Este fin de semana Donostia ha vibrado con el golpe de las sartenes, los calderos y los martillos que 16 comparsas de caldereros han hecho sonar desde primera hora del sábado hasta bien entrada la noche. Lo que comenzó como un desfile tradicional se volvió a convertir en una marea humana que llenó el centro y los rincones de cada barrio de la ciudad.
Desde la Parte Vieja hasta Amara, pasando por Egia, Herrera, Antiguo o Riberas de Loiola, las agrupaciones disfrazadas de caldereros desfilaron por avenidas y callejones haciendo sonar sus sartenes al ritmo de sus cantos. Donostia sonó a metal mientras miles de donostiarras y visitantes se agrupaban en las aceras para seguir los recorridos.
Más de 10 comparsas
Durante todo el día, cada barrio donostiarra ofreció su propio espectáculo. Desde comparsas que contaron con personajes como el Oso y su domador hasta otras que hicieron de sus recorridos una fiesta compartida con vecinos de todas las edades. La jornada estuvo cargada de unión y tradición, mientras el público respondía con aplausos y voces que se mezclaban con los cantos tradicionales.
Uno de los momentos de día llegó al caer la noche en la plaza de la Constitución, donde la Comparsa Tradicional, con sus más de 400 integrantes distribuidos en numerosas tribus, instaló su campamento festivo. Allí, entonaron piezas como Begi urdin bat y Mazurca al compás de sartenes y martillos.
La escena reunió sonido, color y baile, con los dantzaris de Kresala interpretando el Gopak, un baile que encendió aún más el ánimo de los presentes. Además de celebrar su 150º desfile, la agrupación quiso homenajear por sus 50 años de trayectoria a Fernando Gallo, de la tribu de la sociedad Gaztelubide.
Con el eco de los caldereros aún resonando en las calles y el desfile de los Inude eta Artzaiak de la sociedad Kresala, que cumplirán 50 años en el desfile que harán esta mañana, Donostia ya está preparada para sumergirse en el Carnaval, que arrancará el próximo jueves, 12 de febrero, con la llegada de la Diosa Momo a la ciudad.



