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"Estoy nerviosa por la actuación en el Victoria Eugenia: tengo miedo a decepcionar a los que yo más quiero"

Alicia Amatriain, bailarina principal del Ballet de Stuttgart

Egilea
Iratxe de Arantzibia
Komunikabidea
Diario Vasco
Tokia
San Sebastián
Mota
Elkarrizketa
Data
2009/11/13

Risueña y nerviosa al alimón, Alicia Amatriain atesora una amalgama de sentimientos encontrados ante su primera actuación en el Victoria Eugenia, el próximo domingo. Consciente de la responsabilidad, la donostiarra quiere disfrutar de bailar en casa. Será la segunda vez y la obra seleccionada es Giselle. Hace tres años, actuó en la X. Gala del Día Internacional de la Danza, en el Kursaal. Como aquella vez, tendrá como pareja a Iván Gil-Ortega, sólo que ahora Amatriain es mucho más conocida por el gran público. Candidata al Premio Nacional de Danza 2009 –que se falla en breves fechas-, y receptora de tres galardones en Italia en apenas dos meses, el nombre de Alicia Amatriain se cotiza alto, dentro del mundo del ballet. Y en casa, parece que también. En pocos días, se agotaron las entradas para el espectáculo de la  estrella donostiarra.

¿De qué trata el ballet Giselle?


Giselle es una joven campesina que sufre por su corazón enfermizo, se enamora de un príncipe que se hace pasar por un campesino más, y ella muere con el corazón roto por amor. Ella se convierte en una willi, que es un espíritu que sale por las noches para hacer bailar al hombre hasta que encuentre la muerte.  Es un ballet romántico, precioso y lleno de mucho sentimiento.
 
En el primer acto es una campesina; en el segundo, un espíritu. ¿Cómo afronta encarnar el papel de Giselle y de quién aprendió el rol?


Es como interpretar dos ballets completamente diferentes, con dos personajes protagonistas diferentes, pero me gusta ese tipo de dificultades (ríe). La primera vez que bailé Giselle lo trabajé con una de nuestras antiguas profesoras, Valentina Savina; después pude trabajar con Loipa Araújo, en la versión de Alicia Alonso con el Ballet Nacional de Cuba, en la Habana. Loipa me hizo crecer mucho en el rol; por último, con Andrea Hall, una profesora fantástica que está invitada, trabajando los clásicos con nosotros en Stuttgart.  Cada una de ellas me ha hecho crear mi propia Giselle.
«Tengo miedo a decepcionar a los que yo más quiero»
Alguna vez ha confesado su predilección por la escena en la que Giselle enloquece. ¿Tiene que ver con su vena dramática como intérprete?

Creo que sí, que tiene mucho que ver, ya que he crecido en el Ballet de Stuttgart, donde John Cranko creó muchísimos ballets y, naturalmente, sus obras maestras. El Ballet de Stuttgart es una compañía en la que se hace mucho ballet dramático: desde El lago de los cisnes sin final feliz a un Onegin o La dama de las camelias de John Neumeier, también creado en Stuttgart para Marcia Haydée. Y yo adoro los dramas.

Técnicamente hablando, ¿cuál es la dificultad de bailar Giselle?

Aparte de la interpretación y, naturalmente, la técnica clásica, la dificultad radica en la técnica romántica del segundo acto.

Debutó como Bailarina Principal con Iván Gil-Ortega, su pareja en esta gira, ¿qué importancia tiene la elección de un buen partenaire?

La elección de un buen partenaire es como elegir una buena comida: todo el mundo preferiría el plato que sea más rico. Para mí, lo más importante es la comunicación entre los dos, para poder disfrutar del momento en el escenario y que pueda haber una química y una armonía bonita, y para que el público pueda disfrutarlo tanto como nosotros. No sé cómo es Iván como Albrecht, pues no lo he visto ni lo hemos bailado nunca juntos este ballet, o sea, que va a ser nuestra première con esta obra. Pero estoy segurísima de que será elegante y muy atractivo, (ríe).

