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Los nuevos retos de Igor Yebra

Etapa de cambios del bailarín bilbaino

Yebra está en una etapa de cambios, de nuevos retos, como el de hacer teatro. Pero sin abandonar sus grandes pasiones: el ballet y la enseñanza. Mañana interpretará ‘El Cascanueces’ en el Campos con alumnos de su Escuela de Danza
Egilea
Maite Redondo
Komunikabidea
Deia
Mota
Albistea
Data
2017/06/29
Lotura
Deia

Igor Yebra (Bilbao, 1974) confiesa que se encuentra en un proceso de cambio, de adaptación, en una etapa en la que necesita descubrir cosas diferentes, buscar caminos de expresión distintos a los que se lleva dedicando toda su vida. “Llevo desde los 13 años subiéndome a un escenario para bailar, me apetece asumir nuevos retos”, señala.

Y estos retos le llevarán a subirse al escenario de nuevo, pero en esta ocasión, como actor. “Voy a debutar en Teatros del Canal de Madrid con Esto no es la casa de Bernarda Alba, una adaptación de José Manuel Mora, dirigida por Carlota Ferrer, que cuenta en el reparto también con Eusebio Poncela. En el fondo, los bailarines interpretamos mucho con el cuerpo, no es algo tan distinto. Me hace mucha ilusión, me he metido en este proyecto, como siempre lo hago, a tope”. La obra también podrá verse el año que viene en el Teatro Arriaga de Bilbao.

Aunque en sus deseos infantiles anheló ser portero del Athletic, lo cierto es que el camino profesional de Igor Yebra iba a ser otro: convertirse en una estrella del ballet. Yebra ha bailado en los mejores escenarios del planeta y consiguió poner en pie al Teatro del Kremlin de Moscú cuando encarnó a Iván el Terrible. El año pasado decidió abandonar el Ballet de la Ópera de Burdeos después de 14 años de triunfos. “Me moriré siendo bailarín, pero los ballets clásicos grandes del repertorio los he aparcado. Hace poco, me llamó Julio Bocca y me propuso hacer Romeo y Julieta, pero le dije que no. ¡He hecho tantos Romeos lagos de los cisnes en mi vida! También en la compañía de Burdeos intentaron convencerme de que me quedara unos años más, pero era el momento de pasar página. Y de poner en marcha proyectos que he tenido que posponer porque tenía compromisos firmados con la Ópera de Burdeos”.

Y entre estos proyectos, se encuentra también volver a bailar Zorba, el griego, el 24 de noviembre, pero en esta ocasión ante 6.000 personas en su ciudad natal, concretamente en el Bilbao Arena, junto con la Sinfónica de Bilbao y la Coral bilbaina.

‘EL CASCANUECES’ Igor Yebra pasa cada vez más tiempo en Bilbao, donde dirige desde hace 10 años una Escuela de Danza y Coreografía, que abrió para compartir todo lo que ha aprendido a lo largo de su extensa trayectoria. Su amatxu, Mila, es la que lleva el negocio mientras Igor está fuera cumpliendo sus compromisos profesionales. “Seguiré repartiendo mi vida entre Burdeos y Bilbao, porque mi mujer, Oxana Kucheruck, es la primera bailarina del Ballet de la Ópera de Burdeos. Pero la verdad es que saco cosas totalmente rocambolescas para poder estar aquí el mayor tiempo posible, aunque lo hago encantado porque me gusta enseñar en mi escuela, es mi pasión. No sé disfrutar de lo que la gente llama tiempo libre. He pasado muchos años sin tener vacaciones y sin importarme lo más mínimo. Cuando estoy tres días sin hacer nada, me empiezo a poner nervioso”.

Precisamente, estos días está ensayando El Cascanueces, que se representará mañana en el Teatro Campos, a partir de las 20 horas, junto con sus alumnas y alumnos. “Afortunadamente, cada vez hay más hombres que quieren dedicarse al ballet. Ya no es como cuando empecé. ¡Imagínate en los 80 cuando un chico deportista como yo confesó que quería ser bailarín!”.

Dividida en dos actos y con una duración de 70 minutos sin descanso, la obra es una coproducción del Arriaga de Bilbao y de Ametsa Producciones Artísticas, cuyo estreno absoluto tuvo lugar en enero de 2012. El montaje contará con la presencia, como bailarinas invitadas, de jóvenes que formaron parte de su escuela y en la actualidad están trabajando en el extranjero como Nerea Barrondo, que finalizó su formación en la Academia del Ballet Bolshoi en Moscú y actualmente es bailarina del Gelsey Kirkland Ballet en Nueva York. También bailará Anne Barrio, que terminó sus estudios de ballet en la Escuela de John Neumeier en Hamburgo y actualmente es bailarina del Joven Ballet Impulsa de Madrid, y Sara Echevarri, quien concluyó su formación en el Conservatorio Carmen Amaya de Madrid y es miembro de diferentes formaciones como la Compañía Sentimiento Pericet.

“Supone una doble motivación para los niños y jóvenes que están en la escuela, que ven que el trabajo que hacen tiene un futuro, y otra, para que los amigos y la familia puedan ver a estas jóvenes bailarines que están ya trabajando en el extranjero sin tener que desplazarse”, explica.

La escuela ya ha cumplido diez años y desde entonces, han pasado muchísimos niños y jóvenes por ella. “Estoy muy orgulloso; abrimos el centro cuando empezó la mayor crisis que se recuerda, pero afortunadamente, hay muchos padres que han entendido que es importante la formación cultural para sus hijos. Y que lo que enseñamos es mucho más que danza, es una actitud ante la vida; se les enseña unos valores como la disciplina, el trabajo y la constancia, que parece que se están dejando un poco de lado”. Igor confiesa que su hija ya ha dado algún paso de baile. “Amará la danza o la detestará, como pasa con los hijos de los grandes bailarines. Pero si se quiere dedicar a ella, le recomendaré que trabaje, sea constante y que no pierda nunca la pasión”.

Igor Yebra, durante uno de los momentos del ensayo con sus jóvenes alumnos y alumnas de ‘El Cascanueces’, que se representará mañana en el Campos. Fotos: Juan Lazkano

Igor Yebra, durante uno de los momentos del ensayo con sus jóvenes alumnos y alumnas de ‘El Cascanueces’, que se representará mañana en el Campos. Fotos: Juan Lazkano

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