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"No he dejado de bailar nunca; aunque ahora no me suba a los escenarios, lo hago mentalmente"

Alicia Alonso, directora del Ballet Nacional de Cuba

Egilea
Maite Redondo
Komunikabidea
Deia - Noticias de Bizkaia
Tokia
Bilbao
Mota
Elkarrizketa
Data
2009/10/29

Tiene 89 años, una vitalidad desbordante y un álbum lleno de recuerdos de sus actuaciones en los mejores teatros del mundo. A esta prima ballerina y coreógrafa cubana se le considera toda una leyenda en la historia del ballet. En 1960 fundó en La Habana el Ballet Nacional de Cuba, que se ha convertido en una de las más prestigiosas compañías de danza del mundo y una auténtica fábrica de estrellas de la danza.

Este sábado, su compañía ofrecerá en el Palacio Euskalduna de Bilbao, Giselle, una de las piezas más emblemáticas y reconocidas internacionalmente de su repertorio. "Llevar el ballet cubano al mundo me da la fuerza para vivir", confiesa la mítica artista cubana durante esta entrevista telefónica.

¿Recuerda la primera vez que tuvo que interpretar a Giselle?

Fue un 2 de noviembre de 1943. Formaba parte del American Ballet y un día Alicia Markova se puso enferma. Todas las bailarinas tuvieron miedo, Alicia era una de las grandes, pero yo asumí rápidamente el papel. Fue así como debuté como Giselle en el Metropolitan Opera de Nueva York.

Los críticos dijeron que cómo podía bailar Giselle, si Giselle era Alicia Alonso. ¿Es el mejor halago que le han hecho nunca?

Me siento muy orgullosa, es una de las obras más lindas, románticas y más dramáticas, una historia de amor más allá de la misma muerte. A mí me gusta mucho la actuación, el teatro, y este clásico es un auténtico reto para una bailarina.

¿Cómo es la versión que se va a ver en Bilbao?

Siempre he pensado que a las grandes obras clásicas hay que cuidarlas, retocarlas y quitarles el polvo del tiempo, pero sin perder de vista el estilo y las ideas de los coreógrafos que las crearon.

Alicia Alonso ya no baila. ¿No echa en falta estar encima del escenario?

La verdad es que nunca he dejado de bailar. Hago las coreografías en la mente y sigo las actuaciones de mis bailarines como si estuviera con ellos en el escenario. Incluso en ocasiones, mientras estoy sentada en la butaca del teatro, hago esfuerzos con las piernas, con los brazos, como si estuviera en el escenario.

Cuentan que incluso cuando fue operada de los ojos, ensayaba los ballets sin salir de la cama...

Me han operado tres veces de la vista, la primera vez cuando tenía 20 años. Estuve año y medio reposando en la cama y ensayaba con los dedos de las manos, repasaba cada detalle de la coreografía. Todo estaba en mi mente: la música, los pasos... Con la segunda operación, ya en Cuba, me operaron de los dos ojos. Estuve otro año en cama y seguí bailando todos los ballets mentalmente. Hacía las coreografías de memoria.

Siempre ha confesado que encontró mucho apoyo en Fidel Castro a la hora de sacar adelante su compañía de ballet...

Tuve mucho apoyo, no me puedo quejar. Además, el dinero que yo ganaba bailando por ahí, lo gastaba en la compañía. El éxito completo de la compañía llegó con el triunfo de la revolución, que me permitió abrir una escuela. La primera vez que vi a Fidel Castro me preguntó: "¿Qué necesitas para hacer una buena compañía de ballet? ¿Qué necesitamos en Cuba?". De aquella conversación surgió el Ballet Nacional. ¿Sabe lo que más me costó? Encontrar bailarines hombres.

¿Los hombres no querían estudiar ballet?

Más que los niños, eran sus familias. Íbamos a las escuelas, a fábricas, a centros donde estaban durmiendo los trabajadores para explicarles lo que era el ballet y convencer a los padres de que podían mandar a sus hijos. Así fue cómo logramos que vinieran los muchachos. Hoy en día, se presentan a examen una gran cantidad de muchachos y los padres están encantados de que tengan una carrera como esta. Y muchos de ellos luego se van a Europa, Asia o a América para bailar en las mejores compañías de ballet.

¿Cree que los jóvenes de hoy tienen el mismo sentido de la disciplina que tuvo su generación para aprender a bailar?

El ballet exige mucha disciplina, para hacer una carrera como esta hay que tener un gran amor porque demanda un gran sacrificio físico, somos como los atletas. No puedes fumar, no puedes acostarte tarde, no puedes ir de fiesta... y eso para un joven es muy difícil. Pero son conscientes de que si quieren llegar a algo tienen que dedicarse totalmente a su carrera.

Y Alicia Alonso, ¿nunca se ha arrepentido de dedicarse al baile?

Nunca, porque he hecho lo que más me ha gustado en la vida, que es bailar. Hoy en día, me mantiene viva. Cuando acabe esta gira, volveré a La Habana para preparar el próximo Festival Internacional de ballet que se celebrará en octubre de 2010. Tengo muchas cosas todavía por hacer.

las claves

"Giselle" es una de las obras más románticas y más dramáticas de la historia del ballet"

"Cuando me operaron de los ojos, repasaba desde la cama todas las coreografías"

"El ballet es mi vida, llevar el ballet por el mundo me da la fuerza para vivir"

La bailarina y coreógrafa cubana Alicia Alonso, en una foto de archivo. :: La bailarina y coreógrafa cubana Alicia Alonso, en una foto de archivo. (Foto: efe)

La bailarina y coreógrafa cubana Alicia Alonso, en una foto de archivo.