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C'est magifique

Egilea
Omar Khan
Komunikabidea
SusyQ
Mota
Erreportajea
Data
2009/11/17

Progresivamente, la obra de Thierry Malandain, director del Ballet Biarritz desde hace más de una década, ha ido alejándose del tono narrativo y la herencia directa del ballet clásico de la que ha estado bebiendo desde que tenía 9 años. El programa con el que celebró en 2008 los 10 años de su compañía anclada en la lujosa ciudad balneario francesa, pegada al País Vasco, fue la reunión de una obra temprana, su Carmen, y una obra reciente, su Don Juan. Y la mezcla permitió un acercamiento a lo que ha sido su evolución. Predilección antes por la narrativa y gusto ahora por las atmósferas y el espíritu de estos clásicos más que por su anécdota. En el terreno de las recreaciones e inspiraciones se mueve Malandain, y para su nueva creación, Magifique, que tendrá première mundial en San Sebastián esta temporada, se ha aferrado a las suites orquestales de Tchaikovski, por las que planean temas de sus ballets más conocidos. "Es un titulo raro para una pieza, lo que intenta es combinar las palabras (francesas) magique y magnific. Recuerdo que de niño usaba esa palabra, magific, cuando encontraba que algo era realmente fantástico", relata el coreógrafo nacido en Rouen sobre ésta, su nostálgica pieza acerca de la infancia. "Es un encargo, querían una obra con orquesta para estrenar en diciembre, un momento de celebración, así que se inclinaban por una pieza festiva. Ellos aspiraban a que les versionara El lago de los cisnes o La bella durmiente, pero no me sentía preparado ni con tiempo para ello. Me interesaba la música de esos ballets, que está condensada en las suites orquestales de Tchaikovski y opté por concentrarme en ellas. En la coreografía hay referencias a esos ballets pero es totalmente libre, no está atada a las historias, sólo conserva el tono de una celebración".

Y aunque esté más cerca de la abstracción y ahora se sienta más seguro despojado de las narraciones, el trabajo de Thierry Malandain nunca será completamente conceptual o experimental. "La técnica importa, y mucho. Me es muy difícil separarme de la tradición clásica. Es algo muy francés. Creo en la técnica porque creo en la idea de que el artista debe dominar su arte. No debes intentar tocar el piano con los codos, la manera de hacerlo es con los dedos".

Y éste es un rasgo que jalona toda su trayectoria tanto como cuando fue bailarín como en su dilatada carrera como coreógrafo, que ostenta ya un catálogo de más de 70 creaciones, entre las cuales hay una curiosa y excesiva proliferación de obras con temas españoles. El Cid, Carmen, Don Juan, El amor Brujo y La casa de Bernarda Alba son iconos ibéricos de su creación, a la que se sumó el año pasado El retrato de la infanta, una lectura de Las Meninas de Velázquez, en la que tuvo sobre el escenario las famosas recreaciones escultóricas que han hecho célebre al artista plástico valenciano Manolo Valdés, esta vez pintadas de morado. "No es más que la mirada de un francés sobre España", suspira el coreógrafo.

 

 

TEMPS PRÉSENT, TEMPS D'AIMER...

Ex bailarín de la Ópera de París, del Ballet du Rhin y el Ballet Teatro Francés de Nancy, Malandain decidió abandonar su carrera, de intérprete en 1986 para dedicarse de lleno a la creación con la compañía Temps Presént, que fundó en esa misma fecha. Doce años duró la aventura, le consolidó como coreógrafo y le reportó numerosos premios y aplausos. En realidad no murió, se transformó en Ballet Biarritz, y todo cambió. "El progreso de la compañía ha sido lento", admite. "Al principio teníamos serios problemas financieros hasta que conseguimos el apoyo del Gobierno, en 1998, cuando fui designado director del nuevo Centro Coreográfico Nacional Ballet Biarritz, que hoy es una compañía estable, contamos con 17 bailarines con salarios y seguridad social, y tenemos el reconocimiento internacional". De hecho, acaban de llegar de su primera gira latinoamericana, que fue un éxito.

Los centros coreográficos franceses no son solamente una compañía sino un punto de ebullición de proyectos para la danza en todos sus aspectos. Malandain lo ha entendido perfectamente y desde la dirección de Biarritz ha generado gran cantidad de proyectos, entre los que se encuentra la celebración anual del Festival Le Temps D'Aimer, cada septiembre, y el que fue el más ambicioso de todos, el de la extensión junior del Ballet Biarritz en San Sebastián, que tuvo apoyo financiero del Gobierno vasco y que le convertía en pionero al diversificar y prolongar más allá de las fronteras francesas el modelo de los centros coreográficos. Pero no salió bien. Creado en 2005, se trataba de un proyecto educativo que daba formación gratuita, un ámbito profesional y un puente hacia la vida laboral a jóvenes interesados en la danza. Sin embargo, diferencias con la directiva designada para llevar el proyecto, precipitó el cese de las actividades. "Es una pena. No está funcionando. Me resulta dificil hablar de esto. Había grandes planes en el campo educativo y de la difusión de la danza, era un proyecto necesario, de carácter europeo, pero fue difícil compartir y compaginar las dos partes, y hubo choques con la dirección de allá y decidí la independencia"., dice consternado.

Esta crisis interna de la compañía le alejó también del festival, pero este año ha vuelto a tomar las riendas, y ha conseguido una programación brillante y ecléctica, muy en consonancia con la línea que le quiso imprimir desde el inicio a este encuentro de danza con nombre ensoñador. "Intenta ser un festival abierto a toda la danza que se mueva dentro del eje neoclásico, porque en Francia los coreógrafos que trabajan dentro de esta línea no están muy presentes. El espectro es muy amplio y admite incluso obras que se acercan a la danza teatro pero no la danza conceptual. Hay que buscar una identidad y ya tenemos muchos festivales que atienden a la danza más experimental que, en realidad es un tipo de trabajo que llega a muy poca gente y yo lo que quiero para este festival es acercarme a todo el mundo, porque lo que de verdad legitima a la danza es su público", concluye.

 

Magifique. Malandain Ballet Biarritz.

Teatro Victoria Eugenia (San Sebastián) los dias 12 y 13 de diciembre.

www.malandainballet.com

www.victoriaeugenia.com

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