Giselle es una de las interpretaciones míticas de la Prima Ballerina Assoluta Alicia Alonso. Precisamente, en el XIX Festival Internacional de La Habana, bailó ante ella esta obra. ¿No era un riesgo muy grande?

Un riesgo enorme, pero siempre hay zapatos muy grandes que llenar, al igual que haciendo Tatiana en Onegin, y muchos de los roles que se crearon en Stuttgart para Marcia Haydée. Siempre está ese riesgo y fue una experiencia increíble que si tuviera la oportunidad, repetiría. Algo inolvidable. Tuve la gran oportunidad de conocer a Alicia Alonso personalmente y de poder hablar con ella. Me dijo unas palabras muy bonitas sobre el espectáculo que prefiero que se queden conmigo.
   
La gira del Ballet de Moscú termina en el Victoria Eugenia, ¿qué sensaciones tiene ante su actuación en casa?

«Tengo miedo a decepcionar a los que yo más quiero»


Ya estoy nerviosa: es mi casa, mi familia, mis amigos. Personalmente, diría miedo a decepcionar a los que yo más quiero.

En 2006, actuó en el Kursaal, ¿cómo recuerda la experiencia?

Es gracioso, pues también bailé con Iván y, en la primera pieza, él se reía, pues yo parecía un flan, debido a los nervios, pero disfruté la actuación muchísimo.

Hay una anécdota que cuenta que Ud. entregó las flores a Lucía Lacarra en la primera actuación profesional  de la zumaiarra en el Victoria Eugenia, en 1993.
   
Recuerdo que yo estaba nerviosa, dando las flores a Lucía y a muchos otros preciosos bailarines del Ballet de Víctor Ullate, en Maiatza Dantzan. Ni siquiera me acuerdo cuándo fue, pero me acuerdo que lo que yo quería era ser como ellos y como Lucía. Es un recuerdo muy bonito. 

¿Qué les contaría a los estudiantes de danza? ¿Merece la pena el sacrificio?

Si de verdad lo quieres, lo es, pero hay que amarlo. Es toda una vida dedicada a la danza y se dice no a muchas cosas por ello. Pero yo lo repetiría y no lo cambiaria por nada.    

Tres premios en Italia en dos meses, ahora la candidatura al Premio Nacional de Danza de España. ¿Está en racha?

Pues no lo sé, pero no lo esperaba; será por eso, (ríe).

¿Qué le pide al futuro Alicia Amatriain? ¿Algún reto o rol pendiente de hacer?

Muchos espero; me gustan los retos, las dificultades. Como se dice en inglés, soy una workaholic (adicta al trabajo), (ríe).

EL PERFIL DE ALICIA AMATRIAIN

Alicia Amatriain nació en San Sebastián hace 29 años.

Formación: Peter Brown y Águeda Sarasua fueron sus maestros en el Conservatorio Superior de Danza de San Sebastián (1985-1994). Terminó su formación en la Escuela de John Cranko en Stuttgart (1994-1998).

Profesional: Debutó en el Ballet de Stuttgart como meritoria (1998-1999), pasando a cuerpo de baile (1999-2000), demisolista (2000-2002), y de ahí, directamente, a Bailarina Principal, en 2002.

Premios: ‘Bailarina Excepcional de la temporada 2003-2004’, por su interpretación del papel protagonista de Lulu, creado para ella por Christian Spuck; ‘Deutsche Tanzpreis’, galardón alemán de baile ‘Futuro 2006’ de la ciudad de Essen; Premio Revelación 2006, de la Asociación de Profesionales de Danza de Gipuzkoa; Premio ApuliaArte; Premio ‘Danza & Danza’ a la ‘Mejor Bailarina’; Premio Positano ‘Léonide Massine’, galardones recibidos en Italia durante 2009. Candidata al Premio Nacional de Danza 2009.
   
LOS DATOS

Programa: Giselle.
Coreografía: Jean Coralli y Jules Perrot.
Protagonistas: Alicia Amatriain (Giselle) e Iván Gil-Ortega (Albrecht).
Compañía: Ballet de Moscú.
Director: Timur Fayziev.
Lugar y fecha: Teatro Victoria Eugenia, domingo, a las 20.00 horas.
Entradas: Agotadas.