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Cientos de personas se congregan en la ermita de La Antigua en el día de Santa Isabel

Zumarraga celebró ayer la jornada más importante de sus fiestas patronales

Komunikabidea
Noticias de Gipuzkoa
Tokia
Zumarraga
Mota
Albistea
Data
2009/07/02

La cola para los autobuses que llevaban a la ermita daba la vuelta a la manzana. Transporte gratuito de mano del Ayuntamiento para que nadie se pierda la multitudinaria reunión. Y mientras una avalancha de gente entra en la ermita a escuchar la misa, el resto se queda fuera "poteando" y disfrutando del ambiente festivo.

No faltan ni los puestos de rosquillas de San Blas, ni las txosnas con su música, ni la campa con las mesas para la comida popular, que por supuesto es amenizada por trikitilaris y bertsolaris.

Todo el mundo viene preparado para pasar el día en la ermita: neveras, comida, tartas, vino. Pero no todos pueden disfrutar de la misma manera. Sonsoles viene de Ávila con su marido, que es zumarragarra, a pasar las vacaciones: "Nunca hemos venido a las fiestas y es una pena no tener mesa para comer. Bajaremos al pueblo y luego vuelta a la ermita".

la tradición

Misa y dantzaris

"El mejor día es el de hoy, por el ambientazo", cuenta Mikel, de 26 años. Sin duda, no cabe ni un alfiler en los alrededores de la ermita, y es que no falta ni un solo zumarragarra, "Yo me he pedido fiesta en el trabajo y mucha gente hace lo mismo" cuenta un amigo de Mikel.

Hay quien sólo entra en la iglesia para ver a los dantzaris, como hace Margari: "Yo ya estoy muy cansada para estar de pie escuchando la misa, si apenas hay sitio. Prefiero entrar sólo cuando bailan". Fuera también están los devotos que siguen la procesión de la virgen.

Pero lo más esperado por la gente del pueblo es poder ver a los dan-tzaris, que rodeados de niños boquiabiertos y vecinos comienzan la ezpatadantza. Miren Lourdes, acompañada de sus amigas, sube a la ermita a ver a su hijo Joanes, que lleva 3 años bailando el día grande de las fiestas de Zumarraga: "Yo suelo subir todos los años, pero sólo veo el baile. Lo que más nos gusta es la ezpatadantza".

Y mientras los txistularis no paran con la música, los dantzaris sacan a bailar a las "mozas" del pueblo, que nada tímidas, danzan ante la imagen de la virgen de La antigua. "Habitualmente se suele sacar a bailar a las jóvenes que se van a casar, pero no siempre es así", señala Mikel.

Entre el aurresku y los bertsolaris hay tiempo de saludar a los amigos y llenar la "tripa", que no falte de nada el día de la vírgen. Porque el que quiere una mesa en la campa para comer debe apuntarse en el ayuntamiento y conseguirla a través de un sorteo entre los participantes.

Pero tras un ajetreado día de fiesta en la ermita es obligado hacer la bajada al pueblo hacia las siete u ocho de la tarde. Después de la gran sobremesa todo el mundo se anima. Y es que abajo, todos los zumarragatarras son recibidos con champán. Aunque para los menos tradicionales existe una bajada alternativa, que a altas horas de la noche marcha con un espíritu más joven. Quizás el año que viene el sol acompañe esta gran fiesta zumarragatarra para que niños y adultos disfruten un año más de La Antigua.

Devotos llevando a La Antigua dentro de la ermita. Foto: Ainara Garcia

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