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Nunca es tarde... para aprender a bailar

La escuela de danza Alurr ofrece cursos para principiantes adultos. Este año el número de alumnos ha doblado al del año pasado.

Egilea
Ainhoa Calleja
Komunikabidea
Diario Vasco
Tokia
Ibarra
Mota
Albistea
Data
2006/01/13

Uno de los objetivos de Alurr Dantza Taldea de Ibarra es impulsar los bailes tradicionales vascos en el pueblo y mostrarlos allí donde van, pero no solamente para realizar actuaciones, sino que también depositan su empeño en que las personas, a nivel individual, conozcan los bailes típicos de su zona y puedan desenvolverse con las danzas, entendido como una parcela más de la cultura euskaldun de la que puedan ser partícipes.



Con este propósito, y a través de la escuela de Alurr, este año se ha ofertado un cursillo para principiantes adultos, aunque también para niños que empiezan a partir de los cuatro años.



El responsable de impartir estas clases es el ibartarra Iñaki Ulazia, que al mismo tiempo, es miembro de Alurr Dantza Taldea. Iñaki, de 26 años, comenzó desde muy joven a participar en grupos como dantzari, de hecho, son doce años los que lleva con Alurr, aunque también fue miembro del grupo Arkupe de Amezketa, donde estuvo seis años y del grupo Ostadar de Beasain, en el que bailó 4 años. «Mientras he estado en otros grupos de baile, nunca he dejado Alurr, pero antes nos teníamos que intercambiar porque éramos muy pocos chicos», recuerda el profesor. Aún hoy en día, y a pesar de que tradicionalmente en las danzas eran hombres los que participaban, la falta de chicos en los grupos y en las escuelas de danza sigue siendo un problema.



Muestra de ello, es que en el grupo que componen los principiantes de este año, de los veintiseis apuntados, sólo tres son hombres; aunque la buena noticia es, según recuerda Iñaki, que «el año pasado fueron unas doce personas las que se apuntaron, así que tenemos que reconocer que en este sentido atravesamos un buen momento, porque se aprecia un interés creciente», a lo que añade que «esperemos superar también el problema de la falta de chicos, porque aunque todavía son pocos, hay más niños que se interesan por los bailes que antes».



'Arin arin' y 'Fandango'



«Había mucha gente interesada en aprender el Arin arin y el Fandango, porque entre otras cosas, son bailes muy típicos de aquí para bailar en las plazas y en las romerías. Además, es un curso muy atractivo porque sólo supone una hora y media a la semana durante cuatro meses, sin necesidad de aprender más bailes durante un año entero», comenta Iñaki. Sin embargo, es lógico que en tan sólo cuatro meses los alumnos no aprendan a bailar como si fueran profesionales, pero el objetivo de la escuela de Alurr es, según expresa Iñaki, «que se puedan defender bailando en las fiestas. La verdad es que me gustaría verles bailando en la plaza en las próximas fiestas de Ibarra».



Clases con humor



Primero unos estiramientos para calentar, después aprender los pasos de Fandango y Arin arin para bailar un rato, según los fallos que vayan surgiendo se van matizando algunos movimientos y finalizar con otro baile de plaza, Lanz en este caso, para relajar un poco, y su término unos estiramientos.



Esta es la división que hace Iñaki de sus clases, en las que a pesar de lo agotados, en el buen sentido, que deja a sus alumnos de tanto bailar, «el humor con que se toman las clases y el buen ambiente que se ha creado hace que todo merezca la pena. Además, vienen con muchas ganas de aprender y eso a mí como profesor me motiva mucho para dar clases», señala el dantzari.



Habla un alumno



Los alumnos se reúnen todos los miércoles a las 8 y media de la tarde en el local antiguo de Alurr, y allí, uno de los alumnos, comentaba que acude muy a gusto a estas clases. «Me apunté porque siempre he querido bailar estas dantzas y vi que esta era muy buena oportunidad para aprender. Tengo que reconocer que son clases muy dinámicas en las que bailamos todo el rato sin parar, y en la que al mismo tiempo nos lo pasamos muy bien. La verdad es que a veces, merece la pena venir, solamente por el buen ambiente».



Por otra parte, el alumno expresa que «aunque soy un poco torpe y a veces parezca que estoy bailando break dance más que Arin arin, tengo que decir que he realizado grandes progresos gracias al buen profesor que tenemos. Nos hace sudar un poco, pero también reír y bailar, con la meta de que nos pueda ver bailar en la plaza en las próximas fiestas como él dice, algo que seguro que conseguiremos».