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El Covid-19 obliga a aplazar hasta otoño el Festival de Folklore de Portugalete

La organización ha atrasado la 46ª edición del certamen en dos ocasiones este año por la situación sanitaria y su celebración aún está en el aire
Egilea
Diana Martinez
Komunikabidea
El Correo
Mota
Albistea
Data
2020/08/12
Lotura
El Correo

Una edición pasada del certamen, celebrado en La Canilla. /BORJA AGUDO

La situación de emergencia sanitaria ha obligado a suspender diversos actos culturales, como las fiestas patronales de cada municipio. Una decisión difícil para los ciudadanos, pero necesaria por la evolución de la pandemia del Covid-19. Uno de los pocos eventos culturales que quedaban en el aire era el Festival de Folklore de Portugalete, que este año cumple su 46ª edición, cuyo plan inicial era celebrarse en la segunda quincena de julio, pero no pudo ser. Así, se aplazó a finales de agosto (los días 25, 26 y 27). No obstante, el aumento del número de contagios ha obligado a la organización a replantearse un nuevo retraso en el evento.

A pesar de las dificultades que acarrea la situación actual, se espera poder celebrar este reencuentro tan anhelado en otoño, durante el último trimestre del año, aunque aún no se disponen de fechas definitivas, ya que todo está en el aire. «Hemos intentado atrasarlo lo más posible. La idea es hacerlo coincidir con la Azoka de Portugalete, a finales de noviembre, pero si por cuestión de aforo no se puede, lo pasaríamos a diciembre y si las condiciones lo permiten; si no, habrá que cancelarlo», ha señalado a este diario Borja Gárate, director del festival, quien ha agregado que lo más importante este año es «garantizar la seguridad ante todo».

La idea original, prevista para la segunda quincena de julio, consistía en cuatro invitados internacionales, con Nueva Orleans, Guinea-Bisáu, Bolivia y Georgia (se ha optado por su participación en el certamen el próximo año). Sin embargo, la situación de emergencia sanitaria mundial y las dificultades de viajar a España impuestas por gobiernos extranjeros por el elevado número de contagios que alberga el territorio nacional, se optó por un plan B: elegir grupos internacionales que estuvieran ubicados en este país. Así, saldrían como candidatos el grupo irlandés Damhsa, los polacos Jawor, los senegaleses Jammu y la compañía cultural Perú Ritmos y Costumbres, sin olvidar a los vascos –y organizadores del festival– Elai Alai. «Habíamos pensado un plan C, D e incluso E para poder celebrar algo, aunque fuera en menor medida, pero muy a nuestro pesar hemos tenido que atrasarlo», ha apuntado Gárate. «Veremos si a final de año se podría celebrar, la ilusión y las ganas las tenemos».

Retransmisión en directo

De cara a esta edición, marcada por el coronavirus, toda la organización había variado. En vez de alojar a los grupos invitados en el colegio Asti Leku, como es habitual, donde diferentes culturales conviven y aprenden unas de otras, en esta ocasión se hospedarían en el Hotel Puente Colgante. De la misma manera, se pasaría el encuentro cultural del parque de la Canilla al de Doctor Areilza, donde se aseguraría la seguridad de los asistentes con un aforo máximo de unos 380 espectadores –la cita generalmente suele reunir un total de 15.000 personas sólo en la villa jarrillera–. En ese sentido, según ha indicado Gárate, se retransmitiría el festival en streaming para que todos pudieran disfrutar del mismo. «El esfuerzo para poder organizar este año el certamen ha sido brutal por parte de todos, de los miembros del grupo Elai Alai, de Ana García y de Aitor Beitia –secretaria y presidente de Elai Alai, respectivamente–, y hemos tenido un apoyo total por parte de Gobierno vasco y Diputación para poder potenciar las citas culturales ahora que se han suspendido las fiestas patronales».

Este festival se originó en el marco del certamen transnacional ubicado, entonces, en la pequeña localidad francesa de Amelie-les-Bains, en 1971. Una experiencia que les quedó marcada y al año siguiente la plasmaron en Portugalete. La dificultad fue contactar con grupos extranjeros para reunirlos en la villa jarrillera, pero poco a poco la iniciativa salió a flote y ahora el certamen se encuentra a un abrir y cerrar de ojos de cumplir medio siglo. Y este año, con una reducción de días de festejo y de dantzaris, sólo queda esperar a la evolución de la situación sanitaria para saber si se podrá disfrutar de este encuentro cultural que sirve para acercar a Bizkaia diferentes danzas de los rincones más remotos del mundo.

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