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"Bayaderos", un baile de sensaciones y emociones

Los bailarines Diego Martínez y Amaia Otano han dedicado toda su vida a bailar y a transmitir a los demás todo lo que se puede sentir con el baile

Egilea
Ana Zuñiga LaCruz
Komunikabidea
Diario de Navarra
Tokia
Pamplona
Mota
Albistea
Data
2010/09/05

 

Y lo son. Son bailarines para los que la danza es más que su trabajo: es su filosofía de vida. Viven para ella, con ella y de ella. "Se puede vivir de la danza, pero depende de qué tipo de vida quieras tener", puntualiza Diego Martínez.

Esta pareja de bailarines eligió tener una vida dedicada a bailar, a enseñar a bailar y a transmitir lo que sabe. "Queremos que la gente se acerque al baile, que se meta en ese mundillo", explica Otano.

Por ello, tras años dedicados a dar clases en diferentes locales, han decidido crear "un proyecto propio", según Otano: las escuelas de danza Bayaderos, en Pamplona (Fuente del Hierro, 5) y Berriozar (Iruñalde, 10), mediante las que transmitir la filosofía que les caracteriza. "La danza no ayuda sólo físicamente, sino que también es una ayuda emocional", afirma Diego Martínez. "No es una actividad pesada, ni agresiva, sino que es algo más artístico", matiza Otano.

Todos los ritmos y edades

Un arte a ritmo de jazz, salsa, tango o clásico, entre muchos otros, como enumeran estos jóvenes bailarines, que puede ayudar a la integración social de personas de todas las edades, que favorece un ambiente sano entre los jóvenes, que permite desconectar de los problemas... "¡Incluso sirve para volverse a enamorar de la pareja!", comenta entre risas Martínez.

Porque en la danza hay espacio para todo y para todos. "La gente puede venir a la escuela de danza a disfrutar con el baile, pero también a prepararse profesionalmente", aclara Otano. "Todo depende de la ambición de cada uno, de lo que cada uno quiera. No importa la edad", añade Martínez.

Aunque los tres años puede ser un buen momento para iniciarse en la danza, reflexiona Amaia Otano, pero también hay quien se inicia con 20. O quien comienza a disfrutar del baile a los 80. No importa. "Se trata de una filosofía", recuerda Martínez, en la que se transmite lo que se siente. "No se está dando sólo movimiento, sino sensaciones y emociones".

Los bailarines Diego Martínez y Amaia Otano. 	IÑAKI ALDATZ

 

Los bailarines Diego Martínez y Amaia Otano. IÑAKI ALDATZ

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