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Bailar al ritmo de los sentidos

El Grupo de Danza Contemporánea de Eibar lleva siete años cautivando a sus vecinos con actuaciones como la del sábado en la Uni

Egilea
Manuela Díaz
Komunikabidea
El Correo
Tokia
Eibar
Mota
Albistea
Data
2006/02/20

El pasado sábado en el salón de actos de la Universidad Laboral, una veintena de bailarinas del Grupo de Danza de Eibar nos sorprendieron con 'Hala Ere...' ('A pesar de...'), una sentida interpretación de las diferentes formas de amar a través de la mezcla de estilos. Hip-hop, jazz, danza española moderna y danza contemporánea permitieron fluir la locura, el odio, la ternura y la felicidad en cada gesto de unas jóvenes que han convertido la danza en algo más que un hobbit.



Bailan cada año junto a la Hoguera de San Juan, colorean con movimientos los Carnavales y no dudan en ponerse los calentadores para interpretar su 'no a la guerra', su 'no al racismo' o apoyar cualquier causa justa.



Provocan. Y eso las motiva. Con zapatos de claqué y percusión de Safri-dúo dijeron adiós a la fábrica Alfa en la noche de San Juan del pasado año. Sus cuerpos se fusionaron con las máquinas de coser y, pese a no ser «profesionales», sus movimientos cautivaron a los asistentes a esta ceremonia de despedida.



Sentir el ritmo



«Bailar cara a cara, en la calle, es duro pero gratificante», asegura Nerea Lodasa, licenciada en Danza Contemporánea en el Instituto de Teatro de Barcelona, de donde salieron muchos de los coreógrafos de Operación Triunfo. Nerea es la responsable de moldear el cuerpo y la mente del Grupo de Danza Contemporánea de Eibar. Para ella, el ritmo es su vida y trata de convertir el baile en una alternativa sana en el ocio de las jóvenes eibarresas.



Estudiantes y trabajadoras, amas de casa y ejecutivas, jóvenes en plena pubertad y mujeres en la flor de su madurez. La meta de todas ellas, cuando pisan la tarima de la sala de danza, es la misma: Tratar de transmitir sus emociones a través de la música y del movimiento. Una tarea complicada pero gratificante. Sin embargo, nombres como Usuri o Joana Quesada comienzan a sonar en el mundo de la danza.



«Para demostrar los sentimientos a través de la danza hacen falta 30 años -asegura Nerea Lodasa- y muchas de ellas todavía no han tenido desengaños, les falta experiencia. Es una tarea muy difícil pero lo consiguen. Para ello, les llevo a situaciones límite y las infundo seguridad en sí mismas».



Todas las edades



El grupo de Danza Contemporánea de Eibar está constituido en su totalidad por mujeres. Pero esto no ha sido siempre así. Por la sala han pasado numerosos chicos, «el que más nos duró fue tres años, una vez las chicas lo encerraron en el water», sonríe Nerea Lodasa, quien lamenta que los chicos no se interesen por esta especialidad. Las más pequeñas, también tienen cabida en este grupo. A través de la danza, niñas entre 6 y 8 años potencian sus cualidades psicomotrices y comienzan a interesarse por este arte.



A partir de esta edad y hasta los 14 se divierten en el grupo 'Danza Tixiki', que preparan Nerea Lodasa y Joana Quesada. «Fundamentalmente intentamos colocar el cuerpo con la danza clásica -afirma Nerea Lodasa- aunque tenemos que destinar 30 minutos de la clase a estiramientos y colocación de la espalda ya que las niñas vienen con contracturas provocadas por el exceso de peso en las mochilas».



ACTIVIDADES

Ritmo-Danza-Psicomotricidad: Entre 6 y 8 años de edad. Mejora del ritmo y del desarrollo motor por medio de la danza.



Danza Txiki: Entre 8 y 14 años. Introducción al mundo de la danza.



Danza: A partir de 14 años. Combinación de coreografías con ejercicio físico. Se potencia la creatividad y la expresión corporal.





Profesionales del baile

MANUELA D./EIBAR



El Grupo de Danza Contemporánea de Eibar no sólo contribuye al entretenimiento de sus integrantes sino a la formación de profesionales en esta modalidad.



La eibarresa Joana Quesada, de 20 años de edad, comenzó como alumna destacada y actualmente es profesora de 'Dantza Txikia' en el Polideportivo de Eibar. Compagina sus estudios de Enfermería con su afición a la danza, una dedicación que le está aportando muchas gratificaciones.



Actualmente ha recibido una beca del centro de danza 'Madrid43' para realizar un cursillo durante las próximas vacaciones de Semana Santa en Madrid. Seleccionada entre más de treinta bailarines, la mitad de ellos profesionales, esta estudiante de enfermería eibarresa aspira a «poder vivir de la danza».



Pero Joana Quesada no es la primera en salir de Guipúzcoa para dedicarse al baile. Este mismo sueño lo realizó Usuri Nieto que llegó al Grupo de Danza Contemporánea de Eibar procedente de danza clásica. A continuación, fascinada por el baile contemporáneo, viajó a Nueva York y a Madrid para mejorar su formación. En estos momentos es profesora de un grupo de danza en Ondarroa.

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