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Como para los pájaros, la tierra es nuestro punto de despegue

María Eugenia Maisueche, la bailarina y las zapatillas rotas

Egilea
Begoña del Teso
Komunikabidea
Diario Vasco
Mota
Elkarrizketa
Data
2008/05/18
Desde su salón de gimnasia, yoga, tai chi, masajes y danza del vientre se ven los árboles de los impares de la calle Idiáquez y un esbozo de la Plaza Gipuzkoa. No hay aparatos en este lugar. Ni robots. Ni medidores de grasa o músculo. Hay una sala con espejos. Y con barra de ballet. Hay vestuarios con suelo de madera. Y cuadros de bailarines grandes. Huele a cera de vela y a aromas de tierra. Recuerda, en mucho, al primer gimnasio de las damas Maisueche Arrillaga. Estaba en el Boulevard. Donde estuvo El Barato. Y el suelo lucía ¡enmoquetado!
 

- ¿Y esta foto de las piernas de un bailarín que lleva zapatillas rotas y calentadores con agujeros?
- Creo que es la que más me gusta de toda mi colección.

- ¿Más que esa suya, niña/adolescente ya, bailando 'La sílfide', un 'must' del ballet romántico?
- Yo te diría que sí porque representa mi idea del baile, de la superación de cualquier pose. Esas piernas cubiertas con calentadores agujereados y calzadas con zapatillas ajadas pertenecen a alguien que se siente seguro de a donde ha llegado, de lo que es y de lo que quiere. Yo reivindico ante mis alumnas el equipo roto y viejo que implica uso verdadero, sudor y emoción. A las zapatillas de ballet se les pone esparadrapo y se echan millas con ellas. Los modelitos son para la pasarela, no para el gimnasio o la barra.

- Ya me gustaría ver esa foto suya de niña, esa en la que bailaba con un traje de baño amarillo....
- Mi madre, Luisa era una mujer fuerte y brava. Yo empecé a ir a clases del maestro Uruñuela y luego a Fagoaga. Enseguida le pedí a mi madre un traje de ballet. Se me negó en redondo. Me dijo que hasta que no bailase de verdad no me lo compraría. Así que hacía barra con un maillot amarillo y creo que con zapatillas rojas...

-Miremos más fotos. ¡Es Sole Ruz!
- La conoces, ¿verdad?

- De los primeros tiempos de La Paquera de Jerez. Gran bailaora.
- Una profesora magnífica. Sabe de flamenco mil y una verdades.

- El pie de foto indica que ella y su grupo ganaron un premio...
- Y no un premio cualquiera. El segundo de la Federation Europeénne de Danse. Y no les dieron el primero porque ya sabes....

- ¿El chauvinismo francés acaso?
- Más o menos. Yo, que soy miembro de esa Federación, me indigné mucho con los jueces.

- Hizo bien. Cuentan que toda prima ballerina tiene su pronto.
- En el escenario todo bailarín exhibe su furia, su fuerza e intensidad pero cuando bajan de las tablas y se convierten en profesores son de una extrema humildad. Saben, sabemos, que los alumnos también nos enseñan a nosotros.

- ¿En serio?
- Claro. Porque nos hacen enfrentarnos a cuerpos y almas que no son los nuestros. Con sus características intransferibles. Con su poder y sus debilidades. Por otro lado, enseñar no deja de ser, siempre, un acto de...

- ¿Generosidad acaso?
- Yo lo afirmaría rotundamente. Compartes y transmites conocimientos que si fueras una diva nunca desearías que nadie conociera como tú lo haces.

- Sin embargo cuentan que Alicia Alonso es...
- Una maestra temible, lo sé. Supongo que porque su sufrimiento habrá sido atroz. Genial y ciega. Yo he visto cómo tenían que ayudarla a salir al escenario y cómo en él se transfiguraba.

- ¡Una foto firmada de Jorge Donn!
- Nadie bailó el Bolero como él.

- ¿El bolero de Ravel según Béjart?
- Para mí, Maurice Béjart es Dios.

- ¿Simplemente Dios?
- No. También tenía un excelso toque de Mefisto.

- Imprescindible para ser un genio. Urtzi Aramburu lo es...
- Y un profesor delicadísimo. ¡Si vieras con cuánto cariño da clases magistrales a mis alumnas!

- ¿Urtzi profesor de este salón?
- Muchas veces. Antes, cuando estaba en el Nederlans Dans Theater y ahora que ejerce de repetidor en grandes compañías.

- Dicen que usted pide a sus alumnas que hagan mal los movimientos que acaban de aprender.
- Por supuesto que se lo pido. Para que logren un conocimiento pleno de su cuerpo. Para que entiendan la importancia de la colocación, la maestría del eje que nos mantiene sobre la tierra. Para que sepan que todo movimiento tiene su por qué, su cuándo, su ritmo. Para que entiendan por qué unas veces ese gesto duele y otras, no.

- Y suele también pedirles que hagan su gimnasia cantando.
- A nosotros nos lo mandó hacer una vez en Nueva York otra de las grandes, Rita Steinberg. Te crea una sensación extraña. Entre liberadora y vigorizante.

- Porque todos estamos conectados con todo, ¿verdad?
- Justo. ¡Si supieras cuántas cosas, órganos, músculos, sensaciones y chakras se ponen en movimiento al bailar la muy sabia y eterna danza del vientre!

- A veces alquila una sala del Victoria Eugenia para sus alumnas.
- Y en ese escenario, te salga como te salga, cualquier jeté es, realmente, un grand jeté.

- En un grand jeté te propulsas desde el suelo, ¿no?
- Siempre partes de la tierra. No lo olvides. Como el pájaro que alza el vuelo, nosotros también necesitamos un punto de apoyo. Para todo. Y esa plataforma es la tierra.
«Como para los pájaros, la tierra es nuestro punto de despegue»
María Eugenia con dos puntos de apoyo: la tierra, siempre, y la barra de su salón. [USOZ]

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