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Bailar hasta parar el reloj

Egilea
Arturo García
Komunikabidea
Diario Vasco
Tokia
Bilbao
Mota
Albistea
Data
2009/10/11
Dos grandes relojes de arena comienzan a girar para dar inicio a una cuenta atrás que anuncia el arranque de la función mientras las manecillas de otros dos relojes de esfera, dispuestos a ambos lados del escenario, giran las agujas de su engranaje de forma enloquecida. Al fondo, la pantalla que preside buena parte de los números y coreografías muestra un enorme reloj cuyo segundero se adueña del teatro Bretón de Logroño donde la compañía israelí representó el show la semana pasada. Es el segundo tramo de la gira peninsular que les traerá de nuevo a Donostia tres años después, del 29 de octubre al 1 de noviembre, en el auditorio del Kursaal.
Mayumana persigue en su nuevo espectáculo nada menos que poder parar el tiempo a base de jugar con las posibilidades que ofrece como concepto asociado al ritmo. De ello se encargan diez de la veintena de artistas 'multidisciplinares' que forman el elenco y se rotan durante la gira: cantan, gesticulan, actúan, hacen acrobacias, números cómicos, tocan instrumentos y protagonizan impactantes batukadas y las coreografías a golpe de percusión que han hecho célebre a la compañía.
Durante hora y media, los artistas despliegan el extenuante y arrollador potencial escénico que ha encandilado ya a más de cuatro millones de espectadores por todo el mundo. Desde el estreno de su primer espectáculo hace once años, Mayumana ha llevado a cabo 5.000 funciones en 30 países de la media docena de montajes que lleva diseñados.
Momentum se estrenó hace un año en Madrid. Permaneció allí seis meses ininterrumpidos en cartel y fue vista por 120.000 espectadores. En la actualidad, la compañía mantiene al mismo tiempo un espectáculo que gira por Europa y Sudamérica, representa otro de forma permanente en su teatro en Israel y varias producciones, incluida ésta, por toda Europa.
La hora y media vuela ante los ojos del espectador, que asiste a una vertiginosa sucesión de números en los que los actores emplean cajones, peceras de agua, bicicletas, patines, andamiajes, cámaras de vídeo, guitarras y relojes para coreografías inspiradas en el tiempo; unas, a velocidad endiablada hasta transmitir la sensación de prisa y precipitación que preside la vida moderna; otras, en sincronía con los latidos del corazón, apelan a sentimientos o indagan en su conexión con el baile.
Música en vivo
La función parte de varios interrogantes que actúan como detonante filosófico para dar pie a la reflexión e inspirar las coreografías. «El tiempo es algo cercano a todos y el reloj es un invento del hombre y nos preguntamos, ¿por qué un minuto tiene siempre que representar 60 segundos?», se cuestiona la compañía, una idea que enlaza con la pregunta que preside el show: «si pudiéramos parar el tiempo, controlarlo, tomarnos un respiro para observarlo. Si pudiéramos hacer todo esto, ¿qué haríamos? ¿Qué cambiaríamos?».
A darles respuesta se aplican los artistas en un montaje que incorpora por primera vez música interpretada en directo sobre el escenario a cargo de dos de los intérpretes a la batería y guitarras.
Otra novedad que introduce Momentum es que apela y busca en mayor medida la participación del público. En varios números, los artistas juegan, interactúan y bromean con los espectadores, compartiendo ritmos y gags o haciéndoles subir al escenario, incluso.
Los actores se convierten en cajas de ritmos humanas, mimos, bailarines, disc-jockeys y músicos dentro de un espectáculo que combina las proyecciones de vídeo, la música industrial de baile con ritmos étnicos y exóticos en números por donde desfilan desde instrumentos ancestrales a platos discotequeros y mesas de mezclas.
Uno de los momentos álgidos de la función es el número que parece resumir la esencia del espectáculo: sobre un fondo oscuro, varios de los bailarines cruzan por el escenario como suspendidos en el aire en medio de un gigantesco salto ralentizado en el que parecen detenerse en pleno vuelo.
El argentino Ramiro Tersse, Ramiroquai, resume esa sensación: «Queríamos jugar con la percepción del tiempo y hacer un espectáculo donde el público tuviera la sensación de que controlamos el tiempo. Hubo mucho ensayo-error pero dimos con momentos donde uno tiene la sensación de que el tiempo se detiene, incluso que va hacia atrás o se acelera».
Bailar hasta parar el reloj
El elenco de artistas, en varios momentos del show 'Momentum', dentro del espectacular andamiaje con el que juegan, haciendo ritmos y coreografías con el agua dentro de grandes peceras o gesticulando en acción en mitad de un número musical.

LOS DATOS

 
Título:
'Momentum'.
Compañía: Mayumana. Fundada en 1998 en Israel.
Estreno: Se estrenó en octubre de 2008 en Madrid, donde permaneció seis meses en cartel.
Fechas en Donostia: Del 29 de octubre al 1 de noviembre.
Funciones: Jueves (20:00 horas), viernes y sábado (20:00 y 22:30), domingo (17:30 y 20:00 horas). Lugar: Auditorio Kursaal.
Venta entradas: Red Telekutxa y Servikutxa y Fundación Kursaal.
Precios: 38, 30, 24 y 19 euro

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