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Ballet por ballet, Montecarlo homenajea a Rusia con dos obras revolucionarias

Egilea
O. Larretxea
Komunikabidea
Gara
Tokia
Donostia
Mota
Albistea
Data
2010/08/31

El ballet será el encargado de trasladar a los espectadores hoy hasta Rusia, hilo conductor de la actual Quincena Musical donostiarra. Los Ballets de Monte-Carlo, tal y como lo hicieron ayer sobre el escenario del Kursaal, rendirán homenaje a la compañía de danza rusa más famosa de todos los tiempo: Los Ballets Rusos. Dirigido por el coreógrafo Jean-Christophe Maillot (Tours, 1960), los bailarines de la compañía monegasca interpretarán «La consagración de la primavera» y «Schéhérazade», cuyas músicas están compuestas por Igor Stravinsky y Nikolai Rimsky-Korsakov.

La compañía rusa, impulsada en sus inicios por el empresario Sergei Diaghilev, actuó en Donostia en la Quincena de 2003, pero curiosamente, no fue ésta su primera visita a la capital guipuzcoana. En 1916 y 1918 actuaron en el Teatro Victoria Eugenia, aunque la primera gira resultó especialmente fecunda, ya que dicho escenario albergó dos estrenos absolutos de la compañía, «Kikimora» y «Las meninas».

Acompañado de Jose Antonio Echenique, ex director de la Quincena Musical, Maillot desgranó los entresijos de las dos piezas que podrán disfrutarse a partir de las 20.00 en el auditorio.

Dimensión histórica

Antes de llevar al escenario «La consagración de la primavera», Maillot destacó el laborioso trabajo de documentación que se esconde detrás, ya que el objetivo principal era reconstruir aquella coreografía original de «La consagración». «Éste es el resultado de un estudio que se ha prolongado durante quince años», detalló. Un proceso en el que ha sido necesario revisar numerosas fotografías, dibujos, textos y partituras; «por eso digo que hay una dimensión histórica en el programa».

La obra, calificada por el coreógrafo de «impresionante» porque, entre otras cosas, los personajes son «atípicos», la coreografía «extremadamente moderna», y tanto el vestuario como el decorado «de una belleza sorprendente»: «Entenderán por qué en su día la obra causó tal shock».

Los bailarines, tal y como reveló, «emplearán algo chocante para la danza clásica», y es que, tal y como diseñara Stravinsky, posicionarán los pies hacia dentro, cuando lo habitual es que lo hicieran hacia fuera. «Aquella fue la primera vez que se bailó de una manera que no se entendía en la época, y ésto, además de ser muy ilustrativo, revela lo que era la partitura de Stravinsky». «Por qué hace cien años ésto provocó tal escándalo a los ojos de los espectadores?», se preguntó el coreógrafo. «Si en un siglo hemos digerido aquella `Consagración de la primavera' -respondió él mismo-, ésa es la prueba de que merece la pena tomar también hoy -por ayer- ese riesgo».

En cuanto a «Schéhérazade», la segunda pieza que interpretarán Los Ballets de Monte-Carlo, está formada por fragmentos que «probablemente» pertenezcan a la versión original, -de hecho, se podrá disfrutar de dos de las cuatro coreografías originales de la obra-, aunque, en esta ocasión, Maillot ha buscado hacer una fusión, «como en la cocina», de la historia y del presente.

«Hemos creado una confrontación entre los dos tiempos, pero sobre todo hemos preservado aquello que en la época originó tanto revuelo». La razón, los tintes «extremadamente sensuales», incluso «eróticos», de la obra. En este sentido, apuntó que el mundo hoy en día se muestra «más que erótico pornográfico», y precisamente ese es el hilo del que ha tirado, mostrando esa faceta de la música de Rimsky-Korsakov. De todas maneras, Maillot no quiso que la lectura de «Schéhérazade» se haga desde el feminismo, puesto que, además de haberse escrito en otra época, muestra una visión oriental de la relación hacia la mujer: «Si alguien hablara de machismo me preocuparía, sería, realmente, la peor visión desde la que se pudiera ver la obra».

«Schéhérazade» habla de un sultán que tiene un háren con «favoritas». Cuando éste va a la guerra, se «divierte» mientras tanto con las esclavas: «Creo que, simbólicamente, sólo habla del placer en sí», apuntó.

Actriz de voz

Al mismo tiempo que el Kursaal acoja Los Ballets de Monte-Carlos, el Teatro Victoria Eugenia ofrecerá un recital de la contralto polaca Ewa Podles; acompañada de la pianista, también polaca, Anna Marchwinska. Formado por piezas de Chopin, Haydn, Mussorgsky y Tchaikovsky, el recital lo abrirán con «Canciones op.74» de Frédéric Chopin -compatriota de ambas-, rememorando el segundo centenario de su nacimiento

En un principio fueron Marchwinska y Patrick Alfaya, director de la Quincena, quienes hablaron sobre la actuación: «Ewa prefiere no hablar -se disculpó Alfaya-. La víspera de cada función procura cuidar la voz». Pero Podles no pudo contenerse. No sólo explicó los entresijos de lo que hoy se escuchará en el Victoria Eugenia, sino que mostró algunos pequeños matices de su profunda voz. «Más allá de cantar me gusta interpretar a mujeres con carácter, mujeres que aman su amor». En «Cantata Arianna a Naxos», se meterá en la piel de Arianna, una amante abandonada, invadida por la esperanza, el desengaño y la desesperación.

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