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Nómadas de la danza

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Diario de Noticias
Mota
Erreportajea
Data
2006/02/05

La bailarina navarra Mirian Remírez, y la coreógrafa Atxarte López de Muniain no sólo comparten un origen, sino también una pasión. La danza ha dibujado muchas similitudes en la vida de estas dos jóvenes que un día dejaron su tierra natal en busca de una oportunidad. El viernes Londres fue testigo del trabajo de estas artistas que han visto sus carreras unidas, a muchos kilómetros de su hogar.



La pieza que el viernes interpretó Mirian junto con Beatriz Gasco, Oiane Lopez de Muniain y Paula Rechtman fue creada por la joven coreógrafa para su proyecto de postgrado. Desde entonces, en febrero del año 2005, ha sufrido diversos cambios, pero la esencia, la unión entre la expresión oral y la danza, siguen dando cuerpo a este trabajo.



"La pieza forma parte del trabajo de postgraduado que realicé el año pasado. Tenía que crear una coreografía de grupo y aposté por basarme en el lenguaje. Mi intención era analizar un texto concreto para comparar cinco idiomas y a través de esta investigación, de las diferencias y similitudes encontradas, construir una única pieza" comenta Atxarte. Así se gestó la idea de lo que después se convirtió en arte. Un montaje que tras de sí, esconde las horas de ensayo.



La guipuzcoana conoce de cerca el mundo de la danza, cada pieza implica necesariamente el trabajo coordinado entre los bailarines y la coreógrafa. Consciente de la complicidad necesaria entre todos los elementos que hacen posible cada historia, ha querido dejar que los bailarines sean parte activa en la construcción de la pieza. "Comenzamos creando un abecedario y después cada una interpretaba el mismo texto en su propio idioma de forma que la propia estructura del texto fue creando una composición. Me interesaba comparar el euskera, mi lengua materna, con otros idiomas. Al final, nos basamos en el euskera, el castellano, el inglés, el sueco y el maorí" relata Atxarte.



Protagonismo del movimiento El arte contemporáneo abre nuevos caminos a todas las disciplinas. La danza puede servirse de diferentes elementos para construir cada historia, pero Atxarte apuesta por el movimiento en esta creación. "Esta pieza es exclusivamente sobre el movimiento. Los únicos elementos que utilizo son los bailarines y la música. Es un juego en el que interactúan el ritmo, sonidos de txalaparta de Ernesto Maestro y los intérpretes. Además está la luz, por supuesto, que es la que acaba de vestir la pieza en escena" comenta.



El público disfruta del trabajo que coreógrafos y bailarines muestran sobre el escenario. Pero atrás quedan las largas horas de ensayo. Mirian y Atxarte conocen bien el duro trabajo entre bastidores, el largo proceso que supone dar cuerpo a una idea. "La puesta en marcha de la idea ha sido muy complicada, porque Hizki Mutua comenzó siendo un proceso, sobre todo, cerebral. Las bailarinas tenían que pensar cada movimiento y llevó su tiempo que las bailarinas lo incorporaran a su memoria corporal", relata la guipuzcoana. Pero además de los 3 ó 4 ensayos semanales que tanto las bailarinas como la coreógrafa han tenido que compaginar con otros proyectos, trabajo o estudios, la pieza ha tenido que subsistir a otras dificultades. "Por diferentes razones hemos tenido varias bajas, que han ralentizando el proceso". En ese mismo sentido apuntabaMirian y añadía que "estos meses de ensayo han sido muy intensos y con algunos contratiempos en el camino. La falta de medios económicos, el no contar con un local propio o las bajas de algunos compañeros han dificultado mucho el proyecto". A pesar de estas dificultades, Mirian valora de forma muy positiva su colaboración con Atxarte.



Esta bailarina comenzó sus ensayos en Hizki Mutua sustituyendo una baja, pero con el paso de los meses se ha involucrado completamente en el trabajo de la guipuzcoana. "Estoy encantada de colaborar con Atxarte, porque su forma de crear se asemeja a mi forma de entender la danza. Conocí su trabajo en The Place, escuela donde ambas estudiábamos, y ya había visto alguna de sus piezas. Cuando decidió presentar Hizki Mutua en el certamen Resolution me ofreció cubrir la baja de otra compañera y acepté. Lo que más me interesó fue la búsqueda y la investigación que se reflejan claramente en la pieza, la forma en que los bailarines crean su propio lenguaje según una idea o concepto. Me parece un trabajo muy inteligente, donde todos los elementos concuerdan perfectamente" afirma Mirian.



