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Danza de espadas en La Antigua

Esta localidad del Alto Urola tiene un programa de actos variado y extenso como cualquier otra localidad, pero la solemnidad de la Ezpatadantza es única

Egilea
Iñaki Urteaga
Komunikabidea
Diario Vasco
Tokia
Zumarraga
Mota
Albistea
Data
2004/07/03

El día madrugó con energía. Fueron cientos las personas que culminaron a primera hora el novenario a la virgen. La ermita se llenó con tal motivo. El siguiente punto de atención de la jornada estuvo en la plaza de Euskadi, donde dantzaris, txistularis, autoridades y vecindario se constituyeron en comitiva a las nueve y media de la mañana, para subir a La Antigua por el camino viejo, esto es, por el barrio de Eizaga, que como siempre se vistió de gala para la ocasión.



Una vez arriba fue tiempo de combinar caldo y chorizo como hamarretako y esperar a misa mayor, que se celebra a las once y que tiene por prolegómeno el baile de la ezpatadantza ante la virgen de Antigua.



Los dantzaris del grupo Irrintzi cumplieron un año más con la tradición. Iker Rodríguez, Eneko Galdos, Gorka Azkarate y Asier Ejea hicieron las veces de capitanes. Mientras que la cuerda estuvo integrada por Andoni Rodríguez, Antton Fernández, Aitor Larrañaga, Erik Molina, Ekain Aseginolaza, Beñat Idiakez, Joanes Jaka y Aitor Zabaleta.



La virgen de La Antigua lucía con más esplendor que nunca. Esta bella talla gótica, del siglo XIV ha estado durante varios meses en un taller de conservación y restauración por lo que ayer lucía más original, más auténtica. Era el comentario del día entre los zumarragatarras que sienten una devoción muy profunda por su patrona y cada año se emocionan al comprobar los movimientos y saltos solemnes de la ezpatadantza en el interior de la ermita. Ayer estaba a rebosar. Tras el baile, que despertó una enorme expectación, los Amigos de la Antigua sacaron a la virgen en andas para culminar la procesión alrededor del templo. Con posterioridad, se ofició la misa mayor en una ermita repleta de fieles.



Más tarde le llegó el turno al aurresku de honor, en la campa anterior al templo. Los de Irrintzi dieron cumplida cuenta de sus habilidades, siempre bien llevados por los sones del txistu, competencia de Antzinako Ama.



La actuación de trikitilaris y bertsolaris dio paso a la comida popular. Gran parte de las cuadrillas y familias de Zumarraga comieron ayer en las campas de La Antigua.



La romería y el ambiente festivo tuvieron continuidad hasta que hacia las ocho de la tarde dio comienzo la bajada al casco urbano. La fiesta siguió así en las calles del municipio hasta bien entrada la madrugada.

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