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"El lugar idóneo para la Escuela de Danza es la Ciudad de la Música, junto a la nueva sede del Conservatorio"

Ana Moreno, bailarina y coreógrafa

Egilea
Ana Oliveira Lizarribar
Komunikabidea
Diario de Noticias
Tokia
Pamplona
Mota
Elkarrizketa
Data
2008/04/29

Así habla Ana Moreno, orgullosa de que varios de los alumnos del centro que dirige desde hace dos años y en el que enseña desde hace más de veinte se cuenten entre los cuerpos de baile de prestigiosas compañías. Y es que, como dice, la formación es fundamental para todo el que quiera dedicarse a esto algún día, lo mismo que el orden y el sentido común, porque, al contrario de lo que venden algunos espacios televisivos, el la danza exige años de dedicación y práctica. "Escenario, cuanto más escenario mejor", dice esta maestra de profesionales que este año ha logrado sacar varias de las coreografías de la Escuela a las casas de cultura de Burlada, Ansoáin y Zizur Mayor y apuesta más alto hacia un futuro donde los estudiantes obtengan una formación integral hasta los 18 años. Y mientras medita sobre estas cuestiones, prepara el traslado de los 240 estudiantes del Colegio García Galdeano al Colegio José Vila, una nueva sede, espera que provisional, en el que volverán a compartir espacio con otras actividades que nada tienen que ver con esta disciplina artística. "Merecemos un lugar definitivo", comenta, y apunta dos ideas: la Ciudad de la Música, en Mendebaldea, "sería lo ideal", pero, si no, "la antigua estación de autobuses también es una buena opción".

Hoy, Día Mundial de la Danza, ¿qué mensaje le gustaría lanzar a la sociedad?

Para mí, la danza es una filosofía de vida, y todo lo que hago en la vida tiene que ver con esa concepción. En la danza hay una parte creativa y expresiva, pero también tiene mucho de disciplina. Te pide un esfuerzo mental muy grande, como si esa disciplina te ayudara a organizarte en tu vida cotidiana, y, por supuesto, físico, porque se practica muchas horas al día y las articulaciones tienen que estar en perfecto estado para soportarlo. Al margen de todo esto, hoy en día, la sociedad vive un mestizaje de todo tipo de cuestiones, pero eso no debe hacer olvidar al ser humano lo que realmente es; que tiene mucho que ver con el desarrollo de la sensibilidad y de las emociones. Y la danza lo permite, sobre todo desde que se han derribado muchos estereotipos y se ha avanzado desde la clásica a la contemporánea, llegando incluso a la danza teatro. Todo esto la enriquece muchísimo, porque se ha adentrado en terrenos antes impensables y la danza ya está presente en muchísimos ámbitos artísticos, como la pintura, la escultura, los audiovisuales, la música, la interpretación, etcétera.

¿Y qué salud tiene la danza en Navarra?

Creo que ha mejorado porque han surgido bastantes escuelas privadas y cuantos más estemos, mejor. Por otra parte, se ha ampliado muchísimo el abanico de espectáculos, lo cual es muy importante, aunque también sería preciso reivindicar un poco más de coherencia en las programaciones.

¿A qué se refiere?

En la Escuela nos dedicamos a enseñar danza, pero también a formar espectadores con criterio que son capaces de distinguir y comprender las distintas expresiones que ven. Y me da la sensación de que en las programaciones se opta por salpicar las actuaciones y los estilos sin una coherencia interna. Hay mucha diversidad, lo que es no malo, pero debería existir un cierto orden. Por ejemplo, echo mucho de menos un ciclo específico de danza contemporánea. El clásico está muy bien, pero casi toda la gente que sale de aquí se va a compañías de contemporáneo.

En este sentido, el ciclo Escena, que acaba de finalizar, ¿peca de exceso de heterogeneidad?

Es un ciclo que ya tiene diez años y al que le toca una revisión. Está muy bien programar danza en las casas de cultura, pero quizá debería existir un programa más monográfico y actual. Nos falta modernidad en la ciudad, al menos dentro de la danza, y son estas apuestas las que lanzan a las ciudades al exterior. Yo siempre propongo todas las ideas que se me ocurren, pero a veces me encuentro con paredes que son muy difíciles de atravesar.

