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El dantzari que no pudo hacer su revolución

Sacudida en el cooperativismo Vasco

Txema Gisasola, que dirigió Fagor Electrodomésticos, vive ahora al frente de Mondragón el momento más amargo de su carrera
Egilea
Julio Díaz de Alda
Komunikabidea
Diario Vasco
Tokia
San Sebastián
Mota
Albistea
Data
2013/11/03
Lotura
Diario Vasco

Txema Gisasola (Zumarraga, 1962), vecino de Segura y seguidor de la Real (aunque también acude a algunos partidos especiales del Athletic con su cuñado) nunca hubiera podido imaginar cuando tomó el relevo de José María Aldecoa que hoy se enfrentaría a semejante desafío. Los que le conocen bien aseguran que «se dejará la piel hasta el último aliento para encontrar una solución y, si no puede, convocará al consejo general y lo dejará».

Ligado a Mondragón desde sus inicios profesionales, allá por 1987, este psicólogo industrial por la Universidad del País Vasco, que en su juventud fue un dantzari al que no se le daba nada mal la ezpata-dantza, llegó a su actual puesto después de haber pilotado, precisamente, Fagor Electrodomésticos. Allí ocupó distintas responsabilidades, muy ligadas a los recursos humanos y a la expansión internacional, hasta convertirse en director general en 2006.

Como toda persona que llega a lo más alto en una organización tan grande, Txema Gisasola despierta, y más ahora, sentimientos encontrados en la Corporación. Hay quienes opinan que «nunca tuvo el perfil para dirigir el barco» y que «como gestor, es muy limitado». Pero no son pocos los que destacan su capacidad de liderazgo y su «profundo sentido del cooperativismo y la solidaridad como ejes vertebradores de todos sus movimientos», Así como un «natural positivismo» que hace que, cuando las cosas van mal, sea el propio Gisasola el que anime a los demás. Ese apego al 'leit motiv' de Mondragón hace que, añaden estas fuentes, «Txema nunca hará nada en contra del cooperativismo o de la Corporación Mondragón; antes se va él».

Lo cierto, es que cuando llegó al 'top ten' de un grupo con 80.000 trabajadores repartidos por todo el mundo, Gisasola parecía el hombre perfecto para liderar la revolución que necesitaba la Corporación en su adaptación al siglo XXI. Un giro radical que no se ha podido llevar a cabo y que, ahora con Fagor desangrándose, parece más necesario que nunca. «Pero el patio es complicado», advierte alguien que ha compartido muchas horas de su vida con la persona a la que hoy todos piden explicaciones.

Más Mondragón

La pretensión de Txema Gisasola para abordar esa catarsis en el conglomerado con sede en Arrasate era, precisamente, hacer «más Mondragón». Más, pero muy diferente. Hoy a nadie se le escapa que las estructuras, la forma de funcionar y hasta los órganos de cohesión o cobertura de los socios se han descubierto poco eficaces ante varapalos como el de Electrodomésticos. La lentitud de la Corporación a la hora de afrontar la crisis por lo complicado de mover a un gigante que necesita -dada su esencia asamblearia- consultar con los socios practicamente todo, ha convertido en agua de borrajas cualquier intento de renovación. Es esta una tarea pendiente que, previsiblemente, tendrá que completar otro.

Cuando se le eligió para liderar la Corporación, explica un amigo suyo, Gisasola hizo valer una de sus cualidades más importantes, la de gozar, pese a su relativa juventud, de un «enorme liderazgo interno». «Eso es indiscutible: tenía toda la legitimidad del mundo y nadie con otro perfil de más peso fuera pero menos dentro hubiera podido afrontar esta difícil transición».

Su conocido, que afirma que Gisasola ha tomado la esencia del grupo por bandera y, «a propósito, ha evitado que el problema salpique a otros», asegura que «aunque parezca que no, Txema está trabajando mucho para salvar esto, dentro y fuera de Euskadi». Lo cierto es que en las últimas semanas no han sido ni una ni dos sus visitas a Madrid. Y añade que «quería ir a las asambleas de socios de Fagor, aunque le aconsejaron no hacerlo para no encender aún más los ánimos».

El dantzari que no pudo hacer su revolución

Txema Gisasola, presidente de la Corporación Mondragón. :: MI. FRAILE

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