La falta de medios obliga a muchos bailarines a compaginar la danza con otros trabajos. Atxarte es muy consciente de la situación, y este hecho ha marcado, de alguna manera, la suerte de su pieza. "Dadas las circunstancias y teniendo en cuenta lo difícil que es trabajar sin dinero ni ayudas, mi prioridad ha sido rodearme de gente con la que trabajar a gusto. Esta no es una pieza especialmente técnica, pero sí requiere muy buena conexión de grupo. A veces el proceso se hace pesado, por eso he valorado mucho el compromiso, además de una buena preparación técnica contemporánea" explica la coreógrafa.



El conjunto ha sido parte fundamental en todo el proceso de creación, y ese es el mensaje que Atxarte ha querido transmitir. "El lenguaje y la comunicación han sido el punto de partida, pero poco a poco han ido surgiendo conceptos que no me había planteado. No quiero cerrar significados, pero sí me gustaría que la idea de mecanismo, de individuos integrados en un grupo se perciba" añade.



un camino complicado Mirian Remírez y Atxarte López de Muniain apostaron por la danza. Ambas saben que el camino es muy duro, pero ninguna se plantea otra vida diferente. Audiciones, viajes y largas horas de ensayo han marcado la vida de estas jóvenes que, desde muy pequeñas, asumieron la filosofía del trabajo duro.



Mirian comenzó a bailar con tan sólo 8 años en las escuela de danza oficial del Gobierno de Navarra. Allí estuvo 10 años compaginando el baile clásico y los estudios de ESO y Bachillerato, hasta que con 18 años decidió dedicarse exclusivamente a la danza. Su destino inmediato fue la Universidad Miguel Hernández de Alicante donde cursó la licenciatura en Danza Contemporánea, tres años en los que esta bailarina tuvo la oportunidad de aprender con muchos de los grandes profesionales. Desde entonces



Atxarte, por su parte, comenzó a bailar con 14 años y, como casi todas, tuvo su primer contacto con el ballet clásico. Más tarde, esta joven conoció el contemporáneo y durante cierto tiempo formó parte de la Compañía Orroe Danza taldea de Lexuri Gallastegi. Tras años de formación en diferentes lugares y con diferentes profesores Atxarte comenzó a crear su propias piezas. Durante dos años consecutivos participó en el Certamen de Nuevos Coreógrafos Vascos y definitivamente se decantó por ampliar sus estudios de danza en esta rama.



Tanto Mirian como Atxarte dieron sus primeros pasos cerca de casa, pero ambas tuvieron que cargar la maleta para proseguir en el mundo de la danza. Sus biografías se cruzaron en The place donde estudiaron el postgrado. Ellas tuvieron que decidir y alejarse de sus familias, una situación que dificulta aún más esta carrera. "Es te es un mundo muy duro y más en Euskal Herría. Se invierte muy poco dinero y esto hace que sea muy difícil vivir de la danza. Es un circulo vicioso porque si no creamos una cultura entorno a este arte, será imposible que puedan formarse nuevos profesionales" denuncia Atxarte. Mirian secunda también esta opinión y afirma que "siempre he tenido claro que quería bailar, pero siempre me surgen dudas ante las adversidades. Vivir de la danza es realmente complicado en cualquier país, pero especialmente en Euskal Herría".



La inseguridad ha hecho a muchos abandonar el sueño de poder vivir de su arte, pero Mirian y Atxarte combaten las dudas afrontando nuevos retos. Estas jóvenes viven sumidas en un ritmo frenético de ensayos y proyectos, porque saben que la carrera de una bailarina profesional no es longeva. Ahora sólo esperan que la oportunidad llegue antes de que sus cuerpos sean demasiado frágiles para dibujar la música y sus mentes ya no sean capaces de crear historias. Hizki Mutuak podría ser el trampolín y quizá Londres el gran destino, pero, de momento, nuevos horizontes siguen abiertos para estas dos artistas.



130 compañías en 'Resolutions'

Londres es famosa por muchas cosas. El té, El Big-Ben y la archiconocida guardia inglesa son sólo algunos de los reclamos turísticos de este lugar. Pero la ciudad del Támesis es, sobre todo, un hervidero cultural. Visitar gratis un museo, ir al cine a bajo precio o disfrutar de certámenes como el Resolutions es posible en la capital británica. Este concurso, que se celebra entre los meses de enero y febrero, volverá a acoger a cientos de artistas del mundo entero. Un total de 130 compañías visitará el Robin Howard Dance Theatre para mostrar sus piezas. Artist Development es el encargado de gestionar esta concentración, que tiene por objetivo dar a conocer a estos jóvenes talentos. Muchos presentarán allí sus piezas y seguirán su camino, otros encontrarán a su mecenas gracias alResolutions , pero entre todos ofrecerán un espectáculo que merece la pena disfrutar. El pasado viernes el público pudo presencia un cartel de lujo. El primer grupo de la velada llegó desde Croacia. Después, la compañía de la prestigiosa escuela de danza Rambert School, y por último, la pieza de la guipuzcoana Atxarte López de Muniain, Hizki Mutua . >p.r.