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Múltiples lenguajes y pocas palabras en Biarritz

XVIII Le Temps D’Aimer La Danse

Komunikabidea
Artez
Mota
Albistea
Data
2008/09/03

Centro Coreográfico Nacional, y que incluye una programación de “danzas del mundo llegadas desde todas las culturas, todas las épocas, todos los géneros, clásicos y contemporáneos, para nuestro placer y capaces de satisfacer nuestra sed de conocimiento”, según subraya Jakes Abeberry, director de Biarritz Culture, organismo que organiza el evento. Durante los diez días del festival la localidad acoge un intenso programa de actividades complementarias como las dos Gigabarre públicas, que dirigirán miembros del Ballet Biarritz y el coreógrafo Mourad Merzouki, un stage de hip hop con Babacar Cisse ‘Bouba’, ensayos públicos, exposiciones o proyecciones de cine y documentales.

El Ballet Biarritz que dirige Thierry Malandain abre el programa de espectáculos principales con la puesta en escena de Pièce de circonstance trabajo que se propone sacar a la luz la labor cotidiana de la compañía y ponerla en relación con coreografías que han sido creadas o presentadas en Biarritz durante la última década y que entroncan con lo que Maurice Bejart definía como ‘El arte de la barra’: el entrenamiento diario del bailarín, la vergüenza o el miedo a la desnudez o a las arrugas han sido mostrados en pocas ocasiones. Sin embargo, cada uno sabe que los corazones carecen de arrugas y que cada edad aporta sus propios frutos.

Desde Israel se acercan Inbal Pinto & Avshalom Pollak Dance Company para presentar Shaker, un espectáculo de danza expresionista aderezado con un ambiente encantador que bebe directamente de las fuentes del teatro y el circo. La escena, jovial y colorista, transcurre mientras miles de copos se van posando sobre los personajes medio-humanos, medio-muñecos, títeres desarticulados o marionetas que parecen haber cobrado vida de un híbrido entre un cuento de hadas y una película de Tim Burton o Charles Chaplin. Para avivar el recuerdo de “las bolas de nieve de nuestra juventud” ellos mismos combinan desde música tradicional sueca hasta canciones japonesas de los años 50 que nos sitúan en un espacio temporal a medio camino entre lo retro y el futuro en cuestión.

 

La cultura del movimiento

 

 

El Balé da Cidade de Sao Paulo retoma en esta ocasión las raíces que entroncan con el ritmo y la corporalidad de la tradición brasileira contagiando su inagotable energía mediante lenguajes coreográficos diversos, ya que esta compañía invita regularmente a coreógrafos tanto europeos como internacionales de un alto nivel. Dualidae@br, Canela fina y Perpetuum son el resultado palpable de esta fusión de lenguajes que está en consonancia con la corporeidad de la tradición brasileña para establecer una comunicación a través del movimiento que resulta de una sensualidad fascinante.

El joven coreógrafo y bailarín israelí Emanuel Gat Dance presenta un doble programa recogiendo dos grandes hitos de la música clásica que dan título a sus creaciones, Voyage d’hiver de Franz Schubert y Sacre du printemps de Igor Stravinsky. Con la primera, interpretada por el propio Gat y por Roy Assaf, dos bailarines que parecen andróginos ejecutan increíbles movimientos que pacen hipnóticos, mientras que con la segunda invita a bailar salsa al ritmo de Stravinsky, a través de la defensa de una danza robusta y erótica.

Con la intención manifiesta de interpelar al público sobre las barbaridades acaecidas en el holocausto ruandés, la compañía senegalesa Jant Bi ofrece una obra, dirigida por la coreógrafa y bailarina Germaine Acogny, en la que conviven las danzas africanas, tanto tradicionales como contemporáneas, con la singular expresión de la danza Butoh, coreografiada en este caso con la colaboración del japonés Kota Yamazaki. Fagaala es una apuesta por la búsqueda de un lenguaje común capaz de crear imágenes poderosas y potentes, a la par que conmovedoras, valiéndose para ello de la expresión del binomio sufrimiento/esperanza, tan característico del ser humano, a través del cuerpo, la voz y los sonidos.

En Petit psaume du matin el coreógrafo de origen serbio Josef Nadj aporta su capacidad de creación a través de imágenes que parecen extraídas de una fábula que transcurre en un universo fantasmagórico, para que el bailarín Dominique Mercy (componente de la Compañía Pina Baush) explote al máximo su faceta de clown lírico-trágico que él mismo envuelve en un fuego alocado e infantil. Esta obra invita a viajar, en primer lugar hacia el interior de nuestro cuerpo, luego promueve un acercamiento al otro y, finalmente, a otras culturas, India, Egipto o Tibet, acabando esta odisea en tierras japonesas.

La joven compañía Kiev Modern Ballet, una de las más prestigiosas en la actualidad, presenta las obras Boléro y The rain, coreografiadas por Radu Poklitaru, fundador de la formación. Valiéndose de una técnica clásica aprendida en el seno estricto de la escuela rusa, aunque totalmente depurada, Poklitaru nos muestra el Boléro como un himno a la libertad, una metáfora de la emancipación individual.

