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Carne humana al por mayor

Crítica, L'Explose

Egilea
Iratxe de Arantzibia
Komunikabidea
Diario Vasco
Mota
Kritika
Data
2007/02/11

Se trata de un espectáculo nada complaciente y carente de concesiones, pero con una fuerte dosis de honestidad. El coreógrafo asturiano sacrifica vistosidad y espectacularidad, con la intención de resaltar el aspecto más primario del ser humano. Así, los bailarines no interpretan un rol determinado, sino, más bien, parecen bloques de carne humana en movimiento. Comienza el espectáculo con una sugerente puesta en escena. El escenario, concebido a modo de depósito de cadáveres y rodeado por una hilera de camisas blancas, presenta cuatro mesas de disección con sus respectivos cuerpos, mientras que un cuarteto de mujeres hace las veces de forenses. Dentro de la rotundidad de la imagen, la presencia de un enano, como guía en el descenso a los infiernos, contribuye a acentuar el punto de vista esperpéntico de la obra. También, para primar aún más el aspecto corpóreo, Tino Fernández resalta la desnudez en el elenco de intérpretes-cadáveres.

Frenesí no posee una línea argumental clara. Así, la concatenación de escenas puede dar la sensación de caótico desorden. Pese a ello, todos los cuadros inciden en varios elementos: la cosificación del ser humano y la acentuación del componente erótico. En el plano coreográfico, Tino Fernández huye del virtuosismo. Prefiere el movimiento más espontáneo, enérgico y directo. Por eso, los bailarines de L'Explose ofrecen una danza poco sofisticada. Además, el creador asturiano juega con la tensión escénica y el morbo de la danza del enano, produciendo en el espectador una sensación de extrañeza. Si coreográficamente "Frenesí" no presenta ningún material novedoso, quizás el punto de vista sea lo más destacable de la propuesta.

Tradicionalmente, los enanos eran los bufones de la corte cuya misión era hacer reír a los poderosos, sin embargo, en esta ocasión, el enano es el guía en este crudo ritual de muertos vivientes en danza. ¿No será que Tino Fernández ha buscado un rol para cuestionar las miserias humanas? Bajo la comodidad de la estética del feísmo, el asturiano se permite ofrecer imágenes esperpénticas de una sociedad podrida moralmente. En todo momento, la muerte está presente en los cuadros escénicos, ya desde el inicio en la morgue, hasta el final con el torero entrando a matar. La conclusión es sencilla: si la muerte es la última etapa, hay que exprimir la vida hasta llegar al frenesí. En el aspecto visual, la rotundidad de sus imágenes se queda tatuada en la retina de los asistentes.

Respuesta tibia a esta contundente propuesta que, a buen seguro, no dejó indiferente al respetable. Frenesí es una receta arriesgada, cuyo elemento esencial es la carne humana al por mayor. No apta para todo tipo de públicos.

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