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Ni el alcalde ni los ediles se cayeron

La calle de la memoria

Komunikabidea
Diario Vasco
Mota
Albistea
Data
2007/06/21
Lotura
Diario Vasco
Muchos donostiarras esperan la noche de San Juan de este año por razones estrictamente musicales. Pero, aunque ciertamente los Rolling Stones tengan más pasado que presente, en una sección como ésta no podemos menos que tirarnos a lo tradicional, que saltar sobre las hogueras y cortar un trozo del árbol plantado en mitad de la plaza de la Constitución.

Una de las estampas más curiosas de la víspera de San Juan se produjo en el año 1980. Fue entonces cuando parte de la corporación municipal intentó recuperar la tradición de la gizon-dantza, entre la expectación de lo que hoy se llama la ciudadanía. Como señaló DV, «quizás se había acudido a la plaza pensando: ¿a ver si se caen!, pero no. Ninguno se cayó y todos cumplieron con dignidad y corrrección su cometido».

Tuvo su morbo el baile en torno al árbol de San Juan. No está claro de quién partió la idea de resucitar la gizon-dantza original, que antaño protagonizaba la Corporación municipal. El caso es que el alcalde, Jesús María Alkain, aceptó el reto en 1980 y encontró quien le acompañase, aunque sólo una pequeña parte de los 27 miembros de la Corporación.

«Iban además del alcalde y el secretario general, cinco concejales y para completar dos dantzaris de Goizaldi. Las dos concejales también intervinieron en la parte del baile que les correspondía, así como la señora del alcalde y señoras de corporativos. El resto de los munícipes no se habían sentido atraídos por la idea».

Para aquella recuperación de la gizon-dantza, en la que la banda de música Ciudad de San Sebastián hizo «huelga de instrumentos caídos», los ediles se vistieron con capas y chisteras negras.

El alcalde Alkain se las apañó bastante bien con su comprometido aurresku inicial. Como relataba la crónica de este periódico, «por encima de partidismos, la gente aplaudía porque se apreciaba la voluntad, entusiasmo y las horas de ensayo». Sus compañeros estuvieron a la altura.

«Oso ondo, comentaba el público entre sí, cuando el alcalde y los corporativos bailaban el Gizon-Dantza ante el árbol de San Juan. Había mucha expectación por verles y la plaza de la Constitución rebosaba de público. Los aplausos fueron muy numerosos y entusiastas, quizás porque no se esperaba que pudieran cumplir tan bien». IMAGEN CEDIDA POR FOTOTECA KUTXA
Ni el alcalde ni los ediles se cayeron
Los corporativos llevaban sombreros de copa y capas negras.