Una opera de bolsillo en clave de rock llamada Variacions Al·leluia es la novedad que acerca la compañía catalana Lanònima Imperial. El movimiento físico, ágil, veloz y lleno de matices se configura como leitmotiv de todo aquello que ocurre sobre escena, en un ambiente en el que el sonido en vivo de las guitarras eléctricas se mezcla con los objetos fantásticos creados por el original escenógrafo José Menchero en un ambiente propio de un cuento de terror para niños. La Companhia Urbana de Dança trae con Suite Funk y Agwa aires renovadores para esta decimoctava edición desde las favelas de la ciudad de Río de Janeiro. Este colectivo, compuesto por once jóvenes cariocas, reúne a miles de jóvenes cada fin de semana gracias a una excelente e inaudita fusión que va desde el funk hasta la bossa nova, pasando por el hip hop, la capoeira, la samba e incluso la música electrónica.

En una posición opuesta a la del grupo brasileiro, el Ballet de la Ópera de Macedonia se presenta como una de las pocas compañías que siguen representando textos clásicos exclusivamente, en consonancia con la tradición de la escuela rusa. En esta ocasión pondrá en escena la leyenda de Schéhérazade, que narra el romance entre la cortesana favorita del harén y un esclavo que sufren un trágico final, de la mano del coreógrafo Mikhail Krapivin e interpretada por bailarines de una reconocida calidad técnica.

La Compañía de Danza Aída Gómez clausura esta edición con una adaptación íntima y personal del clásico Carmen, de Bizet. La coreógrafa ha contado para la realización de la misma con el asesoramiento escénico de Emilio Sagi, que ha incluido sus toques magistrales de ópera y zarzuela que se fusionan a la perfección con la base flamenca creada por el guitarrista José Luís Rodríguez.

 

Danza para tod@s

 

 

Además de estos espectáculos que se exhibirán durante la tarde-noche, Le Temps d’Aimer ofrece la posibilidad de disfrutar de actuaciones en horario diurno. La lunática compañía Le Fanfare Ballet tomará las cafeterías, mercados, plazas, y demás lugares públicos de la ciudad interaccionando con el público en un espectáculo de teatro callejero que conjuga danza contemporánea con una fanfarria de carácter experimental. Suspendidas mediante cables entre el edificio del ayuntamiento y el Casino, Geneviève Mazin y Fabrice Guillot, integrantes de Retouramont, practicarán acrobacias aéreas explorando e invirtiendo las características de las fachadas de las construcciones en su espectáculo Réflexion de Façade. Los coreógrafos crean de este modo una modalidad que fusiona danza y escultura jugando con la verticalidad al tiempo que explotan al máximo las capacidades de la villa como soporte mismo del movimiento.

El público más joven, a partir de los 3 y los 4 años, también tiene una pequeña parcela dentro de esta entrega del festival. La Compagnie Sylvain Groud presenta Ma terre nelle una pieza cómica en la que tres niños tienen que reinventar su infancia al encontrarse encerrados en cuerpos adultos tras una siesta. Sin embargo, no siempre es preciso contar una historia para poder compartir alegres momentos. Las bailarinas de Aracaladanza, acompañadas por marionetas y diferentes objetos, abren las puertas de la imaginación y el absurdo en Pequeños paraísos.

Cuestionando la importancia de la memoria y la invención, así como las relaciones entre la música y la danza, la Compagnie de danse Hallet Eghayan retoma la obra Retour en avant tras un paréntesis de 25 años. Lejos de cualquier sentimiento nostálgico, lo que el creador muestra es una puesta en escena de gran poder visual que desprende energía vital y absoluta libertad. Sumergidos en un universo virtual que enlaza los espacios de la individualidad, las influencias sociales y el poder de formatear de las mismas, con aquellos espacios tecnificados y científicos, la Compagnie L’Adret sitúa Tri-Biome en un momento de actualidad inminente. La creación de David Rodrigo y Gael Bovio, propone cuestiones acerca de los factores que conforman nuestra identidad como seres que caminamos en solitario.

 

Identidad y danza

 

 

En lo que a cuestiones de identidad y género se refiere, son varios los espectáculos que abordan esta temática de uno u otro modo. Desde Portugal, la Companhia Paulo Ribeiro, explora el imaginario contenido en el pensamiento de Fernando Pessoa a través de varios de sus textos, desde la percepción de cinco mujeres dando forma a Féminine. Otras cinco bailarinas, pertenecientes a la compañía Le cri du pied, nos muestran en L’Empreinte su visión de la repercusión de la transmisión, innata o adquirida, de roles, raíces y demás vínculos tanto familiares como sociales, a través de un trabajo fundamentado en la improvisación y la escritura instantánea. Por otro lado, la compañía Organik trata con humor el tema de la influencia de las hormonas en los ciclos vitales femeninos en su obra Lilas, mientras que Aukeran se acercan a esta edición con Bideak, en la que fusionan danza tradicional y contemporánea con ritmos y melodías traídos desde Bretaña, Escandinavia y el Magreb.

Babacar Cisse cuenta con la colaboración de la compañía Les Associés Crews e Iniciatives d’artistes urbaines, para contar, denunciar e interpelar al público en torno al dilema de conseguir ser uno mismo desechando los códigos sociales impuestos mediante una coreografía de hip hop titulada Être et renaître. El festival también contempla un espacio dedicado al hip hop en el que se podrá disfrutar, además del espectáculo Si je t’m de Black Blanc Beur, uno de los artistas pioneros en este campo a nivel europeo, una batalla de hip hop que reunirá a artistas de la talla de Vagabon Crew, X-Men y Pokemon Crew, todos ellos célebres por su destreza técnica y coreográfica.