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"No existe un traje tradicional vasco, sino muchos; debemos romper los estereotipos en esta materia"

Respaldiza acoge hoy una charla sobre 'El vestido de los vascos a través de la Historia'. Amaia Mujika Goñi, integrante del Museo Vasco de Bilbao, explicará la evolución en el vestir desde el siglo XVII y descartará alguno de los estereotipos asociados a

Egilea
Araceli Oiarzabal
Komunikabidea
Noticias de Alava
Tokia
Valle de Ayala
Mota
Elkarrizketa
Data
2010/11/20
Lotura
Noticias de Alava

¿Cómo se les ocurrió introducir una charla sobre el vestido de los vascos en unas jornadas históricas?

Pues todo ha venido a raíz de un artículo que escribimos mi ama y yo sobre traje tradicional euskaldun, precisamente para la revista que edita la asociación Aunia. Me llamaron para ver qué me parecía dar una conferencia dentro de sus jornadas históricas y acepté, pero me voy a apoyar mucho en la proyección de imágenes, porque es mucho más fácil entender las cosas cuando las ves.

La charla se titula "El vestido de los vascos a través de la Historia" pero ¿en qué período se centrará?

Del siglo XVIII, que es cuando el traje tradicional vasco se forma y adquiere los elementos comunes que conocemos hoy día, al siglo XX o, más concretamente, la Guerra Civil y el período franquista, que es cuando se creó uno de los estereotipos falsos en torno a este tema: el de la existencia de un traje típico de Gipuzkoa, Bizkaia o Nafarroa, que es una invención de la época que antes no existía.

¿A qué se refiere?

A que no existe un traje, sino muchos. Al museo me viene mucha gente pidiendo consejo para realizar el traje tradicional de tal sitio y siempre les digo que eso es imposible. Depende de si es para un hombre o para una mujer, de la edad y, por supuesto, de qué zona sea. Y no por provincias, hay trajes muy diversos, incluso dentro de un mismo herrialde, porque no es lo mismo un arrantzale de Lekeitio que un pastor del Gorbea, una señorita de la ciudad o una campesina ayalesa. O de si lo queremos para trabajar o para asistir a una ceremonia como un bautizo o una boda. Hay muchos estereotipos a romper en esta materia.

Entonces, de traje tradicional alavés ya ni hablamos...

Álava es una de las regiones vascas que antes perdió las tradiciones y hay muy poco escrito sobre el tema. De donde más información tenemos es de zonas cerradas como Zeanuri, en las que el traje tradicional vasco pervivió hasta 1940. Pero sí me atrevo a señalar que se trataba de vestidos de mucha prenda y refajo, por el clima frío, y que eran de tonalidades oscuras, aunque estoy segura de que era mucho más rico que lo que nos ha llegado. Tenía más relación con Castilla, por lógica, ya que era más fácil acceder a una zona llana que adentrarse en zonas montañosas, y por eso nos encontramos con elementos de vestir impensables en una zona costera.

Antes ha comentado que hay muchos estereotipos a romper en materia de trajes tradicionales. ¿Alguna curiosidad que vaya a citar en su charla?

Sí, la del traje de hilandera con la falda roja y el corpiño negro. ¡Eso no es un traje, es la ropa interior!. En aquella época a ninguna mujer se le hubiera ocurrido salir así a la calle. Sí es cierto que en algunas fotografías que nos han llegado se ve que las cultivadoras de lino usaban una especie de prenda roja, pero se trataba del refajo que llevaban bajo la falda, que se la levantaban para no manchársela trabajando en el campo. La propia palabra corpiño lo dice, era el antecesor de un sujetador y servía para eso, para sujetar el pecho.

¿Cuántas prendas llevaban? Deberían parecer enormes...

(Risas). Hay que entender que en aquellos tiempos hacía mucho frío y que las casas no tenían calefacción y ni siquiera cristales. Sólo tenían el recurso de la ropa. Así, encima de las prendas interiores que he citado, llevaban otras camisas, faldas o mantones. Y, en el caso de los hombres, por ejemplo capas, que es una prenda que ya no se utiliza, pero que ha llegado a nuestros días en algunos trajes antiguos de autoridades municipales que sólo se exhiben en fiestas y demás.

Sin entrar en detalles de sexo, edad o región, que visto lo visto es imposible, ¿qué diría que no le puede faltar a un traje tradicional vasco?

Las abarcas las ha llevado este pueblo desde la Prehistoria, como ya lo recogió en sus escritos Estrabón; el pañuelo en las mujeres y la txapela en los hombres, aunque es una prenda importada que la hemos hecho nuestra.

¿La boina no es vasca?

Pues, aunque ahora no entendemos a un vasco sin txapela, me temo que la trajimos de la zona de Aquitania en Francia. Hay constancia de su uso ya en el siglo XVII en Zuberoa, pero no sabemos dónde está el antecedente. Sí que su uso se extendió con la industrialización. Hay que entender que en el siglo XIX era casi obligatorio llevar sombrero y traje, y en las Vascongadas también se usaban chisteras y demás, pero la txapela era una prenda más barata, que terminó por sustituir a todo tipo de sombreros. Se implantó de tal forma que se crearon hasta fábricas que las hacían, como la de Azkoitia o Las Encartaciones, y al principio no eran negras, sino blancas, rojas… de multitud de colores. El negro es posterior y tiene mucho que ver con el luto que tuvo que guardar el pueblo vasco por los caídos en la Guerra Civil. En el pañuelo de las mujeres pasa igual.

Para terminar. ¿Se puede hablar de elementos decorativos o de lujo en un traje tradicional?

El tema del vestido era una necesidad vital, no tenían la facilidad que tenemos hoy día para adquirir ropa. Las confeccionaban ellos mismos con los materiales de que disponían, en un principio lana y lino y, posteriormente, algodón. Por eso las prendas eran remendadas, alargadas, estrechadas, reutilizadas y vuelta a poner. Claro está, como en nuestros días, también existía eso de tener un atuendo especial para ciertas ocasiones como una boda. Era algo muy preciado que solía conformar una de las partes más valiosas del ajuar de una novia, por ejemplo. Elementos de lujo también había, aunque no todo el mundo podía permitírselos. Podía ser el bordado de un refajo o de un mantón en una mujer, o botones de plata en camisas y chalecos de vivos colores en un hombre.