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"La base del espectáculo 'Axeri Boda' es una antiquísima leyenda que une Euskadi y Japón"

Juan Antonio Urbeltz

Egilea
Sandra Atutxa
Komunikabidea
Noticias de Gipuzkoa
Tokia
Donostia
Mota
Elkarrizketa
Data
2008/03/27

Inquieto y culto, Urbeltz se ha embarcado en otra aventura a la que ha bautizado como Axeri Boda . "Todavía recuerdo que, cuando yo tenía cinco años, ante una situación de lluvia y sol, mi madre, que era de San Martín de Unx (Navarra), me decía: Hijo, entra en casa. A esto se le llamaba tradicionalmente el sol de los zorros, porque, con ese tiempo, los zorros celebran sus bodas y no les gusta que nadie les vea . Mi padre, de Lintzoain (también Navarra), añadía: Nosotros, azeri-boda . Tras esto se esconde una metáfora antiquísima que Urbeltz ha recuperado y convertido en un montaje de danza.

'Axeri Boda' es su nueva creación, ¿cuál es el punto de inicio de esta aventura?

El proceso de elaboración de este espectáculo se inicia hace unos dos años, cuando decido poner en marcha una serie de ideas que estaban materializándose en un ensayo sobre el sentido metafórico del dicho Axeri Boda .

Cuando llueve, los zorros celebran sus bodas y no les gusta ser vistos. Una metáfora.

Así es. Es una climatología especial de sol y lluvia que se da en primavera y verano y que es rematada con espectaculares arco iris. Por eso decimos eguzki eta euria axeriko ezteiak (con sol y lluvia, boda de zorros) o también eguzki ta euria erromako zubia (con sol y lluvia, el arco iris). Pero esta antigua sentencia también se encuentra en Japón. El director de cine Akira Kurosawa, en la película Los Sueños , la coloca como primera narración. De ahí que hayamos tenido en cuenta la importancia real de un aforismo así, en función del amplio territorio que abarca, los dos extremos de Eurasia: Euskadi y Japón.

¿Le ha planteado muchas dificultades la puesta en marcha de este espectáculo?

La primera que he tenido que resolver ha sido conmigo. Todo proceso creativo requiere estar atento a las distintas sugerencias que nacen de emociones y vivencias unidas a la aventura del proyecto. No hay que forzar la máquina. Si las ideas tienen algún valor, ellas se ordenarán solas. Luego está la colaboración de personas de valía inestimable. Sin ellas no se puede llevar adelante un proyecto de esta envergadura.

¿Y la habanera?

La habanera, como canto, se extiende por una amplia geografía pero, como forma coreográfica, prácticamente no existe. En el siglo XIX y como danza de salón, se bailó durante un período muy corto de tiempo, poco más de 30 años. Con los pocos documentos hallados hemos realizado una interesante recuperación.

¿Cuántas personas participan en 'Axeri boda'?

Entre músicos y bailarines, somos unas 60 personas. Además del grupo de danza Argia, participan los grupos Duguna, de Iruñea; Haritz, de Elgoibar; y Kezka, de Eibar. Todos, además de contar con excelentes dantzaris, han abordado el proyecto con gran entusiasmo.

Usted era dantzari y, como lo era, volcó su interés por los símbolos en el mundo de la danza. Si no hubiese sido dantzari, lo hubiese volcado igualmente sobre otra disciplina. ¿Es correcta esta idea?

Lo es. La danza, como cualquier otra disciplina, es una vía de conocimiento. Yo siempre he tratado de aunar teoría y práctica. He bailado y sigo bailando, pero también he querido buscar el sentido profundo de lo bailado, convencido de que también así aporto mi grano de arena a la pervivencia de uno de nuestros elementos culturales.

Usted es autor de letras de canciones, alguna tan exitosa como 'Baldorba'. ¿Una faceta menor de su actividad?

Sin duda. No soy poeta ni nada por el estilo. Lo que pasa es que, como cualquiera, puedo tener un golpe intuitivo y que salga algo emotivo, como Baldorba , parte de mi familia procede de allí. Benito Lertxundi, con quien mi mujer ha tocado el acordeón durante años, me pidió esa y alguna letra más y terminó poniéndoles música. El mérito del éxito es todo suyo, sin duda.

¿Podría hacer un balance?

Desde hace más de 40 años, mi mujer y yo hemos dedicado nuestro tiempo a esta actividad. Ha sido un gran esfuerzo, sobre todo por parte de ella, porque además de tocar el acordeón ha criado y educado a nuestros tres hijos. El resultado es que hemos puesto en circulación varios cientos de melodías tradicionales y trajes populares y socializado una manera de entender la danza y representarla; hemos escrito libros y editado discos, dictado conferencias y ayudado a todo aquel que se nos ha acercado. Pese a la cantidad de energía que ha exigido esta tarea, para mi mujer y para mí ha sido una interesante aventura.

El antropólogo y folklorista navarro Juan Antonio Urbeltz. Foto: n.g.

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