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Bailar sin fronteras

Con motivo de la X edición del Festival Folclórico, 300 jóvenes recorrieron bailando las calles de Irun

Egilea
Joana Ochoteco
Komunikabidea
Diario Vasco
Tokia
Irún
Mota
Albistea
Data
2006/07/26

Al margen de las demás actividades que se han venido realizando durante estos días, Eraiki Dantza Taldea, organizadores del evento, quisieron celebrar de forma especial los diez años de andadura del Festival. Es por ello por lo que organizaron este acto paralelo, en el que participaron todas las agrupaciones del festival, además de tres grupos vascos que llegaban desde Lapurdi, Bizkaia y Navarra.

Danzas multiculturales

A las 12.00 horas, los 300 jóvenes inundaban la plaza de Pío XII, a la espera de que comenzara el evento. Ya desde antes de que comenzaran los bailes, eran muchos los niños que llamaban la atención de los transeúntes debido a sus originales trajes. Los jóvenes de Chkolnye Gody, el grupo ruso, con sus vestidos de pieles, eran unos de los que más miradas atraían.

Uno por uno, todos los grupos fueron realizando sus exhibiciones de baile. Las agrupaciones vascas interpretaron danzas familiares para todos los presentes, como la Ezpata Dantza, pero los invitados extranjeros se encargaron de poder la nota de originalidad al acto.

Así, el público aplaudió a rabiar a los miembros de Sama Ballet, de Sri Lanka, que ataviados con sus exóticas túnicas y turbantes realizaron giros y piruetas imposibles. Los ibicencos de Es Broll deleitaron a los asistentes con sus danzas y sus instrumentos, como el tambor y las castañuelas, todos ellos fabricados manualmente. El grupo Abrasevic, de Serbia, que cuenta con el honor de ser la formación de folclore juvenil más antigua de los Balcanes, ofreció una actuación más relajada en la que niños y niñas bailaban juntos. Por otra parte, los jóvenes miembros del grupo Mindia, provenientes de Georgia, efectuaron unos pasos de baile tan complicados y espectaculares que dejaron con la boca abierta a más de uno. Finalmente, los rusos de Chkolnye Gody, agrupación en la que había bailarines de tan sólo cinco años, ofrecieron una alegre danza que muchos de los asistentes acompañaron con sus aplausos.

Al término de su actuación, los componentes de cada grupo partían rumbo a la plaza del Ensanche, donde llevaron a cabo otra exhibición. Desde ahí, y al ritmo de la música y los bailes, las distintas agrupaciones se dirigieron a la plaza San Juan. Por tercera vez, los jóvenes bailarines ofrecieron al público sus actuaciones. Sin embargo, para esas alturas del día no eran pocos los pequeños que, cansados, se apoyaban los unos en los otros mientras contemplaban sentados en los bancos las actuaciones de sus compañeros.

Pendientes del calor

Oskar Lucas, uno de los responsables de Eraiki Dantza Taldea, comentaba que «todo ha salido muy bien, aunque hemos estado un poco preocupados por el calor. Otros años era por la lluvia, pero esta vez el problema lo hemos tenido con el calor y la humedad. Los grupos que han venido de países del este y el norte de Europa se quejaban, porque no están acostumbrados a las temperaturas de los últimos días».

Hablando de la relación entre los distintos grupos de danza, Oskar Lucas afirmó que «es muy buena», debido a que las formaciones ya se conocían porque habían participado recientemente en otro festival. «La experiencia», comentaba Lucas, «nos dice que en estos casos los chavales empiezan a tratarse con gente de otros grupos durante los dos últimos días que pasan juntos. Pero en este caso, como ya se conocían del anterior festival, ha sido más fácil». Ni siquiera el idioma ha supuesto un problema. Tal y como decía Lucas, «los chicos de aquí han podido entenderse bastante bien con los del este. Y si no, siempre queda el inglés».

Oskar Lucas también destacó lo especial que es esta experiencia para los jóvenes: «a los miembros de los grupos de Lapurdi, Bizkaia y Navarra, que han venido sólo hoy, se les ve muy interesados por el resto», afirmó.

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