Quizá la Red de Teatros consiga dar orden y concierto al sector.

Eso espero, porque la Red de Teatros debe ser un filtro. Por supuesto que hay que atender a las propuestas que llegan de fuera, pero, por ejemplo, con ciclos de danza contemporánea el profesional de aquí estaría mucho más integrado. Y creo que habría que contar con los profesionales a la hora de diseñar las programaciones, cosa que no se hace ahora. Más bien se contrata un poco en función de lo que se representa en los circuitos de otras comunidades.

Al menos, este sector va por delante de otras disciplinas artísticas en cohesión, como demuestra la creación, hace un par de años, de Haizea, la Asociación por la Danza en Navarra.

Eso ha sido muy bueno, y cuantos más estemos en esta asociación mucho mejor. Lo que pasa es que todavía es muy joven y poco a poco tiene que ir reaccionando a las circunstancias de esta ciudad. Aquí vivimos todos muy bien, todo es muy cómodo, pero necesitamos menearnos, movernos, y atender a la creatividad de la gente de aquí y tener presente, a la vez, lo que se está haciendo fuera.

¿Se trata de defender que no sólo las instituciones tiene que empeñarse en el desarrollo de la danza, sino también que los profesionales deben asumir su propia responsabilidad?

Claro. Tenemos la responsabilidad de saber estar a la altura de las circunstancias. Es un reto maravilloso que se presenta ante nosotros como profesionales, como centro y como ciudad. Y debemos lanzarnos.

Respecto a la danza como opción educativa, defendida desde más de veinte años por el centro que dirige, ¿es ésta una cuestión pendiente en Navarra?

Las instituciones han comprendido esta cuestión de manera parcial, porque cuando tocamos el tema de la profesionalidad siempre nos encontramos con unas barreras importantes. Por ejemplo, la estructura de esta escuela tiene un nivel elemental y uno medio, como dicta la LOE y antes la LOGSE, pero es muy difícil que se quiera dar un paso más y abordar la profesionalidad. Desde este centro hemos conseguido que varias de nuestras alumnas estén bailando en compañías profesionales y con premios internacionales de danza contemporánea, pero éste no es un hecho muy conocido, de manera que la mayoría de nuestros alumnos lo dejan antes de empezar el grado Medio; porque la gente todavía no tiene la conciencia de que ésta es una carrera profesional como cualquier otra.

¿Puede ser porque, hoy en día, supone un gran esfuerzo combinar los estudios convencionales con los de danza?

Totalmente. Hay que tener en cuenta que aquí hay alumnas que estudian en sus respectivos centros y, además, pueden llegar a dar 16 horas semanales de danza. Y eso es mucho esfuerzo. Uno de nuestros planes de futuro sería poder ofrecer el Bachillerato Artístico porque, así, el alumno no estaría tan agobiado y recibiría una educación integral.

La propuesta pedagógica de este centro ha estado ligada, en gran medida, a su ubicación física. En este sentido, la Escuela iniciará el próximo curso en un nuevo emplazamiento, la tercera planta del antiguo Colegio Público José Vila, ¿qué les parece esta solución?

Nosotros siempre hemos reivindicado que la escuela tiene que tener un espacio propio. Ya hemos estado en varios sitios y ahora volvemos a trasladarnos. Y parece que, de nuevo, vamos a una ubicación que también será provisional. Siempre he pensando que tienen que incluirnos en el proyecto de Ciudad de las Artes, en Mendebaldea, junto a las nuevas sedes Conservatorios. Y, si no es posible, a mí me parece que la antigua estación de autobuses sería un lugar ideal para ubicar la Escuela de Danza. Es un punto céntrico y sería muy práctico para nuestro alumnado, que es muy joven y le vendría muy bien acudir allí. Me he recorrido toda Pamplona y, aunque seguramente el año que viene no acabaremos en un sitio definitivo, pensando en el futuro, cualquiera de estas dos posibilidades que he apuntado serían adecuadas. Alguna vez deben darse cuenta de que la escuela merece estar en un lugar más apropiado. Para empezar, un centro de danza en condiciones debería tener, al menos, 1.000 m2 con espacios, suelos, escenario y medios suficientes para practicar.

