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Bailes a San Roke

Deba celebró ayer el día de su patrón entre un tempranero apagón de luz que duró tres horas, la primera novillada y el concierto de Barricada

Egilea
Ana Isabel González
Komunikabidea
El Correo
Tokia
Deba
Mota
Albistea
Data
2001/08/17

Los componentes del grupo de baile Gure Kai fueron de los primeros en hacer acto de presencia. Ellos se encargaron de bailar la ‘ezpatadantza’ ante la imagen del santo patrón, a quien siguieron en procesión la corporación municipal y cerca de un centenar de personas desde la Plaza Vieja hasta la ermita, donde tuvo lugar la santa misa. «El baile ha estado como siempre, bien, muy bonito y alegre», aseguraba la joven Amaia Etcheverry, quien acudió al acto.



Lo que no estuvo previsto fue el apagón de luz por el que se vieron sorprendidos los debarras. Cerca de tres horas, desde las 8.30 hasta las 11.15 horas, fue el tiempo que el pueblo de Deba se vio privado de corriente eléctrica. El corte, del que ayer por la tarde aún se desconocían los motivos, impidió que las personas que participaron en el encierro pudieran reponer fuerzas con un merecido desayuno, de esos calentitos que apetecen a las 8.00 de la mañana. En lo que a metereología se refiere, que también hay que tenerla en cuenta, tampoco aportó demasiado a la fiesta, lo único para aguarla en algunos momentos.



Cuestión de gustos



Eso sí, no hubo problemas para que se celebrara con total normalidad la primera novillada de las fiestas. En ella tomaron parte el madrileño Miguel Maestro, el salmantino Daniel Martín, (‘El Dani’) y el bilbaíno Fernando Osés Fernández. El acto, uno de los de mayor tradición de la localidad costera, volvió a contar con una gran afluencia de público.

Imbuidos en otro mundo, alejados de banderillas y estoques, los y las más pequeñas disfrutaron de las actividades de manualidades y de la sabrosa chocolatada que para ellos organizaron.



Con la gente concentrada en la novillada, las calles de Deba volvieron a desplegar sus trajes de fiesta -pantalones, faldas y camisas blancas con los pañuelos rojos, tal como manda la tradición- mientras hacían tiempo hasta la hora de la cena y al tiempo que disfrutaban del teatro de calle con Trapu Zaharra.



La jornada de ayer estaba prevista que finalizara con los fuegos artificiales de la pirotécnica Zaragozana y con el esperado concierto de Barricada. Su resultado y el sabor de boca del concierto seguro que colearán durante los próximos días.

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