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Clases de baile

Egilea
Óscar Cubillo
Komunikabidea
El Correo
Mota
Kronika
Data
2010/08/25

El lunes la noche melómana sólo nos dejaba la digna y noble opción de Oskorri en la Plaza Nueva. A Marta Sánchez ya la vimos con prismáticos desde un palco del Arriaga (¡qué escote!) y en la distancia de Botica Vieja no molaría más; el doblete de Abandoibarra con los juveniles Melocos y los veteranos La Guardia se nos antojaba indigesto; y al líder de Los Bravos Mike Kennedy, que cantaba en La Pérgola y que era lo que más nos atraía, lo descartamos pues ya lo cubrimos no hace muchas semanas grandes.

O sea que apostamos por Oskorri, pillamos con antelación y en las filas delanteras una buena butaca (mejor escribimos una incómoda silla de tijera) y expectantes esperamos a ver cómo se desarrollaba lo que anunciaba así la promotora, Kap, la misma de Kepa Junkera: «El año que viene, el 23 de marzo, se cumplirá el 40 aniversario del primer concierto de Oskorri, y para celebrarlo nuestra veterana banda está preparando un nuevo e interesante proyecto que se editará en torno a esa fecha».

Seguimos extractando el busilis de lo que será una suerte de Pub Ibiltaria en formato dantzari, una suerte de revisión de 'antiguas danzas perdidas tras la Revolución Francesa'. Copiamos: «Juan Ignacio Iztueta (1767-1845), el más grande maestro de danza que ha dado Euskal Herria, vivió en su juventud la pérdida radical de las Antiguas Danzas de Gipuzkoa debido al influjo de las nuevas modas surgidas a raíz de la Revolución Francesa de 1789. Y, abrumado por ello, recopiló abundantes noticias y las partituras de aquellas danzas. Ahora, el grupo de música Oskorri repropone en su estilo esas viejas melodías y, con el grupo Baztango Dantzariak, las presenta en un formato sencillo, de modo que puedan ser bailadas por todo el público. (...) Para facilitar el aprendizaje de las danzas se han colgado en YouTube unos vídeos con el nombre de Oskorri Dantzak y se ha creado el Oskorri Dantza Klub a través de Internet, de modo que todos los que envíen su e-mail a natxooskorri@euskalnet.net recibirán en adelante todos los mp3 de música y vídeos de las danzas que se vayan preparando, así como las convocatorias de próximos conciertos».

Vaya, nosotros no estudiamos los vídeos para no caer en la tentación bailonga, pero atendimos las evoluciones de los siete bailarines (tres tíos y cuatro chicas, todos vestidos de 'casual', muy mal, eso es para estar en casa) embelesados por la belleza y la sonrisa de la morena vestida de negro. El 'set list' ofreció 27 piezas y duró 103 minutos (tan rápidos como los Ramones, casi). Los tres lapsos dantzaris del bolo lúdico-didáctico resultaron reiterativos, con los siete bailarines de Basauri ocupando el centro de la escena y moviéndose en círculo al son de las órdenes de una voz que salía de no sabemos dónde y en euskera dirigía: derecha, vuelta... Así todo el rato, con lo que todos los bailes les salieron similarísimos.

Alboka ancestral

Como concierto, el de los escolásticos Oskorri estuvo muy bien. Fue modernista y atávico, y sonó vasco, cantábrico, céltico y hasta global. Vestidos como policías secretos en las txosnas, Oskorri abrieron bucólicos como los Chieftains con Ry Cooder ('Bolantiantza'), y de seguido aparecieron los dantzaris, a los que se sumaron varios aplicados espontáneos a pie de plaza que fueron felicitados por el bonancible Natxo de Felipe, el líder, parapetado tras un atril con lucecita, desde donde soltaba onomatopeyas vía Laboa ('Galantak').

Quedaron mejor las partes estrictamente musicales, donde se alternaban albokas ancestrales con percusiones étnicas actuales, violines y mandolinas con flautas y trompetas en piezas como la espiral a lo Luar Na Lubre 'Negarrez jaio nintzan', la exótica y percusiva 'Alferreko jolasak' o el simpatiquísimo canto con respuesta del sabroso menú de 'Lamikizko sukaldaria', con su coda ska. Entre homenajes a las patrias chicas (Vizcaya, San Sebastián, Navarra), tres intervenciones de los dantzaris (14 piezas de las 27) y ecos marineros o tan internacionales como los de la Bottine Souriante fue desarrollándose un bolo con picos como el albokalari 'Zortzi nobio' y los cuatro postreros: 'Aita semeak', coreado cálidamente por el respetable, preferentemente mayor y femenino; el vals balanceante y jocoso 'Katupourri'; y ya en el bis, el experimental en plan Kepa Junkera funkadélico 'Atzo goizean' y el adiós con un 'Furra furra' muy bien ejecutado. Ahora, a seguir dando clases en el próximo curso.

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