Debe ser triste saber que, en su localización actual, donde lleva diez años, hay mucha gente que casi no sabe ni de su existencia. Parece que ha existido una cierta indiferencia institucional.

La danza, como otras cuestiones, depende de voluntad política. Es importante que los políticos sepan que tenemos un patrimonio artístico impresionante. Aquí hay 240 alumnos, por lo que merecemos que se nos tenga en cuenta. Hay gente que no sabe ni dónde estamos y ni siquiera que existimos. Estamos en el extrarradio y en un lugar en el que los accesos son complicados, aunque tengo que decir que el departamento de Educación se ha esforzado en buscarnos un sitio en el que podamos estar en mejores condiciones que aquí.

En cualquier caso, esté donde esté, la Escuela va a continuar con su actividad, que no es otra que la de mostrar los entresijos de la danza a quienes se animan a adentrarse en este mundo. ¿Qué tipo de alumnos suelen acudir al centro?

En principio, son los padres los que deciden traer a sus hijos a dar clases de danza. Sin embargo, nuestro trabajo consiste también en conseguir que esta actividad les resulte seductora. Luego, hay algunos que deciden continuar, la mayoría hasta cubrir el ciclo elemental y, menos, hasta el medio. También es cierto que nosotros en ese momento de cambio hacemos una pequeña selección.

¿Y les dejan claro que quien quiera continuar debe tener disciplina y capacidad de sacrificio?

Así es, esto es algo que deben tener claro, sobre todo porque a partir del nivel medio se incorporan muchas más horas, pero también es verdad que, aunque al principio son los padres los que les apuntan, a medida que cumplen años, los alumnos ya deciden por sí mismos qué es lo que quieren hacer.

¿Qué le parecen estos programas televisivos tipo 'Fama' que fomentan la idea de que dedicarse a esto y tener éxito sólo es cuestión de unos pocos meses?

Vivimos en una sociedad en la que lo queremos todo rápido y no es posible. Algún día nos daremos cuenta de que todas estas modas de series y programas no reflejan la realidad diaria en absoluto. No hay que olvidar que eso es un producto de televisión y, como tal, es mero entretenimiento. A mí me encanta fomentar otro tipo de danza y movimiento y, de hecho, cada trimestre tenemos invitados que nos muestran distintos estilos, como el hip hop o ritmos nuevos. Y los alumnos se dan cuenta de que, en el caso de breakdance , es un baile de la calle, pero no por eso deja de requerir mucho trabajo y esfuerzo diario para subir a un escenario. Para dedicarse a la danza, sea cual sea el estilo, hay que trabajar mucho. Y para eso hace falta una escuela.

Este año, la encargada de escribir el Mensaje Oficial del Día Internacional de la Danza ha sido la bailarina sudafricana Gladys Faith Agulhas, poseedora de numerosos premios y especialista en proyectos que relacionan la danza con la educación en general y con la formación de personas con discapacidades físicas en particular. Su texto dice así:

"El espíritu de la danza no tiene color ni forma específica. No obstante, abarca el poder de la unidad, la fuerza y de la belleza que se encuentra en cada uno de nosotros. Cada espíritu bailarín, sea joven, mayor o que viva con una discapacidad crea y transforma las ideas en un arte en movimiento que cambia la vida.

El baile es el espejo que refleja que lo imposible es posible para que todos puedan tocarlo, escucharlo, sentirlo y experimentarlo. Los sonidos provenientes de nuestro corazón y de nuestra alma son nuestro ritmo. Cada uno de nuestros movimientos revela la historia de la humanidad. El baile es el elemento mediante el cual el espíritu humano acepta la libertad final. Siempre que nuestras manos se tocan algo bello sucede. Lo que el alma recuerda, el cuerpo lo representa a través del movimiento. Por lo tanto, el baile es la fuerza curadora que está al alcance de todos. Tú eres mis ojos y yo tus pies. Celebra el Día Internacional de la Danza; usa tu pasión por la danza para que nos curemos unos a otros, unifica tu comunidad de danza. Lo que es más importante: sé lo mejor que puedas por ti mismo. Podemos permanecer unidos por medio del poder y el espíritu de la danza".

Imagen

Ana Moreno posa en una de las salas del García Galdeano, que la Escuela dejará en breve.Foto: oskar montero

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