Hemen zaude: Hasiera Hemeroteka Viena se rinde a la sobriedad de Zubin Mehta en el concierto de Año Nuevo

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Viena se rinde a la sobriedad de Zubin Mehta en el concierto de Año Nuevo

La zumaiarra Lucía Lacarra, junto a su marido Cyril Pierre, encabezaron el baile del vals a los sones del 'Danubio Azul'.

Egilea
Luis Lidón
Komunikabidea
Diario Vasco
Tokia
Viena
Mota
Albistea
Data
2007/01/02
Viena se rinde a la sobriedad de Zubin Mehta en el concierto de Año Nuevo
La zumaiarra Lucía Lacarra y a su marido, a la izquierda, junto a otra de las parejas. [ALI SCHAFLER/EFE]


Una de las novedades de este año fue la participación por primera vez de una bailarina española, Lucía Lacarra, invitada para la grabación en directo de la versión televisiva en el palacio de Schönbrunn, residencia de verano de la mítica emperatriz Sissi y su esposo, el emperador Francisco José.

Mehta derrochó energía y conocimiento musical para ponerse, a los 70 años, al frente del emblemático concierto, seguido con devoción por unos 2.000 afortunados melómanos y por decenas, tal vez cientos de millones de telespectadores en casi 60 países. El concierto se inició con la enérgica marcha Zivio, de Johann Strauss hijo, cuyo protagonismo este año fue menor en favor de su hermano Josef Strauss y de su padre Johann.

El concierto recuperó todo su repertorio tradicional de la saga musical Strauss, tras la inclusión de Mozart el año pasado por el jubileo del compositor, y contó sólo con una pieza ajena: Elfenreigen, del austríaco Josef Hellmesberger, como homenaje por el centenario de su muerte. Pero dentro del clasicismo también hubo renovación, como lo demuestra la inclusión de seis composiciones nunca incluidas hasta ahora en el evento, como las polcas Irene y Matrosen, o el vals Flattergeister, de Josef Strauss.

Otras de las novedades fueron Einzugs-Gallop y Erinnerung an Ernst, de Johann Strauss, esta última pieza, con la ayuda de varios guiños humorísticos, sirvió para demostrar el virtuosismo de los músicos y arrancó numerosos «bravo» de los presentes en la sala.

Pieza especial fue igualmente el vals Wo die Citronen blüh'n, con un sutil toque mediterráneo, acompañado por las imágenes televisivas de la Palmenhaus, un elegante jardín botánico acristalado de finales del siglo XIX. Esta pieza fue seleccionada por Mehta, que la considera una «obra maestra», aunque especial devoción despertó la polca rápida Ohne Bremse -de Eduard Strauss- que levantó al público de sus asientos para ovacionar a los músicos.

El maestro indio demostró su buena sintonía con la orquesta y con la música vienesa -no en vano se formó en la ciudad- para hacer una interpretación en la mejor línea clásica: un sonido ligero y delicado, pero cargado de melancolía y nostalgia.

«Como una princesa»

Las escenas del ballet creadas para su emisión a los puntos cardinales del planeta contó con la coreografía de Christian Tichy y la participación de la zumaiarrra Lucía Lacarra, que apareció junto a su marido, Cyril Pierre, al son de la música del más famoso de los valses, el Danubio Azul, compuesto en 1876 por Johann Strauss hijo. El escenario fueron los suntuosos interiores barrocos del palacio de Schönbrunn, del que la prima ballerina guipuzcoana aseguró en declaraciones a la televisión austríaca ORF que «la primera vez que me probé el vestido me sentí como una princesa en un palacio de cuento de hadas».

Pierre y Lacarra -premio Nacional de Danza en 2005 y premio Nijinsky en 2002- tuvieron que ensayar cada detalle porque la grabación se hacía en directo y el seguimiento de la música del concierto sólo era por unos altavoces situados en el palacio.

Los inevitables acordes clásicos de la marcha Radetzky, de Johann Strauss padre, que contó con el acompañamiento con las palmas de los espectadores, marcaron como es habitual, el final del concierto.

Para los incondicionales de este evento, la versión grabada estará lista para la venta el próximo día 8 de enero, y será como es tradicional, un éxito de ventas para la Filarmónica. EFE

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