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Cincuenta años del Oldarki

Este año se ha conmemorado el 50 aniversario de la primera actuación del grupo de danzas, que el miércoles volvió a bailar en la Retreta

Egilea
Sociedad Landazuri
Komunikabidea
El Correo
Mota
Albistea
Data
2005/05/02

Dicho y hecho, al poco tiempo estaba formado el núcleo del grupo de danzas. Faltaba un nombre, y alguien sugirió 'Oldarki', un adverbio que significa 'audazmente, con fuerza'. Y así, en la Retreta de San Prudencio de 1955, el nuevo grupo se presentó en sociedad por todo lo alto, con una estupenda exhibición de danzas vascas. Cincuenta años han pasado, y justamente al cumplirse el medio siglo, en la víspera de San Prudencio, algunos componentes del Oldarki volvieron a subir al escenario en la plaza de la Provincia para bailar. Momentos emocionantes, por otro lado de gran responsabilidad. Todo resultó perfecto.



Pasado el medio siglo, la historia del Oldarki pude seguirse resumida en una exposición de fotografías en los bajos de la vitoriana Sala Luis de Ajuria. Pero además han editado un excelente libro, titulado 'Oldarki dantza-taldea. 1955-2005. 50 urteurrena', publicado con la Diputación, colaborando en la empresa el Ayuntamiento de Vitoria y la Caja Vital. Libro hecho con esmero y con gusto, como se ve, por ejemplo, en la introducción de un tamboril para marcar los números de las páginas.



Es un libro que recoge el enorme trabajo del grupo a lo largo de tantos años. Vemos, entre otras cosas, la relación de gastos aprobada por la Diputación a raíz de esas fiestas de San Prudencio de 1955, factura que ascendía a 17.255,65 pesetas. Por cierto que esa primera exhibición estuvo a punto de frustrarse, pues días antes se les había comunicado que no iban a actuar ellos, sino el grupo de Educación y Descanso (promovido por el régimen franquista) y el de Jesús Obrero.



A partir se entonces, la Diputación contó con el Oldarki para infinidad de actos. Pero ellos no se limitaron a estas actuaciones de tipo oficial, sino que se prodigaron por toda la provincia y aun fuera de Álava en fiestas populares, romerías y otros festejos. Podemos mencionar la exhibición de danzas en Santiago de Compostela, con motivo del año compostelano de 1965, o su presentación en Expotur de Madrid, en 1963. De esta actuación trae también el libro un documento, el programa de mano que, como era de esperar empieza diciendo: «El españolísimo Pueblo Vasco...». No hace falta decirlo, con los ensayos y el trabajo casi diario se llegó pronto a una notable habilidad y perfección.



Es interesante que en 1961, gracias a los componentes del Oldarki, Manuel Aranegui, presidente de la Diputación (en el lenguaje de entonces), aprendió a bailar el aurresku para la celebración de las Juntas Generales de Aramaio. Cabe destacar que el Oldarki fue responsable de la recuperación en Vitoria de los coros de Santa Águeda, en 1957. También fueron ellos los que dieron vida a una cuadrilla de blusas, titulada 'Jo ta ke', que alegró las calles entre 1959 y 1969.



El Oldarki siguió con su labor, pasando por el grupo muchos jóvenes y siendo el semillero de otros grupos, hasta que desapareció en 1971. No cayeron en el olvido y al cabo de los años recibieron varios reconocimientos y homenajes, dirigidos, en primer lugar, a Manuel García de Andoin, Jesús Errasti e Iñaki Pérez Viñegra.



Sobre el Obispo de Álava



Semanas atrás hablábamos aquí de la existencia del 'Obispo de Álava', cargo honorífico que hoy recae en un prelado polaco, ya jubilado, Stanislaw Smolenski. Pues bien, no recordábamos que de ello había hablado Cristina Fructuoso en el pregón de las fiestas de San Prudencio de 1987. Es un texto recogido en el programa editado con motivo de las fiestas del año siguiente, 1988. La autora ha tenido la amabilidad de remitirnos el texto, cosa que agradecemos mucho.



Entre otras cosas, Cristina Fructuoso menciona la noticia del nombramiento de Smolenski como Obispo de Álava, tal como la dio L'Osservatore Romano el 15 de enero de 1970. La señora Fructuoso escribió en 1987 una carta al obispo, haciéndola traducir al polaco. Pese a las dificultades de entonces, Smolenski respondió a la carta, con una breve misiva reproducida en el citado programa de fiestas de 1988.

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