andoni Aresti, durante un momento de su actuación.

El grupo de baile de la Dantza Eskola, dirigida por Andoni Aresti, durante un momento de su actuación. (David de Haro)