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Corella: "También aprendo de mirar a la gente por la calle"

El bailarín repetirá función hoy en el kursaal. Interpretará un repertorio dedicado a Mozart, además de la 'Suite del Corsario'

Komunikabidea
Diario de Noticias
Tokia
San Sebastián
Mota
Albistea
Data
2006/12/05

Corella, que está de gira por el Estado con algunas de las estrellas del American Ballet, presentó ayer en San Sebastián el espectáculo que ofrecerá también hoy en el auditorio del Kursaal: tres coreografías basadas en música de Mozart y la Suite del Corsario , un rol que ha dado muchas alegrías al bailarín madrileño.

Solo, Divertimento concertante y Amaduo son las piezas elegidas para homenajear al compositor austríaco, a la que seguirá Clear , con música de Bach, una coreografía que "encajaba perfectamente" para cerrar la primera parte del programa. En la segunda parte, Corella interpretará uno de sus personajes más emblemáticos, el del esclavo de la Suite del Corsario , un papel que han interpretado todos los grandes bailarines y que es de los más difíciles de hacer por su "gran fuerza técnica, de giros y saltos". "Es una explosión de adrenalina que si no la controlas te puede hacer caer al foso", aseguró el artista, quien advirtió no obstante de que, para poner al público en pie, esta coreografía de Marius Petipa también tiene que ir acompañada de una buena interpretación.

Herman Cornejo, Xiomara Reyes, María Riccetto, George Birkadze, Cory Stearns, Kazuko Omori, Luciana París y su hermana Carmen son los bailarines que le acompañan en esta gira. Cuenta, además, con la colaboración del Joven Ballet de Cataluña, chicos al principio de su carrera como los que el bailarín madrileño quiere acoger en la fundación escuela que ha creado junto a su hermana, para chavales de 12 a 18 años, que tendrá su sede en La Granja de San Ildefonso y que se presentará el 16 de febrero de 2007. Corella creará también una compañía con la que dar a los bailarines la posibilidad de continuar su trabajo en España que no tuvieron los de su generación.

Aseguró que, a los 31 años, se encuentra en un buen momento de su carrera, una trayectoria llena de premios que él acepta con gratitud, pero que no le cambian "como persona". "Mi familia me ha inculcado que tenía que ser persona antes que bailarín", destacó.

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